Las cinco claves de la nueva dinámica de Movistar Team: "El COVID nos dejó atolondrados"
El conjunto telefónico ilusiona a la afición española e impresiona en el UCI WorldTour gracias a una excelente hornada de talentos con Iván Romeo, Pablo Castrillo o Javier Romo.
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En el deporte profesional, contar con casi cinco décadas de historia es un activo y puede ser, también, un lastre. El frenesí de la competición, cada vez más acelerado, provoca que la evolución de la escena sea vertiginosa. Cualquier dinámica se puede convertir en inercia, y esto desgasta hasta provocar que los proyectos pierdan frescura e incluso entren en declive. Movistar Team nació como equipo profesional en 1980 y no ha sido ajeno a estos procesos tan inexorables que se antojan ley. Mejor equipo del mundo entre 2013 y 2016, en el último decenio tocó su suelo hasta el punto de coquetear con un descenso de categoría que le hubiera dejado fuera del UCI WorldTour, la Champions League del ciclismo, en el invierno de 2022.
"El COVID nos atropelló y nos dejó atolondrados". Quien lo asevera es Txente García Acosta, uno de los nombre más importantes de la escuadra telefónica por su carisma y también por una trayectoria íntimamente ligada a Eusebio Unzué y compañía: casi dos décadas como ciclista, y desde 2012 como director deportivo. Él conoce mejor que nadie los entresijos de Movistar Team, y está viviendo con ilusión el cambio de tónica de un inicio de campaña en el cual destellan nombres como Iván Romeo (victoria y exhibición en la Volta a la Comunitat Valenciana y a 14" de compartir podio con Tadej Pogačar en el UAE Tour), Javier Romo (ganador de una etapa en el Tour Down Under) o Pablo Castrillo (poderoso, combativo y sacrificado en todas sus apariciones).
"Llevamos un par de años trabajando en esta buena dinámica", enuncia Txente. "Poco a poco, vamos poniéndonos en nuestro sitio. El objetivo es que cada año vayamos mejorando bastante. Esto no es una cuestión de ponernos las pilas este invierno: es que llevamos ya tres años de pico y pala, y esperando a que estos chavales jóvenes vayan creciendo. Y ahí están los resultados". En este artículo, desgranamos las claves del éxito de este trabajo continuado.
Un cuerpo técnico a la vanguardia y con confianza
Desde la irrupción del Team Sky, el ciclismo ha pasado de un paradigma donde el ciclista era el único y gran protagonista a otro donde la evolución tecnológica y la preparación física (entrenamientos, nutrición, concentraciones…) son capitales y existe una guerra soterrada entre los equipos por birlarse 'cerebros'. En el invierno de 2019, Movistar Team revolucionó su cuerpo técnico con el fichaje de Patxi Vila, que desembarcó con su equipo avalado por su éxito con Peter Sagan en Bora-Hansgrohe. Sin embargo, el trabajo del técnico beratarra no llegó a cristalizar y acabó viéndose relegado en la jerarquía telefónica. No era una cuestión de valía: el contexto y los egos jugaron en su contra.
Pacientemente, Movistar Team ha construido un nuevo cuerpo técnico con profesionales jóvenes y métodos de vanguardia: el nutricionista Miguel Górriz, el director y preparador Alexis Gandía… y dos hombres clave como el ingeniero Iván Velasco y el entrenador Xabier Muriel. Ellos sí están gozando de la confianza necesaria para implantar una nueva dinámica de trabajo que está propiciando una excelente progresión en los ciclistas de mayor potencial.
Una plantilla equilibrada… y sin litigios con agentes
En 2019, Movistar Team consiguió su última victoria en la general de una gran vuelta mediante Richard Carapaz en el Giro de Italia. Sin embargo, entre bambalinas, se llegó al punto más cruento de un conflicto que llevaba años calentándose. El representante Giuseppe Acquadro tenía en su cartera a dos de los principales líderes telefónicos, Nairo Quintana y el propio Carapaz, y decidió llevarlos a otras escuadras. Esto provocó una ruptura que a su vez se sumó con otros factores para generar un éxodo de talento. Nada menos que 12 ciclistas se fueron y 14 llegaron. Cinco temporadas después, sólo dos de aquellas altas continúan en la disciplina de Unzué: el fiable rodador danés Mathias Norsgaard y el referente Enric Mas.
La transformación paulatina en estos años ha refrescado y alegrado la plantilla telefónica. Fiel a su tradición, sigue siendo uno de los efectivos más veteranos del UCI WorldTour (concretamente el quinto, con una media de edad de 27,7 años y 12 hombres por encima de los 30) pero contrapone esa experiencia con nada menos que nueve jóvenes menores de 25 entre los cuales se incluyen puntas de lanza como los mentados Castrillo y Romeo, así como Pelayo Sánchez (ganador de una etapa en el pasado Giro) o Jon Barrenetxea (que alzó los brazos este domingo en Vuelta a Andalucía).
Un bloque de jóvenes que ilusiona y aporta energía
Espoleado por el ejemplo de Remco Evenepoel, que pasó directamente de juveniles a la primera fila mundial, el ciclismo ha vivido inmerso en una fiebre por descubrir la siguiente gran joya en las categorías inferiores. Ésta se ha visto ahora atemperada por la creación de equipos filiales que permiten crecer a las joyas en un entorno menos salvaje que el WorldTour y complementar a los sénior en las citas menores. Movistar Team, de hecho, se plantea seriamente unirse a esta tendencia que, hoy por hoy, sólo desobedecen ellos y Cofidis.
🔵🔴🟡 - #VCV2025 - 🏆 Un día para recordar Iván Romeo 🥹 #RodamosJuntos I Volta a la Comunitat Valenciana
— Movistar Team (@movistarteam.com) 7 de febrero de 2025, 20:10
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No obstante, hoy por hoy las figuras que más ilusionan en el efectivo telefónico son precisamente los jóvenes gracias a su empuje y su fulgurante progresión. Tan espectaculares son que han hecho olvidar a Oier Lazkano, Alex Aranburu, Carlos Verona o Matteo Jorgenson, excelentes corredores que abandonaron el equipo justo cuando disfrutaban o despuntaban su madurez; tan enérgicos, que retiran presión de los hombros de jefes de filas como Enric Mas, Nairo Quintana o Fernando Gaviria.
Una forma de correr que incentiva el optimismo
Son ya varias temporadas en las que Movistar Team coquetea con el concepto de ofrecer espectáculo y "divertir a los espectadores". El pasado Tour de Francia fue una buena muestra de ello, con Lazkano, Romo e incluso Enric Mas lanzándose a las escapadas para practicar 'otro ciclismo'. Un proceso más complejo y costoso de lo que podría parecer en un bloque acostumbrado a correr desde el pelotón, dejando en un segundo plano la pelea por los triunfos parciales y pensando en las generales que hoy monopolizan súper equipos como UAE Team Emirates o Visma | Lease a Bike.
Esta campaña, los telefónicos se han mostrado ofensivos desde el primer minuto de competición. Su Volta a la Comunitat Valenciana fue un auténtico recital de cómo aprovechar sus bazas a la ofensiva, con Romeo, Castrillo y el ecuatoriano Jefferson Cepeda ensayando demarrajes en momentos clave… y escaramuzas que pillaban a medio pelotón desprevenido. Incluso Enric Mas se benefició de un inicio tranquilo y satisfactorio en Andalucía, filtrándose en las fugas sin pensar en los puestos de honor. Estas actuaciones son gasolina para el optimismo.
Una dinámica de éxito desde la primera carrera
Este año, Movistar Team estrenó su casillero de victorias en su tercer día de competición gracias a Javier Romo en Australia. Fue su triunfo más tempranero desde 2015. A 25 de febrero, los navarros son terceros del ránking UCI y son cuatro las dianas si sumamos a las ya mencionadas el Campeonato de Ecuador conquistado por Jefferson Cepeda. Son exactamente los mismos guarismos que la pasada campaña, cuando Sánchez, Gaviria, Lazkano y Will Barta firmaron cuatro triunfos en el primer mes natural de competición… y sólo se sumaron otros cuatro más desde entonces hasta octubre.
La dinámica de éxito debe prolongarse en los próximos meses, y esto requerirá buen trabajo sin dorsal, buen desempeño en competición y una dosis de fortuna. Sin embargo, como reza el adagio italiano, 'chi ben comincia, è alla metà dell'opera'. O, dicho de otro modo: lo que bien empieza, normalmente, bien acaba.