BOXEO

El problema de 'sobrepeso' de Ryan García le cuesta una multa millonaria antes de su combate generacional con Haney

Devin Haney y Ryan García están llamados a marcar el futuro del boxeo en los próximos años. Su choque puede atraer a un público muy joven al deporte.

Devin Haney y Ryan García, cara a cara./
Devin Haney y Ryan García, cara a cara.
Álvaro Carrera

Álvaro Carrera

El boxeo es un deporte que va por ciclos. Hay momentos en los que varias megaestrellas coinciden y otros en los que cuesta llamar la atención del público más casual. El noble arte se encuentra en el segundo estado en este instante. Canelo Álvarez es el único boxeador que logra tener regularidad, con bolsas millonarias, fuera de Arabia Saudí. Aún así, su pelea ante Charlo ha provocado que tuviese muchos problemas para cerrar su siguiente duelo (4 de mayo). Sigue siendo un referente, pero no logra tanto como antes. Sus peleas interesan, pero menos, en especial al público menos experto que las ve como algo sencillo.

Es el momento que la nueva generación dé un paso al frente. Gervonta Davis podría ocupar ese lugar. Su boxeo, caracterizado por una gran técnica y una pegada por encima de la media, engancha, pero sus problemas fuera del ring hace que sea irregular. Peleó por última vez en abril de 2023. Después tuvo que entrar en la cárcel y a su salida todavía no tiene nada cerrado. Su actitud fuera del ring, la manera de venderse y el apoyo de la comunidad afroamericana de Estados Unidos le hacen tener potencial, pero no lo está aprovechando.

Buscando también ese nicho afroamericano aparece Devin Haney (31-0, 15 KO). Su problema es que su boxeo, conservador, no llama tanto la atención y que fuera del ring no es polémico. Su personalidad es diametralmente opuesta a la de Davis. Cuando era un adolescente, junto a su padre, abandonó San Francisco para buscar su sueño en Las Vegas. Lo logró. Se ha convertido en una gran estrella del boxeo, pero le falta acabar de conectar con la gente. Su victoria frente a Lomachenko, ajustada y polémica, hizo que incluso los aficionados más acérrimos le viesen con otros ojos. Debe buscar peleas que le otorguen notoriedad y, tras aplastar a Prograis , ahí apareció Ryan García (24-1, 20 KO), ante el que expondrá el Mundial WBC del superligero.

El californiano, también de 25 años, tiene la parte que le falta a su rival. Cuenta con mas de 10 millones de seguidores en Instagram. Es una celebrity en Estados Unidos, lo que hace que mueva un público diferente al habitual. Sus fans siguen a él y cada paso que da es sinónimo de dinero. En eso recuerda a su promotor, Óscar de la Hoya, a quien se le apodaba Golden Boy. García es un filón, pero el movimiento es muy arriesgado. En abril de 2023 fue noqueado por Gervonta Davis. Ese día mostró ser un púgil de raza. Volvió, en diciembre, y pautar una pelea tan compleja tan pronto puede ser contraproducente. Él lo ha visto de otra manera: es el camino para volver a lo más alto.

Sin duda la valentía que muestra García es de alabar, aunque todo esto está en un segundo plano. El californiano ha dejado serias dudas sobre el estado de su salud mental, lo que hace que hasta última hora haya el nerviosismo de que todo pueda saltar por los aires. Aseguró haber estado ingresado varios días por esos problemas y las publicaciones que hizo en sus redes sociales sembraron la duda. De hecho, la Comisión de Nueva York le pidió un examen médico que se negó a realizar.

García falló el peso y se bebió una cerveza en el pesaje oficial

No hubo examen médico, pero la polémica estuvo presente el viernes en el pesaje. García superó el límite de la división en mas de un 1,5 kilos. Por una apuesta previa, la multa para Ryan es de millón y medio de dólares. Poco le importó, porque en el pesaje para medios, el californiano se bebió una cerveza de un trago. Después volvió a dejar muestras de que pueda que algo no haya bien. El momento viral está hecho, pero hay dudas. Óscar de la Hoya, promotor de Garcia, aseguró que "no es su padre" y que "debe creerle si le dice que todo show".

En principio, sin cláusula de rehidratación por fallar en la báscula, todo irá adelante como estaba previsto. Ahora hay más focos encima y sigue siendo la oportunidad de llegar a la Generación Z. Ese grupo de población disfruta mas con otros deportes que facilitan más el highlight como las MMA, pero tener a un referente en redes sociales ayuda a que se interesen.

El pleito, meramente en lo deportivo, es muy interesante, aunque Haney es favorito. Está en un nivel que raya la excelencia, fuera de que pueda ser mas o menos atractivo su estilo, y viene de anular por completo a sus últimos oponentes. Por su parte, las dudas sobre cómo habrá sido la preparación de García son una losa muy importante. Ambos, eso sí, se conocen bien. Al tener la misma edad y ser de California han peleado en seis ocasiones de amateur. Cada uno ganó tres veces. Aunque eso fue hace mucho y los dos han evolucionado, son muchas sensaciones en un ring las que ya han compartido.

García tiene una rapidez y pegada que hace estragos, la clave estará en si es capaz de tomar la distancia a alguien tan escurridizo como Haney. Ryan puede acabar con el combate con una mano, el problema puede ser que llegue y no acabe desesperado. El factor mental será clave y ahí todo se pone en contra para García, a priori. Es un duelo difícil de leer por todos los apriorismos. El ring quitará las dudas este sábado. Es un día clave para el futuro de ambos. El boxeo necesita nuevos referentes y el ganador estará legitimado para serlo.