Nayoa Inoue, Paul Butler y un indiscutido 'en la sombra'
Naoya Inoue y Paul Butler se juegan ser indiscutido del peso gallo este martes en Japón. El nipón es claro favorito.

El boxeo es uno de los deportes que más literatura tiene alrededor. Esas historias que pueden surgir son las que muchas veces se transforman en el factor clave para convertir a un boxeador en superestrella o no. Lo que rodea al cuadrilátero sube y baja púgiles en las listas que clasifican a los mejores del mundo. Si olvidásemos todo eso y nos centrásemos en el boxeo, Naoya Inoue (23-0, 20 KO) sería el número uno. Es el más completo de la actualidad y nadie parece capaz de ganarle. Esa vitola de invencible genera mucho 'hype' cada vez que pelea, pero se ve frenada por el entorno.
Ser un peso bajo le lastra a la hora de hacer los rankings y pelear fuera de Estados Unidos, también. 'El Monstruo' solo ha boxeado cuatro veces fuera de Japón y eso le ha restado proyección para el fan más casual. Esa percepción intentará cambiarla este martes, aunque de nuevo los elementos le penalizan. Vivir su combate más importante en martes y a deshora en todos los mercados potenciales salvo el propio, no le ayuda nada.
Inoue, de 29 años, ha sido campeón mundial en tres divisiones y este martes intentará por primera vez ser el rey único de una categoría. Sería el decimocuarto púgil (noveno hombre) en lograrlo. Actualmente tiene los cinturones WBC, WBA e IBF del peso gallo. En Tokio se enfrentará al monarca WBO, Paul Butler (34-2, 15 KO), quien parte muy por detrás. La diferencia entre ambos es grande. Se esperaba durante mucho tiempo un Inoue vs Casimero, pero el filipino es un caso fuera del ring. Demasiados problemas que le acabaron costando el cinturón. Butler iba a ser su último rival, vio cómo Casimero se quedaba fuera y con una victoria sobre Jonas Sultan se hizo con el cetro WBO. Es el campeón que hay e Inoue no quiere excusas.
Unificar al completo una división es lo único que le falta en un palmarés de ensueño. Además de reinar en tres pesos de boxeo, su victoria en las World Boxing Super Series (WBSS) le acabó de encumbrar. Ahí vimos su combate más difícil hasta la fecha. Nonito Donaire le metió en aprietos, pero el pasado junio el nipón le dio la revancha. Fue un visto y no visto. Inoue aniquiló a la leyenda en dos rounds. Ahí está otro de sus lastres, es tan bueno que hace lucir a sus rivales mucho peores de lo que son.
Inoue es sentido de la distancia, velocidad de golpeo, pegada y una defensa al alcance de muy pocos. No tiene fallos y cada vez que sube al ring lo demuestra. Sus manejadores intentaron hacerle un nombre en Estados Unidos tras las WBSS, pero la pandemia ha dejado a Inoue un tiempo más en casa. Tras esta unificación necesita grandes carteles que le sitúen en el foco de todo el mundo. Es de justicia que mundialmente se le reconozca como lo que es. Subir de peso puede ser una opción o incluso bajar, pero antes debe ganar y unificar. El mejor boxeador del mundo está en acción. Debe demostrar el por qué de ese adjetivo.