El día más negro de Pogacar: Vingegaard le pasa por encima y su novia se cae en el Giro
El danés le endosa 53 segundos al esloveno y sale como gran triunfador de la primera etapa de montaña del Tour de Francia.

La rivalidad entre Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard ha vuelto a ser protagonista en el Tour de Francia. Esta vez, además, a las primeras de cambio. En la quinta etapa de la ronda francesa, estreno de la alta montaña, el danés, vigente campeón, ha sacudido la clasificación general endosándole 53 segundos al esloveno, irreconocible en la parte más exigente de los Pirineos.
🔥 ¡Vingegaard cambia el ritmo Pogacar no le sigue!
— Teledeporte (@teledeporte) July 5, 2023
El vigente campeón lanza un aviso a su principal rival. #TourRTVE5J #TDF2023
DIRECTO | https://t.co/pnu2P0LcCM pic.twitter.com/BEwZibU7GO
"No he visto débil a Pogacar", aseguró Vingegaard ante los medios en meta, nada más bajarse de la bicicleta junto al camión del Jumbo. "He atacado porque me sentía bien. Siempre funciono así, ataco en función a cómo me encuentre yo, no mirando a los demás".
La victoria parcial y el liderato fueron para Hindley, sí, pero el choque de titanes lo colapsa todo. Más aún si el esloveno, tirano de la Grande Boucle hasta la irrupción de Vingegaard, su némesis danesa, sufre una crisis como la de este miércoles en Marie Blanque.
"Estoy un poco triste", reconoció en meta el esloveno, ya sin el casco, serio. No por el desenlace de la etapa, ojo. No al menos, como único motivo. "Me sentía bien después de la meta, pero me han dicho que mi novia [Urska Zigart, ciclista profesional] se ha caído en el Giro Donne y podría tener una conmoción cerebral. Eso sí que son malas noticias, mucho más que perder un minuto con Jonas".
Vingegaard no se fía de Pogacar
El danés, desconocedor del infortunio de Zigart, pareja sentimental de Pogacar, se ha centrado únicamente en lo acontecido en carrera: "Sé que Tadej nunca se rinde; será una batalla hasta París. Ha sido un gran día, 53 segundos están bien y me siento con buenas piernas, pero tenemos que tener cuidado con la estrategia, porque en fuga se gasta mucha energía".

El danés, pálido en meta, como de costumbre, advierte por algo. Ninguno de sus potentes compañeros ha podido apoyarle tras el ataque, algo similar a lo que le ha sucedido a Pogacar con sus colegas del UAE.
Con o sin ellos, algunas voces deslizan ya que el esloveno ha llegado corto de forma a este Tour de Francia. Sería lógico, por otra parte. Pogacar se rompió la muñeca en la Lieja-Bastoña-Lieja de abril y, antes del Tour, donde compite con un aparatoso vendaje, solo disputó los campeonatos nacionales de Eslovenia, a escasos días del pistoletazo de salida en Bilbao.
"No sabría decir si el ataque de Jonas me ha sorprendido. Él ha podido ver que yo iba al límite en los dos últimos kilómetros del Marie Blanque y ha atacado. No he podido seguirle, no hay más. Hoy ha sido más fuerte que yo", se justificaba en meta el buque insignia del UAE. "Espero tener mejores piernas mañana porque me siento bien y eso es lo más importante".
Sea como fuere, las mismas voces invitan a pensar, además, que Vingegaard, sabedor de la condición de su máximo rival, está poco más que obligado a rematarlo antes de que encuentre la forma. Pogacar debe inventar, sí, y nadie sabe qué puede deparar eso en la carrera más impresionante del calendario ciclista. En cualquier caso, el aficionado lo celebra.