Esta vez no toca dar palos a Enric Mas y Movistar por su Tour de Francia

La cuarta etapa del Tour de Francia no decepcionó. Aunque era una jornada corta, de apenas 139 kilómetros, la mítica subida al Galibier mostró a un Pogacar en un estado de forma similar al que exhibió en el Giro de Italia, donde poco menos que se paseó. La diferencia es que aquí hay ciclistas de renombre como Jonas Vingegaard, Adam Yates, Carlos Rodríguez, Remco Evenepoel o Primoz Roglic. También Enric Mas, que está presente en las carreteras del país galo, pero al que ya no se le espera.
Y sirva esa última frase como una realidad y no como una crítica. El balear ha sido, de manera regular, el mejor corredor español en las generales de las grandes vueltas desde la retirada de Alberto Contador. En su palmarés figuran tres podios en La Vuelta, y un quinto y un sexto puesto en el Tour, algo al alcance de muy pocos. Es cierto que nunca optó al triunfo en París, y eso le pesa, pero su realidad era otra. Y ahora, ni esa.
A sus 29 años, el de Artá ya no está ni siquiera para estar entre los diez primeros de la general. Este verano, además, están presentes todos los grandes del pelotón junto a las grandes promesas emergentes, y Mas no es ni una cosa ni la otra. Es importante para él darse cuenta de su realidad y de que el objetivo no debe ser otro que el de pelear por alguna victoria de etapa desde la fuga. Vale más un gran triunfo en una cima mítica que otro sexto puesto en los Campos Elíseos. Y creo, tras la etapa del Galibier, que en eso están.
Movistar también parece tenerlo claro y para ello solo falta ver la alineación que han traído a este Tour. Con Mas como jefe de filas, el conjunto telefónico ha optado por dejarlo 'solo' para meter a auténticos caza etapas. En la salida de la ronda francesa están presentes: Oier Lazkano, Alex Aranburu, Nelson Oliveira o Gregor Mühlberger, auténticos especialistas en triunfar desde alguna escapada. Incluso llegó a la salida Fernando Gaviria, segundo en la etapa del lunes tras Girmay.
Será en Niza el próximo día 21 de julio cuando se pueda evaluar el rendimiento de Movistar en la gran carrera del año, pero no antes. Que Enric Mas llegue al último día en el décimo puesto o en el trigésimo de la general no va a cambiar la evaluación porque dentro de un año nadie se acordará de ninguno de los ciclistas que acaben en esas posiciones, pero sí de los que levantaron los brazos en alguna línea de meta.
La última vez que Movistar Team consiguió una victoria de etapa en el Tour fue con Nairo Quintana en 2019, es decir, hacer un lustro. Llegó desde la fuga, una fórmula que deben intentar repetir en este 2024. Así consiguieron su mejor triunfo del curso en el Giro, cuando Pelayo Sánchez superó a todo un Julian Alaphillipe.
Al equipo telefónico se le han dado muchos palos en los últimos años, la mayoría con total merecimiento. En el recuerdo, por ejemplo, lo sucedido con Marc Soler cuando el ahora corredor de Movistar tenía opciones de vencer y le mandaron parar. También con el desplante de 'Supermán' López en plena etapa de La Vuelta. Pero ahora no tocan, ahora toca esperar a ver cómo llegan a Niza. Su pelea no está en la general y parece que lo han entendido. Es un buen primer paso, pero tienen que rematarlo.