CICLISMO

El odio a Van der Poel no cesa: una aficionada intentó tirarle en la París-Roubaix

Una señora lanzó su gorra contra las ruedas del neerlandés en el 'Infierno del Norte', una imagen que, por desafortunada que parezca, se está convirtiendo en habitual.

A la izquierda, un aficionado lanza su gorra contra las ruedas de Van der Poel./Eurosport
A la izquierda, un aficionado lanza su gorra contra las ruedas de Van der Poel. Eurosport
Daniel Arribas

Daniel Arribas

No por habitual deja de ser una vergüenza. Un día más, Mathieu van der Poel ha sufrido la ira de una aficionada que, en lugar de quedarse en casa y mantenerse alejada de cualquier competición deportiva, ha decidido desatar su odio contra el ciclista neerlandés, líder destacado de la París-Roubaix a 42 kilómetros de meta, lugar en el que se han producido los hechos.

Van der Poel, ya con un minuto y 38 segundos de ventaja sobre el grupo perseguidor a esas alturas, se encaminaba hacia su segunda victoria consecutiva en el 'Infierno del Norte'. Ha sido entonces cuando una señora ha decidido lanzar una gorra contra las ruedas del ciclista neerlandés para, se supone, intentar trabar su pedaleo y, por qué no, derribarle a casi 50 kilómetros por hora.

La acción, peligrosísima, además de ensuciar la inmaculada deportividad de la carrera y del ciclismo en general, atenta directamente contra la salud de uno de los corredores más relevantes del planeta. De caer a esa velocidad contra los adoquines, Van der Poel podría haber sufrido daños físicos muy graves, más allá de perder la propia victoria por una causa plenamente extradeportiva.

No es, por desgracia, la primera vez que esto sucede contra el vigente campeón del mundo. Hace solo unos días, en el Tour de Flandes, clásica belga por excelencia, varios energúmenos lanzaron vasos de cerveza al corredor del Alpecin–Deceuninck. Sus motivos, o al menos los que se presuponen dados los atuendos que lucían: apoyar de manera incondicional a Wout van Aert, máximo rival de Van der Poel en competición.

Lo que quizás no saben es que jamás hay que confundir los ánimos hacia tu corredor favorito con el odio exacerbado hacia su oponente. Sea como fuere, esa animadversión contra Van der Poel, nieto de Raymond Poulidor, se acentúa más si cabe en Bélgica, tierra en la que nació y de la que emigró siendo muy joven rumbo a Países Bajos, nación que representa desde su primera prueba como junior.

No obstante, los episodios contra el flamante vencedor de la París-Roubaix no se limitan únicamente a suelo flamenco. En Hulst, pequeña ciudad neerlandesa, aunque muy próxima a la frontera con Bélgica, Van der Poel sufrió el pasado mes de diciembre varios insultos desde el otro lado de la valla durante la Copa del Mundo de ciclocrós.

Tal fue su hartazgo que, en una de las últimas vueltas al circuito, el neerlandés no dudó en escupir a uno de los aficionados a su paso por el punto en el que se encontraban, un gesto feo y condenable, no cabe duda, pero nacido de un odio totalmente fuera de lugar contra un competidor en cualquier evento deportivo.