CICLISMO

Van der Poel reina en el infierno de la Paris-Roubaix

El neerlandés dinamitó la carrera y se lleva su segundo Monumento del curso. Solo Pogacar evitó su triplete.

Van der Poel, campeón de la París-Roubaix. /Anne-Christine POUJOULAT / AFP
Van der Poel, campeón de la París-Roubaix. Anne-Christine POUJOULAT / AFP
Jonás Pérez

Jonás Pérez

Mathieu Van der Poel ha volado sobre los adoquines de la Paris Roubaix para sumar el tercer Monumento en su palmarés. Philipsen y Van Aert se colgaron la medalla de plata y de bronce respectivamente en una prueba visualmente espectacular, donde los ciclistas tuvieron que hacer frente a las dificultades del terreno y a una dureza atronadora.

A unos cien kilómetros de la resolución, el Jumbo atacó para romper la neutralidad del pelotón y alcanzar la fuga, algo que lograron sin demasiada dificultad. Entonces, se forjó el núcleo fuerte de la carrera con los tres hombres del podio, Kung, Ganna, Pedersen y Degenkolb. El trabajo del equipo lanzó a Van Aert, aunque fue Van der Poel el que llegó a la fase definitiva con su compañero del Apecin-Deceuninck Philipsen.

La prueba comenzó a agitarse a 16 kilómetros para la meta, en Carrefour de l'Arbre, cuando Van der Poel cerró a Degenkolb, provocando involuntariamente su caída. El cambio de dirección de Philipsen influyó en el incidente, condicionando el recorrido del posterior campeón. La confusión del pelotón llevó a Van Aert a atacar y el neerlandés logró seguir su rueda.

Van der Poel alcanzó la rueda del belga y tiró de piernas para lanzar un nuevo ataque que dinamitara la carrera. Van Aert, entonces, sufrió un pinchazo, lo que permitió al neerlandés marcharse en solitario como cabeza de carrera. De ahí no cedió en el resto de la prueba, mostrando el poderío que ya demostró en la Milan-San Remo.

Es el segundo Monumento de la temporada para Van der Poel y solo pudo evitar su triplete la portentosa exhibición de Pogacar en Flandes. Su paseo por el Velódromo ya forma parte de un palmarés brillante, compuesto por dos Tour de Flandes, la Milan-San Remo, la Paris-Roubaix, el Strade Bianche, la Amstel Gold Race o la Flecha Brabanzona.