CICLOCROSS

Van der Poel ríe el último frente a Wout Van Aert

El neerlandés se impone en el Campeonato del Mundo de Ciclocross tras perder en la mayoría de sus duelos esta temporada frente a su eterno rival belga

Mathieu Van der Poel derrotó a Wout van Aert al sprint. /UCI
Mathieu Van der Poel derrotó a Wout van Aert al sprint. UCI
Fran Reyes

Fran Reyes

En Hoogerheide, la prueba que siempre ha organizado su padre; con el Campeonato del Mundo en juego, el mayor título posible; frente a Wout van Aert, su eterno rival. El neerlandés Mathieu Van der Poel se vengó de una temporada de sinsabores y victorias pírricas haciéndose con su quinto maillot arcoíris absoluto en un clímax perfecto para la temporada 2022-23 de ciclocross, histórica e inolvidable en buena parte gracias a la emoción brindada por dos titanes (Van Aert y Van der Poel) con el británico Tom Pidcock, ausente hoy, como tercero en discordia.

La vida es una película, y el deporte pretende serlo. De ahí tantos ardides y artificios en busca de la espectacularización, del clímax: los participantes enmascarados, las competiciones cada vez más cortas e intensas, el suspense hasta el último segundo. Sucede que el ciclocross siempre tuvo ciclistas con el rostro tapado por polvo y barro, y carreras de una hora, y desenlaces al sprint. Sólo faltaban los personajes que elevaran la popularidad de esta modalidad del ciclismo, trascendiendo los confines del Benelux. Esos han sido Mathieu Van der Poel y Wout van Aert.

Esta temporada, neerlandés y belga se habían medido en diez ocasiones, con seis victorias para Van Aert y cuatro para Van der Poel. Sucede que el corredor de Alpecin-Deceuninck encadenó cinco derrotas cuasi consecutivas, apenas interrumpidas por una victoria en Herentals (pueblo natal de Van Aert) mediante problema mecánico de su eterno rival. Los dolores en la espalda, su talón de Aquiles, le acuciaban. Incluso el triunfo de hace dos fines de semana en Benidorm pareció menor, por cuanto la rapidez del circuito obligó a un final muy ajustado y el propio ganador restó importancia al éxito.

Igualmente rápido era el trazado de Hoogerheide. El dúo no tardó ni una sola vuelta en marcharse del resto de contendientes, relegados a una carrera por el tercer puesto que cayó en el zurrón del belga Eli Iserbyt. La tónica era la misma del resto de la temporada: acelerones de Van der Poel aprovechando los tramos técnicos, respuestas de Van Aert a base de fuerza. Sabedores de que la carrera era suya, contemporizaron hasta la vuelta final. Y fue en el tramo final, sui géneris recta de meta sobre asfalto, que el neerlandés demarró por última vez y el belga sólo puedo contrarrestar lo justo para salir en la foto a su rueda.

"Esto era lo que todo el mundo quería: un desenlace al sprint entre Wout y yo". Lo proclama Mathieu Van der Poel tras conseguir "una de mis victorias más bonitas de siempre", aseverando además que se sentía "muy tranquilo" durante la competición, que esa había sido "la clave" de su victoria. Posteriormente, tal y como había hecho nada más cruzar la línea de meta, elogió a su eterno rival: "Son 10 años apretándonos las tuercas mutuamente. Nos hemos llevado a otro nivel; a nosotros y a este deporte, porque nunca había vivido una locura así en el ciclocross. Estamos escribiendo una historia preciosa juntos. Podemos sentirnos orgullosos de tantas batallas que estamos librando". Concluyó su entrevista de meta, tan fluida y articulada que parecía soñada o ensayada, con una promesa: "Y ahora viene la temporada de carretera, donde seguro que volveremos a encontrarnos".

El alicantino Felipe Orts concluyó 19º de la prueba Elite masculina de estos Campeonatos del Mundo, afectado por una caída mediada la carrera y a 8" del deseado top10. Idéntico puesto ocupó la asturiana Lucía González en la carrera Elite femenina, en la que Fem Van Empel confirmó su superioridad sobre una Puck Pieterse que se había acercado a sus prestaciones en la segunda parte de la temporada.