BOXEO

Spence, Crawford y una espera de cinco años para demostrar quién es el número uno

Los estadounidenses se enfrentan este sábado en Las Vegas. El ganador será el único campeón del peso welter. La pelea se ha demorado en exceso.

Errol Spence y Terence Crawford, en la rueda de prensa promocional de su combate./Premier Boxing Champions
Errol Spence y Terence Crawford, en la rueda de prensa promocional de su combate. Premier Boxing Champions
Álvaro Carrera

Álvaro Carrera

Si algo caracteriza, por negativo, al boxeo son las negociaciones eternas. Un ejemplo recurrente es el Mayweather vs Pacquiao, combate que tardó cinco años en cerrarse. En la misma lista se incluirá, desde este sábado, el duelo entre Errol Spence (28-0, 22 KO) y Terence Crawford (39-0, 30 KO). El combate se comenzó a rumorear en 2018 y desde 2019 las declaraciones hacían pensar en ello… pero han tenido que pasar muchas cosas de por medio.

Crawford es uno de los boxeadores más talentosos que ha habido en los últimos años. Inteligente, rápido, hábil, contragolpeador y capaz de imprimir mucho ritmo. El de Omaha (Nebraska) tenía las cualidades para triunfar. Fue campeón mundial en el peso ligero y también en el superligero, en el que logró ser indiscutido. Su debe siempre fue la continuidad. En agosto de 2017 unificó todas las coronas en las 140 libras (63,5kg) y no fue hasta casi un año después cuando subió al welter. En su primera pelea fue campeón mundial. Ganó a Jeff Horn, defendió ante Benavidez y ahí ya empezó la cantinela de enfrentarlo a Spence. Tras vapulear a Amir Khan, Crawford ya habló abiertamente del combate.

Por el otro lado, Spence es otro de esos púgiles especiales. Tiene prácticamente las mismas cualidades que su oponente. Ganando a Kell Brook, en 2017, se proclamó campeón mundial IBF del welter. Peterson, Ocampo… y la confirmación le llegó frente a Mikey García. Con esa victoria necesitaba más nombres grandes en su currículum. Crawford no salió y pasó Shawn Porter, campeón WBC. Spence unificó coronas. Era el momento de ir a por su antagonista más esperado, pero todo pudo cambiar meses después de ese combate. En octubre de 2019 sufrió un grave accidente de tráfico. Había consumido alcohol y fue un milagro que pudiese volver a boxear. Lo hizo en diciembre de 2020. Ese lance hizo recapacitar al campeón. Se fue a vivir al campo y ahora lleva una vida más tranquila.

Spence siempre se sintió la cara A, por lo que apretó en las negociaciones. La espera ha propiciado su escasa actividad. Tras la victoria en el regreso frente a Danny García, Errol sólo ha peleado una vez: en abril de 2022 para derrotar a Ugás y así ser campeón WBC, WBA e IBF del welter. Así se garantizaba ser la cara A, sin duda. Mientras, Crawford también se vio perjudicado. En los últimos dos años ha peleado tres veces (Brook, Porter y Avanesyan). Llegó incluso a no renovar con Top Rank para ser agente libre y poner las negociaciones más fáciles. Pese a todo, tuvo que organizarse él mismo su último combate (diciembre 2022) para estar activo y no perder su título por no defenderlo.

El proceso de negociación se estiró tanto que el suflé entre el público bajó mucho. Se ha levantado de nuevo gracias al anuncio, pero las vacaciones estivales y que es un combate que llega enfriado le ha restado algo de la importancia que tiene. Se enfrentan dos de los mejores boxeadores de los últimos años y lo hacen para unificar los cuatro títulos del peso welter. Será una pelea histórica.

El contexto importa tanto que ha restado espacio al deporte. Tampoco ayuda que Spence no haya lucido demasiado bien en sus últimos compromisos. Hay dudas. Su poca actividad y las secuelas que le haya podido dejar el accidente que sufrió son argumentos muy válidos. El nivel que Spence mostró contra García y Porter no lo ha enseñado en sus últimas apariciones. Sigue siendo capaz de ganar a los mejores de su división, pero ¿logrará hacerlo ante otro superclase?

Crawford, por su parte, no ha dejado dudas. Es un rodillo desde hace muchos años. Cumplirá 36 en septiembre y esa es la mayor duda que puede haber respecto a él. La pegada y el ritmo de ambos será clave. Se espera un combate vibrante. Los dos pueden llevar la iniciativa y esperar a la contra, es una pelea muy abierta, lógico. Cuando dos de los mejores se enfrentan todo puede suceder. La espera de cinco años concluye, tarde, pero mejor tarde que nunca. Spence y Crawford decidirán, al fin, quién es el mejor.