¿Cuál es la provincia española más y menos visitada por La Vuelta en toda su historia? De las habituales a las olvidadas
Los datos de La Vuelta a España descubren las regiones en las que más y menos se han celebrado sus etapas desde 1935.

La Vuelta Ciclista no son solo los corredores, los kilómetros y los puertos. Son también los lugares por los que pasa y la gente que anima en cada etapa. El paso de la carrera por cada municipio es también un evento para sus habitantes, pero los datos de las 78 ediciones de la competición, incluida la actual, revelan que no todas los rincones del país han disfrutado de esta cita en las mismas ocasiones.
¿Es La Vuelta a España realmente a España? Los registros de salidas y llegadas revelan que el reparto no ha sido equitativo y que, desde 1935, hay unas provincias más preferidas que otras. Orografía, accesibilidad, inversión… todo influye para que unos lugares acojan más etapas que otros. En Relevo hemos hecho un análisis de los años que La Vuelta recorre cada provincia y del total de salidas y llegadas en cada una de ellas.
Madrid, Cantabria y Asturias a la cabeza
Madrid es el epicentro de La Vuelta. Por su situación geográfica y por su capitalidad. En 71 de las 78 ediciones, la competición ha pasado por la provincia madrileña. Como sucede con el Tour de Francia, que acaba siempre en París, Madrid suele acoger el final de La Vuelta: más de la mitad de las ediciones han terminado en la capital. Pero no siempre fue así. Hasta finales de los 70 no se convirtió en un final habitual, pero desde 1979 lo ha sido en 38 ocasiones.
NÚMERO DE EDICIONES DE LA VUELTA EN CADA PROVINCIA
Cantabria y Asturias completan el podio de provincias con más presencia en la prueba ciclista, y son, junto a Valencia, Barcelona y Zaragoza, las únicas que han estado presentes en al menos 50 ediciones.
NÚMERO DE SALIDAS Y METAS DE LA VUELTA EN CADA PROVINCIA
Si tenemos en cuenta el número de salidas, Madrid y Asturias están casi empatadas: 105 etapas en la historia han partido en Madrid y solo una menos lo ha hecho en Asturias. Solo diez metas separan la comunidad madrileña de la asturiana: 123 frente a 113.
Las provincias preferidas de La Vuelta a España dejan en la sombra a otras provincias limítrofes. Frente a las 71 ediciones con presencia de Madrid, solo en siete años ha pasado La Vuelta por Guadalajara; frente a los 54 de Barcelona, solo nueve en Girona. Hay otros contrastes: las dos únicas etapas por Huelva en comparación a las 20 de Sevilla, al lado; la única vez que la carrera ha visitado las dos provincias canarias; o la ausencia de Ceuta y Melilla.
La España vacía de La Vuelta también se aprecia con el número de salidas y llegadas totales: Las Palmas solo ha tenido un inicio y una meta; Santa Cruz de Tenerife, el doble; los onubenses solo han visto a los corredores salir dos veces y alcanzar el triunfo una; y Guadalajara acumula seis salidas y cuatro metas.
La carrera también ha visitado el extranjero. En 23 ediciones ha pasado por Andorra, y en 14 por Francia, además de dos veces en Países Bajos y una en Bélgica y Portugal. Fue en este último país el primer comienzo de La Vuelta fuera de España, cuando la competición inició en Lisboa por la Expo' 98.

La montaña asturiana, fija en la carrera
La importancia de Asturias y Cantabria se forja sobre todo a partir de los 70. Desde ese año, La Vuelta solo ha fallado cuatro veces en su cita con estas provincias: en 1983 con Cantabria; en 1998, 2004 y 2009 con ambas. Durante esta última década, han sido zonas obligadas de paso de la Vuelta, incluso por encima de Madrid, que no estuvo en las Vueltas de 2014 y 2021.
La historia reciente de la carrera no se entiende sin puertos asturianos como el Angliru (incluido por primera vez en 1999) o los Lagos de Covadonga (con su primera aparición en 1983). Hablar de La Vuelta es también pensar en las etapas de montaña, en el sufrimiento de los ciclistas cuesta arriba y en sus momentos más duros, pero también en la emoción de ver quiénes se encumbran tras ellos. Por eso comunidades como Asturias y Cantabria se han convertido en imprescindibles.
EVOLUCIÓN DE LA VUELTA EN CANTABRIA, ASTURIAS Y PAÍS VASCO
El caso del País Vasco
El creciente protagonismo de estas dos regiones coincide en el tiempo con otro factor clave: el vacío en el País Vasco. En las primeras décadas de la carrera, no había año en que la competición no pasara por allí. En 1955, cuando El Correo empezó a organizar la competición, esta comunidad dominaba La Vuelta y la mayoría de años terminaba allí. Pero tras 1978, todo cambió: la Vuelta desapareció de las carreteras vascas y no volvió hasta 2011.
España y el País Vasco sufrieron muchos cambios en esa época, y eso se notó en la carrera. El final de la dictadura, la aprobación de la Constitución en 1978, el nuevo estatuto vasco un año después, el auge del terrorismo de ETA... La Vuelta entró en la Transición con el País Vasco como uno de sus lugares fetiche y tardó más de tres décadas en volver.
En total, fueron 33 años sin La Vuelta en Álava, Vizcaya y Guipúzcoa. En 2011, La Vuelta regresó a las provincias vascas. Poco más de un mes después, ETA anunció el "cese de la actividad armada". Desde entonces, el peso del País Vasco en La Vuelta ha vuelto a crecer.
En 2023, la situación es otra, pero no la de los años 50, 60 o 70. El País Vasco entra y sale del recorrido, pero no tiene el peso de Asturias o Cantabria. El 'Grand Départ' en Euskadi del Tour de Francia ha sido el gran evento del año para esta región, y en 2020 acogió el inicio de La Vuelta en Irún (Guipúzcoa).

La labor detrás del diseño del recorrido
Las provincias menos visitadas por La Vuelta esperan su oportunidad. Canarias aguarda la suya para dentro de poco: Javier Guillén, director de La Vuelta, busca hacer este plan realidad en los próximos años. "Ese es el gran sueño de la vuelta: terminar en Canarias", declaró ya en 2020.
"Escuchamos a todo el mundo, ya sea en persona o en redes sociales". Así manifestaron para Relevo los exciclistas profesionales y ahora directores técnicos de La Vuelta, Fernando Escartín y Kiko García, su voluntad de escuchar las peticiones, de llegar a más partes y de "no repetir lo del año anterior". Frente al recuento en crudo de los datos se halla su proceso minucioso para cuadrar todo y el deber de explorar con cuidado cada lugar sugerido.
Los datos de La Vuelta revelan el epicentro en Madrid, la sequía en algunas zonas de alrededor y la presencia internacional frente a regiones en la sombra. Las salidas y llegadas muestran la multitud de recorridos en estas 78 ediciones, pero también descubren todas las posibilidades de "darle una vuelta" al recorrido para que llegue a las provincias más olvidadas por esta competición.
Metodología
Se han tomado dos indicadores para determinar el peso de cada provincia en La Vuelta: tanto el número de años que ha pasado por cada provincia como el número de salidas y metas. Para el cálculo de los años que ha estado La Vuelta en cada provincia, se han contado las provincias de los lugares de salida y de meta de cada etapa a partir de historia.lavuelta.com (hasta 2019) y de lavuelta.com (2020 en adelante). Esto significa que si una provincia registra varias salidas y/o metas en un año, cuenta como una vez. Pero para el número de salidas y metas, sí se han sumado todas aquellas en una misma provincia en cada año para el total.