BOXEO

Kiko Martínez, ante su último peaje: "No tengo margen de error, si pierdo me tengo que retirar"

El español disputa este sábado, en Japón, una eliminatoria mundial IBF en el peso pluma ante Reiya Abe.

Kiko Martínez, siendo presentado en su combate ante Jordan Hill./Matchroom
Kiko Martínez, siendo presentado en su combate ante Jordan Hill. Matchroom
Álvaro Carrera

Álvaro Carrera

Si algo define a Kiko Martínez (44-1-2, 31 KO) es su sinceridad. En el ring lo demuestra en cada combate. Va al frente, sin miedo y se deja la vida en cada pelea. "Agarrarse es de cobardes", ese es uno de sus mantras. Por muy tocado que esté, nunca ganará tiempo con esa artimaña. Prefiere hacer un all-in para que se convierta en un "matar o morir". La virtud de andarse sin rodeos la tiene también en su día a día. Un tipo transparente y sencillo. Por ello, a sus 37 años no tiene miedo de reconocer a Relevo que está a una derrota de su retirada.

"Se está acabando mi carrera. Estamos aguantando mucho el último sprint. No creo que sea mayor, pero sí que es cierto que he tenido muchas peleas duras de primer nivel ante rivales top. Creo que se está terminando mi tiempo. No hay margen de error. Si pierdo me tengo que retirar, tengo que ser honesto. Muchas veces he recorrido el camino por fe, pero eso no lo es todo. No puedo marcharme del boxeo lesionado, frustrado o mal psicológicamente. Tengo que aceptarlo y vivir cada día como si fuese mi última bala. Una derrota me dejaría retirado o casi, porque quizá podría hacer un combate de despedida, pero nada relevante. Debo ser honesto conmigo y no autoengañarme. Estoy a las puertas de un Mundial, pero sin margen. Si pierdo, me voy. Es lo correcto ahora mismo", asegura.

Con esa presión, Kiko ha tenido que afrontar toda la preparación para el que podría ser su último combate. Este sábado se enfrentará al japonés Reiya Abe (24-3-1, 10 KO). Disputa una eliminatoria mundial IBF en el peso pluma. Es decir, si gana, lo siguiente para él será volver a pelear por el Campeonato del Mundo de ese organismo. Así de fácil y así de difícil. En unas horas afrontará ese reto y reconoce estar en un gran momento, muy diferente fue hace un par de semanas, cuando habló por primera vez con Relevo.

"Estoy quebrado física y mentalmente. La preparación está siendo durísima, pero debe ser así. He ido y he vuelto en el día a Madrid (vive en Elche) muchos días para hacer sparring con los boxeadores del equipo olímpico español. Ha sido un gran trabajo, pero duro. Pese a ello, es lo que tiene que ser. Cuando la preparación no ha sido de ese modo, el combate ha ido mal. El proceso para un combate de este nivel no puede ser otro", admitía en la última semana de marzo. Ahora todo es diferente, estaba "deseando llegar a Japón" y una vez allí no tiene dudas del resultado de su combate: "Voy a ganar antes del límite".

Martínez viajó a Tokio el 31 de marzo y tendrá casi 10 días para aclimatarse antes de subir al ring. Es un proceso complejo, ya que Kiko y su equipo emplearon "24 horas" para llegar desde Elche hasta la capital nipona. "Cuando hay un viaje de estas características lo importante es tener autocontrol y paciencia. Sabes que será largo, tienes que asumirlo y ser cuidadoso. Son muchas horas y la diferencia horaria al llegar es muy grande. Hay que intentar descansar y sobre todo no comer ni beber nada que tenga azúcar para no tener problemas con el peso. Salí en el límite de la división (57,15 kg) de casa y no podía liarla en el viaje", apunta.

Con su disciplina habitual, Martínez no tendrá problema para afrontar el llamado "asalto cero" con la báscula (un día antes del pesaje, ya está en peso, afirma a Relevo). Tampoco duda sobre su enfrentamiento con Abe. El local es un púgil con movilidad y escurridizo, pero la pelea está muy clara en la cabeza el español. "Entra y sale constantemente, pero es japonés y le gusta la fiesta (risas). En algún momento va a querer cruzar y le voy a encontrar. Hay que tener paciencia y seguir el plan que hemos trabajado. Cuando le llegue mi mano, va a notar el poder y se va a ir al suelo. Todavía no le ha pegado un clase mundial como yo", afirma.

El guión que tiene Kiko en la cabeza no es algo nuevo. Lo ha hecho en muchos combates, pero el que tiene más presente esta vez fue el sucedido en el mismo país en abril de 2014. Su segunda defensa del Mundial IBF del supergallo la realizó en Osaka ante el local Hozumi Hasegawa, al que noqueó en el séptimo asalto. "Va a pasar lo mismo y después nos iremos todo el equipo al McDonalds a celebrarlo, como aquella vez. Ya sé hasta el amigo que pagará la cena (risas)", avisa.

Su único objetivo

Si algo caracteriza también a Kiko Martínez es su prudencia. Con 57 combates profesionales, el español sabe que no puede subestimar a nadie. Aunque con ese bagaje, cuatro mundiales (en dos divisiones) y seis Europeos (en dos divisiones) en el zurrón, la motivación tiene que estar siempre al máximo. El objetivo de Kiko es retirarse tras volver a proclamarse campeón mundial y por ello, él va un poco más allá.

El 27 de mayo, el campeón IBF del pluma, Luis Alberto López, expone su corona, en Belfast, ante Michael Conlan. En esa ciudad, Kiko ha tenido dos de sus mayores guerras ante Frampton. Tanto en Irlanda del Norte como en Irlanda, el español es adorado por la afición. Su leyenda comenzó en 2007 noqueando a Bernard Dunne en el primer asalto para ganar el Campeonato de Europa del supergallo. Acabar en cualquiera de esos dos países su carrera sería muy especial para él. "Sueño todas las noches con ello. Necesito esa pelea para irme del boxeo", concluye. Su objetivo es claro, pero en este deporte las cosas cambian muy rápido. Lo único que no varía es que Kiko Martínez dará el 100% para llegar a su objetivo. El boxeo se trata de ir pagando peajes para llegar a tu destino. El último antes de un Mundial será este sábado. Kiko quiere volver a reventar la barrera.