Corrió en Movistar, se retiró joven y se lanzó a la aventura en Tailandia: "Es lo mejor que he hecho nunca"
La alavesa Lourdes Oyarbide, ex campeona de España con el cuadro telefónico, atiende a Relevo tras regresar del continente asiático.

El pasado 28 de octubre, hace ya más de cuatro meses, una publicación en Instagram certificaba lo que había sido un secreto a voces en el seno del equipo Laboral Kutxa-Fundación Euskadi. Fue inesperado, eso sí, para el resto del pelotón femenino, y es que con apenas 30 años, Lourdes Oyarbide se retiraba del ciclismo profesional.
La alavesa, seis temporadas en el Movistar Team, donde llegó a proclamarse campeona de España en 2019, sentía que el momento había llegado. "Estaba un poco cansada y tenía ganas de cosas nuevas", se sincera al otro lado de la pantalla. Tal fue así, que nada más colgar la bicicleta, Oyarbide, ingeniera de formación, arrancó un máster para trasladar sus estudios a la docencia.
Así, recién descorchado el champán para arrancar su primer año como deportista retirada, y con el máster prácticamente a la mitad —eso es aprovechar el tiempo—, la alavesa terminó de concretar todos los detalles para llevar a cabo una aventura que ahora, todavía con jet lag en el cuerpo, le trae a Relevo: un mes de introspección en Tailandia con la única compañía de su bicicleta.
"Ha sido una experiencia única", confiesa Oyarbide con una sonrisa que no se le borra durante toda la charla. "Después de tantos años dedicándome a la competición, estaba acostumbrada a centrarme únicamente en entrenar y descansar. Nada más. Es cierto que teníamos unas cuatro semanas libres al año, pero claro, no llegabas a desconectar del todo, porque por mucha actividad que hicieras, tampoco te querías lesionar".
"Tenía muchas ganas de hacer algo diferente, algo que no hubiera hecho hasta ahora. No tenía ni idea de cómo hacerlo, pero sabía que quería irme lejos de España y quería que fuera en bici", explica a este medio. "No tenía nada de experiencia y estaba un poco perdida en el tema, así que me puse a trastear un poco por Internet y encontré una página web, bikepacking.com, que me sirvió de punto de partida".
Así, sin dejar de lado sus obligaciones como ciclista profesional, Oyarbide empezó a imaginar su viaje en la recta final del pasado año. "Encontré una ruta que me llamó la atención en Tailandia. No era muy larga, es decir, tenía un poquito más de 300 kilómetros; pero sí era muy dura. Lo tenía todo", recuerda. "Encontré a uno de los creadores de la ruta en Instagram y le escribí".
"Al principio, claro, me daba mucho respeto lo de ir sola", reconoce Oyarbide, que nunca había emprendido una aventura similar en solitario. "Pero cuando este chico, Nu se llamaba, tailandés, me contestó y me aseguró que era una ruta muy segura para ir sola en bicicleta, pensé, buah, es que encima tengo una persona de contacto allí... Me dio mucha seguridad".
"Cuando decidí retirarme joven, mucha gente me decía, Lourdes, todavía te quedan años, y sí, es verdad que lo podía haber alargado y lo podía haber disfrutado más tiempo", añade. "Pero lo pensaba y me decía, jo, es que estoy en un súper buen momento, estoy en forma, soy joven, tengo muchísima libertad... Es el momento de disfrutar y de hacer este tipo de locuras. Quizás en unos años no tenga la forma física, no tenga la salud o no tenga el tiempo para hacerlo".
"Muchas amigas me decían, oye, ¿pero no te da miedo ir sola o sentirte sola allí?", apunta la ex del Movistar Team. "Yo siempre les decía, a ver, es que yo no estoy pensando en eso, más bien estoy pensando en qué quiero hacer en cada momento, en cómo lo quiero hacer. Al final, haces lo que quieres. Tomas tú las decisiones. No pierdes el tiempo negociando... No sé, yo personalmente creo que es lo mejor que he hecho en mi vida".

"Sé que no es un viaje para todo el mundo, pero se lo recomendaría a todas las personas que sientan esa inquietud por hacer algo diferente, especialmente a muchas de mis antiguas compañeras en el pelotón", declara Oyarbide, que no ha dejado de seguir la actualidad de lo que hasta hace solo dos meses era su día a día. "Ahora desde fuera valoro todavía más el mérito que tienen".
"Esa capacidad de sufrimiento, de ser disciplinado haga bueno o malo, es algo que la gente no termina de valorar", cuenta. "Yo ahora me levanto, miro por la ventana y digo, vale, me da igual. No tengo que salir. No voy a pasar frío. No me tengo que preocupar por cómo está la carretera en el puerto o por si ha nevado o no. En cambio, todas mis compañeras que siguen ahí, con esa tensión, con ese nivel de exigencia... Requiere una fortaleza mental increíble, y no he sido consciente hasta ahora".
A sus 30 años —serán 31 en abril—, Oyarbide se encuentra, como ella misma señala, en ese extraño "limbo" entre la élite del deporte y su nuevo horizonte laboral, la docencia. Para ello avanza cada día en su Trabajo de Fin de Máster. "Estoy estudiando y disfrutando de mi tiempo, pero es verdad que cuando tenga que empezar con un horario laboral más normal, más sedentario incluso, notaré el cambio", sentencia a Relevo. "Hasta entonces, creo que esta pequeña transición en la que me encuentro me va a ayudar mucho. Quién sabe, quizás pronto me dé por repetir una aventura así".