LA VUELTA

Los puertos más duros de la Vuelta a España 2023

La edición de 2023 de La Vuelta está marcada por el gusto por las subidas, estas son las más exigentes.

Momento de ascenso del L´Angliru en la Vuelta a España del año 2000. /EFE/MONDELO
Momento de ascenso del L´Angliru en la Vuelta a España del año 2000. EFE/MONDELO
Javier Mercadal

Javier Mercadal

En la Vuelta a España 2023 los ciclistas han de acostumbrarse a circular cuesta arriba. La organización ha preparado un trazado en el que los finales en alto predominan notablemente. De hecho, las 21 etapas que componen la carrera en esta edición se pueden dividir en: cuatro llanas, dos llanas pero con final en alto, 13 de montaña (media y alta), una contrarreloj individual y una contrarreloj por equipos que hace las veces de prólogo. En definitiva, muchas rampas por subir.

Porque si bien la carrera española no se caracteriza por la alta montaña como si bien puede hacerlo su homóloga italiana, en La Vuelta 2023 hay puertos de montaña importantes. De esos que hacen las delicias de los aficionados, deciden la clasificación General y convierten en héroes a aquellos que consiguen cruzarlos primeros. No en vano, gracias a la tradición comenzada por Federico García Bahamontes, a la bicicleta española siempre se ha caracterizado por gustarle ir hacia arriba. Una línea que continúa en la actualidad. Estos son los puertos más duros de La Vuelta a España.

Puerto de Arinsal (Andorra), etapa 3

En toda una declaración de intenciones, la primera etapa de montaña pura de La Vuelta 2023 llega en la tercera etapa. Si normalmente en toda gran vuelta la primera semana es un poco de situación, para recorrer los primeros kilómetros y que los sprinters puedan anotarse sus primeros triunfos, este año la carrera española cambia el paso. Así, en su tercer día de competición encadena dos puertos de primera categoría, finalizando en las cuestas del Arinsal.

El puerto de Arinsal está situado por encima de los 1.900 metros de altitud. En total, es un ascenso de 8,3 kilómetros con un desnivel promedio del 7,7%. Las partes más duras se encuentran en la parte media, con rampas que se sitúan en torno al 12% y 13%. Además, la última cuesta antes de la meta repunta al 10%, un último esfuerzo para comenzar a marcar diferencias entre los hombres de la General.

Observatorio Astrofísico de Javalambre, etapa 6

Aragón posee gran protagonismo en esta edición de La Vuelta, con etapas transcurriendo por cada una de sus tres provincias. La tercera de ellas, en Teruel, acomete la que promete convertirse poco a poco en un pequeño clásico moderno de la competición española: la subida al Observatorio Astrofísico de Javalambre. La primera vez que se realizó dicho ascenso fue en 2019, cuando Ángel Madrazo justificó el maillot de la montaña que portaba con un contundente ataque para llevarse la etapa.

El Pico del Buitre, como también es llamado, posee una longitud de 10,9 km con un desnivel medio del 8%. Aunque, sin duda, lo que llama la atención son las rampas de hasta el 16% que se encuentran en su tramo inicial. Situado a casi 2.000 metros de altura, la meta posee un paisaje casi lunar en el que, además, existe peligro de que azote el viento. Un esfuerzo tremendo para una primera semana de competición muy dura.

Alto de Laguna Negra, etapa 11

El alto de la Laguna Negra es otro de esos clásicos modernos que La Vuelta va poco a poco estableciendo en la retina del aficionado. En este caso, se subió por primera vez en la edición de 2020 y Dan Martin fue el vencedor. Se trata de un puerto de primera categoría aunque no especialmente largo (6,5 km, y con un desnivel medio del 6,8%). Aunque lo que caracteriza a esta subida soriana es que va incrementando su dificultad conforme se acerca a la meta. De esta manera, las cuestas más empinadas, de hasta el 14%, están en el tramo final de la ascensión.

Col du Tourmalet (Francia), etapa 13

Hablar del Tourmalet es hablar de ciclismo en mayúsculas. Una cima legendaria, sinónimo del Tour de Francia. En esta ocasión, La Vuelta ha decidido realizar una internada en territorio galo con una etapa marcada en fluorescente en el calendario de todos los equipos participantes. Se trata de un recorrido que cuenta con tres puertos que podrían tener un hueco en este listado por sí mismos. Comenzado, claro, por el Col d'Aubisque, de categoría especial, 16,5 km y 7,1% de desnivel. Después, el pelotón deberá subir el Col de Spandelles, de primera categoría (10,3 km al 8,3%) aunque el plato fuerte es sin duda el final de etapa.

En esta ocasión, La Vuelta realiza la ascensión al Tourmalet por la vertiente de Luz Saint Sauveur, lo que implica 19 kilómetros de subida al 7,4% de desnivel. Una ascensión interminable, que por si fuera poco encuentra sus rampas más exigentes en las inmediaciones de la meta. Sin duda, una de las dos etapas reinas con las que cuenta este año la ronda española.

Puerto de Larrau, etapa 14

Después del Tourmalet, llega otra etapa de alta montaña. Aunque en este caso la ascensión más dura de todas se encuentra a mitad de recorrido. Se trata del puerto de Larrau, en la frontera de Navarra con Francia. Una escalada de 14,9 km de subida con rampas que llega a alcanzar el 16% de desnivel. Para muchos, se trata del verdadero coloso de los Pirineos. Quizá el gigante más difícil de conquistar de todos los que se suben en esta edición.

Se hizo mundialmente famoso en la edición del Tour de 1996, ya que sus cuestas supusieron el punto y final a las aspiraciones de Miguel Induráin por conseguir su sexto maillot amarillo. El navarro negaba con la cabeza mientras perdía metros con los favoritos a la carrera. Terminó llegando a más de ocho minutos a la meta de Pamplona, en el que se suponía que era un homenaje para él. En esta ocasión, Larrau sirve de paso hacia la meta en Belagua. Un final en alto, aunque más amable en comparación, aunque no por ello sencillo. En total, 9,5 km de subida al 6,3%. Con un tramo final casi llano que puede servir para maquillar diferencia.

@lavuelta Indurain y Perico descubren el puerto de Larrau 😍 #DeportesEnTikTok #ciclismo  #LaVuelta23 ♬ sonido original  - La Vuelta

Alto de L'Angliru, etapa 17

Cada vez que la Vuelta a España va al Angliru es motivo de celebración. La cima asturiana se convirtió en un auténtico clásico desde la primera vez que se subió en 1999, con victoria del Chava Jiménez para añadirle aún más misticismo a sus carreteras. Se trata de 12,4 km con un desnivel medio del 9,8%. Claro que lo que caracteriza al coloso asturiano son las muchas rampas que posee por encima del 20%. Especialmente la llamada Cueña les Cabres, consistente en casi un kilómetro con una media del 19% y una pendiente máxima del 23,5%.

En 2017, la cima de L'Angliru fue testigo de la última victoria profesional de Alberto Contador. Era la despedida soñada por el pinteño, que se convirtió además en el único capaz de repetir triunfo en sus cuestas. Más allá de la incidencia que pueda tener en la General, que siendo la decimoséptima etapa a buen seguro la tendrá, llegar primero a la cima es una de esos logros que definen carreras.

Puerto de la Cruz de Linares, etapa 18

Una vez más, La Vuelta no da respiro a sus participantes y tras el Angliru presenta una etapa de alta montaña que finaliza en el puerto de la Cruz de Linares (8,3 km al 8,6%). Una de las últimas oportunidades para decidir la General si la lucha llegase abierta, con las piernas profundamente castigadas y unos tramos que llegan a alcanzar el 16% de desnivel. Se trata, además, de un puerto inédito en La Vuelta. Una de esas inclusiones que pueden convertirse en habituales con el paso de los años, pues posee todos los ingredientes para ello.