BOXEO

Los 105 millones que añaden un capítulo a la historia del peso pesado

Olek Usyk y Tyson Fury se enfrentan para unificar por primera vez los cuatro cinturones del peso pesado. El dinero saudí ha hecho posible el combate de este sábado en Riad.

Tyson Fury y Olek Usyk, cara a cara, en la rueda de prensa de presentación de su combate./Top Rank
Tyson Fury y Olek Usyk, cara a cara, en la rueda de prensa de presentación de su combate. Top Rank
Álvaro Carrera

Álvaro Carrera

Frank Warren, promotor de Tyson Fury (34-0-1, 24 KO), aseguró en septiembre de 2023 que su pupilo se embolsaría mas de 100 millones por su combate frente a Oleksander Usyk (21-0, 14 KO). Esa era la única referencia que tuvimos durante meses hasta que a principios de febrero, a pocos días de la primera fecha prevista, se reveló que el inglés tenía 80 millones de dólares garantizados. Serán más de 100 con el reparto del PPV. Una lluvia de billetes. Los ceros en el cheque han conseguido que este sábado veamos al primer indiscutido de la historia en el peso pesado. Nadie en la categoría ha logrado reunir las fajas WBC, WBA, IBF y WBO. Estamos ante un pleito que será recordado como lo son los Ali vs Frazier o los Tyson vs Foreman.

El enfrentamiento se lleva cocinando desde el verano de 2022. Como siempre en el boxeo los plazos se alargaron hasta casi la extenuación. Tener a Tyson Fury en un lado de la ecuación siempre complica todo. El inglés, pese a tener únicamente uno de los cuatro cinturones, se empeñó en ser la cara A. Quería más dinero. Usyk aceptó. Prioriza el legado por encima de los millones… pero el Gipsy King es una veleta y lo volvió a demostrar. Tuvo que entrar en juego Arabia Saudí para que se acabasen los titubeos. Necesitaban dinero para llevarlo a cabo y si algo sobra en ese país son billetes. Fury tiene garantizados 80 millones de dólares y Usyk, 35. Lo lógico es que el inglés supere los 100 y el ucraniano los 50. Pese a tener sólo uno de los cuatro títulos que hay en juego, el británico es la cara A.

Usyk nunca ha estado preocupado por el dinero. Desde que derrotó por segunda vez a Anthony Joshua ha querido este combate. De hecho, el ucraniano tuvo la oportunidad frente a AJ porque los dos británicos no se pusieron de acuerdo. Fury estuvo parado desde febrero de 2020 a octubre de 2021. En ese tiempo el Gipsy King intentó cerrar un acuerdo con Joshua. Casi lo tenían, pero Deontay Wilder tenía una cláusula para una tercera pelea y no dejó pasar la ocasión. Fury alargó plazos intentando que expirase, pero no hubo manera. Si el campeón WBC hubiese utilizado la coherencia todo se habría resuelto de manera diferente. La trilogía ante Wilder fue un trabajo fácil para él. De haberla hecho en plazo habría tenido la oportunidad de realizar ambos combates en ese 2021.

Joshua no podía quedarse parado y aceptó pelear contra Usyk. El ucraniano nunca miró el dinero. Unificó el peso crucero en 2018, ganó después al que había sido el rey de la división en esa década y empezó la transición al peso pesado. Le costó, pero la calidad técnica quebró a un dubitativo Joshua. Ese resultado provocó una revancha en agosto de 2022. Los plazos se alargaron aquí con justificación. El ucraniano se fue a su país por la invasión rusa y estuvo meses en el frente. Una vez que vio que el conflicto se enquistó retomó su carrera para intentar poner su granito de arena económico. Ganó a Joshua y retó a Fury. Él lo ha tenido siempre claro.

Fury mareó la perdiz. Ganó en diciembre de 2022 a Chisora en un combate intrascendente y parecía que 2023 era el año. No lo fue. El inglés lleva sin defender su corona desde entonces. El pasado año optó por enfrentarse a Francis Ngannou antes que con Usyk. Su plan era usar ese pleito de rodaje… y casi le sale mal. El camerunés le envió al suelo, le dio un susto y perdió de manera ajustada. Casi se le cae el castillo de naipes. Arabia Saudí ya se había asegurado el histórico duelo entre Fury y Usyk. Con ellos no hay bromas. Lo único que pudo hacer el inglés fue retrasar el duelo de diciembre de 2023 al 17 de febrero. Necesitaba tiempo para centrarse tras el toque de atención de Ngannou. Por su parte, Usyk había peleado en agosto ante Dubois y estaba a la espera.

El camino de ambos volvió a variar a diez días de la fecha prevista. Un corte en el párpado derecho del inglés provocó un nuevo aplazamiento. Del 17 de febrero se pasó al 18 de mayo. Un revés, pero poner a Usyk por el medio en otro combate era un riesgo muy alto. Fury descansó unos días mientras se recuperó de la herida y Usyk, también. El ucraniano había hecho una buena preparación en España. Se fue a ver su hijo recién nacido y volvió a Gandía, donde tenía un búnker. La poca información que se conocía era positiva.

Fury prefirió, en ambas ocasiones, aclimatarse a Arabia Saudí y allí ha estado mucho tiempo antes de ambas fechas. No quiere que nada falle. Visto lo visto ante Ngannou, el papel de favorito es para Usyk. Es mejor boxeador, pero existen más factores que complican el pronóstico. El inglés mide 2,06 metros y cuenta con una envergadura de 2,16 metros. El ucraniano, por su parte, tiene 15 centímetros de altura y 18 centímetros menos. El tamaño es clave. También lo será el peso. Fury marcó en báscula ante Ngannou 126 kilos y Usyk, frente a Dubois, 100. Una diferencia de 25 kilos puede ser decisiva, aunque el cambio físico experimentado por el inglés puede hacer que llegue bastante más liviano. Aún así, hay tonelaje de diferencia.

El británico ya demostró ante Wilder ser un experto en cansar a su rival aprovechando su mayor peso. Se echaba encima y le iba desgastando. En esa ocasión no había diferencia de centímetros, pero el plan es claro. Fury debe moverse y usar la distancia, un plan que queda obvio en su cambio físico. Usyk debe acortar. Nada nuevo, ya que es pequeño para el peso pesado y lo ha hecho, entre otros, con Joshua. Menos kilos que mover deberían darle mayor velocidad con la que sorprender. Ahí puede estar la clave. El ucraniano, a sus 36 años, es valiente y tiene una técnica exquisita. Ha estudiado al milímetro a Fury y tiene claras sus debilidades.

Además, comparando carreras, la suya ha tenido rivales más complejos. Por su parte, el inglés es muy bueno con su juego de pies, pero más inestable. Los días grandes suele cumplir, pero los 'fáciles' desconecta. No debería ser un problema en Riad, aunque su confianza seguro que llega mermada de inicio por el susto con Ngannou. Usyk es favorito, pero con un 55-45%. La diferencia es mínima, por eso este combate será histórico antes de empezar. El peso pesado tendrá un único rey gracias al dinero saudí. No hay nada que dólares de Oriente Medio no puedan comprar en el boxeo.