CICLISMO

La Masía del ciclismo mallorquín dirigida por el ex Movistar Lluís Mas ya gana carreras

El joven proyecto deportivo Illes Balears-Arabay consiguió en Portugal su primer triunfo en el ciclismo profesional al que llegó este invierno.

Julen Amezqueta, Asier Pablo González, Alex Molenaar y Unai Esparza celebran el triunfo del neerlandés en el GP Beiras. /ILLES BALEARS-ARABAY / JOAO FONSECA
Julen Amezqueta, Asier Pablo González, Alex Molenaar y Unai Esparza celebran el triunfo del neerlandés en el GP Beiras. ILLES BALEARS-ARABAY / JOAO FONSECA
Fran Reyes

Fran Reyes

Abandonar la competición es uno de los trances más duros a los que se puede enfrentar un deportista profesional. Los más astutos han previsto su retirada y urdido un futuro: una carrera universitaria, unas inversiones, una empresa que les permite rehacerse rápidamente fuera de la burbuja. Otros se encuentran frente a un precipicio: una o dos décadas de su vida han estado consagradas al esfuerzo físico y esa dedicación les ha alejado de la realidad sin dorsal, que les golpea en el rostro. Y luego están quienes sienten que ha llegado su hora de hacerse a un lado y, en lugar de alejarse del deporte, se inclinan para poner su granito de arena en su base.

Cuando Movistar Team declinó renovarle la pasada temporada, Lluís Mas (1989, Ses Salines) buscó alternativas para prolongar una carrera profesional que ya había durado 15 temporadas repartidas entre Burgos BH, Caja Rural-Seguros RGA y el conjunto telefónico. "Pero en octubre me di cuenta de que estaba mentalmente quemado de ejercer como ciclista", explica a Relevo, "y decidí tomar las riendas de un proyecto personal que ya llevaba varios años en marcha".

El 'proyecto' está bautizado como Illes Balears-Arabay, si bien lleva ya cinco años en marcha: tantos como los que han transcurrido desde que el propio Lluís Mas fundó la Escuela de Ciclismo que lleva su nombre, con base de operaciones en el Velódromo Francesc Alomar sito en Sineu, en Mallorca. "Cuando la monté, mi amigo Toni Vallcaneras, de la empresa de cafés Arabay, me propuso crear a partir de ella un equipo ciclista amateur para dar oportunidades a los ciclistas baleares". Durante cuatro años, Mas ayudó abriendo puertas; desde el pasado otoño, se encuentra a los mandos de la estructura deportiva mientras Vallcaneras se centra en la financiera.

"Somos como La Masía del Barça, pero de ciclismo y en Mallorca", explica el exciclista, risueño y optimista hoy como lo fue durante toda su vida deportiva. "Éste es un equipo 100% formador. La cara visible es el Continental, Illes Balears-Arabay, pero queremos contar con la escalera completa desde la infancia hasta el profesionalismo. Ahora mismo, en nuestro equipo Cadete hay varios chavales de la primera promoción de la Escuela, en la que trabajamos con niños desde los 5 años de edad. Es importante para ellos, porque les damos una oportunidad que no todos se pueden pagar para competir en la Península. ¿Y quién dice que en el futuro no empezamos a tener ciclistas de todo el mundo, y no sólo de Baleares?"

En lo competitivo, el Illes Balears-Arabay que constituye la cúspide de la pirámide evoluciona en la categoría Continental, tercera división del ciclismo profesional. Lluís Mas trabaja en la dirección deportiva con el también exciclista Dani Navarro. "Estoy procurando no cometer con los ciclistas los errores que a veces se cometieron conmigo", explica el ahora técnico mallorquín. "Procuro que dispongan de su calendario con tiempo. No les impongo preparador físico, sino que cuento con un responsable de rendimiento dentro del equipo, Eduard Barceló, que se coordina con los entrenadores de cada uno. Procuro darles todo lo que podemos, pero somos realistas con nuestros recursos".

Para la modestia, Illes Balears-Arabay ha confeccionado una plantilla cuyo denominador común es el hambre. El navarro Julen Amezqueta, con cuatro grandes vueltas en las piernas ejerce como capitán; el veloz Sergi Darder y el potente Alex Molenaar ejercen son los estiletes; promesas como 'Chema' García o Unai Esparza aprovechan la oportunidad para demostrar su valía para el profesionalismo. "Ofrecer una buena imagen y gozar de visibilidad en las carreras era más que de sobra en esta primer temporada", evalúa Mas; "todo lo demás está llegando gracias a los ciclistas, que están dando su 120% por el equipo y nos están regalando podios y victorias".

El último y gran regalo llegó en el Gran Premio Beiras, una modesta ronda por etapas portuguesa en cuya última etapa alzó se anotó el triunfo Molenaar. "Él es un ciclista que funciona cuando disfruta", comenta Mas sobre el neerlandés residente en Olot, quien llegó a Illes Balears-Arabay después de tres años en Burgos BH y otro en Electro Hiper Europa. "No sabemos qué techo tiene y no le ponemos ninguna presión sobre los hombros. Aparte del triunfo en Portugal, se ha marcado unas escapadas espectaculares en el calendario español mostrando una determinación brutal, como si fuera un caballo con anteojeras. Alguno me dice que nos lo van a 'quitar' más pronto que tarde, pero es que yo estaré contentísimo si encuentra hueco en un equipo superior. Y, si tenemos opción de renovarle, nos rascaremos el bolsillo para que se quede".

La llegada del conjunto balear al pelotón español ha sido saludada con alegría por sus componentes; "todos los organizadores de carreras nos han abierto sus puertas", agradece Mas. No obstante, el equipo mantiene "los pies en el suelo" a la hora de pensar en el futuro. "Necesitamos por lo menos una temporada más para asentar el proyecto profesional. Tal vez en 2026 podamos plantearnos el salto a la categoría ProTeam, con idea de expandir nuestro calendario e intentar participar en grandes vueltas. El WorldTour, por lo pronto, ni no nos lo planteamos. Queremos ir paso a paso, poco a poco…"

La única nota triste de la temporada para Illes Balears-Arabay fue el fallecimiento de su auxiliar Guillem Ribes, exciclista y amigo personal de Mas, durante la Vuelta a la Comunidad Valenciana. "Fue una gran pérdida para nosotros", recuerda Mas. "Sentía este equipo tan propio como lo siento yo. No era un técnico más, sino un amigo para los ciclistas, para acompañarles, charlar, aconsejarles… Fueron momentos muy duros. Pero todavía hoy los ciclistas siguen sintiendo su apoyo; les empuja desde arriba".