Volver al Chava Jiménez: "Ha tardado 20 años, pero ha merecido la pena"
Movistar Plus+ estrenará este jueves 23 de mayo a las 22:00h el documental 'Chava. El ciclista del pueblo', producido por Relevo.

"Veinte años no es nada", dejó cantado Carlos Gardel, y es 20 años más tarde de un deceso que heló la sangre de España entera que Azucena Jiménez se decidió a volver sobre la historia de su 'Chava': José María Jiménez Sastre, un ciclista y persona único cuya historia se cerró en la sombra de una clínica, encarnación última de la tristeza que rodeó los últimos años de su figura. "No se ha abordado hasta ahora por el respeto que produjo su marcha", diagnostica la periodista Mónica Marchante. Es sólo ahora que un catálogo de frentes marchitas ha conseguido afrontarlo en el documental 'Chava. El ciclista del pueblo' que, producido por Relevo, se estrenará en Movistar Plus+ este jueves 23 de mayo a las 22:00h.
Como parte del lanzamiento, la plataforma organizó en su víspera un coloquio telemático con varias personas que conocieron al genio abulense. En el centro está quien las ha reunido para retratarle, Sergio Santos; en discreto segundo plano, los profesionales de Relevo (mención especial al realizador Álex Corral) que les ayudaron a contar la historia. Es en ese marco que los exciclistas David Navas y Santi Blanco se atreven a confiarse, a revelar un poco más de lo mucho que vivieron con él, por él y a través de él.
'Chava' Jiménez (1971, El Barraco / Ávila – 2003, Madrid) consiguió llegar al corazón de los aficionados no sólo por lo que consiguió, sino por cómo lo hizo. Hay deportistas que pasan a la historia por ser ejemplos de excelencia, por sus logros, por sus éxitos, y otros cuya trascendencia está ligada al carisma y a las relaciones que sostuvieron y cuajaron. Al 'Chava', en concreto, le llamaban "ciclista del pueblo" porque, sí, era un escalador de campanillas; pero también un personaje cercano, socarrón, fulgurante. "Era un genio sobre la bicicleta que daba pinceladas cuando él quería", le describe Blanco. "Y como persona, era un niño grande a quien le gustaba disfrutar de la vida. Acabó donde acabó por la época en la que vivió, por no poder contar lo que estaba sufriendo".
El documental ofrece una imagen bastante exacta de sus dos momentos más icónicos sobre la bicicleta. Uno, la gloria: su victoria en el estreno del Alto del Angliru. Otro, la polémica: esa Vuelta a España de 1998 en que ni él ni su equipo, Banesto, lograron controlar su ansia de desbancar a su compañero y líder designado, Abraham Olano, cuyo segundo apellido (Manzano) daba pábulo al chascarrillo que el propio Chava hacía correr por el pelotón. "Leña al manzano, que está maduro", gritaba. "Un jamón para el que no ataque, y dos para quien ataque", impelía a los rivales en las etapas de montaña.
La segunda parte del documental, en cambio, aborda con sensibilidad la depresión que acabó por enterrarle. Los expertos en depresión hablan de que la incidencia estadística de esta enfermedad, la auténtica epidemia de estos tiempos, es mucho mayor en mujeres que en hombres por el mero hecho de que éstas son más dadas a pedir ayuda que aquellos, que muchas veces optan por 'automedicarse' con sustancias que les evaden de su enfermedad. Dichas sustancias no serían, pues, el problema; más bien, el síntoma que precipita su derrumbe último.
"José era una persona de altibajos", recuerda Navas. "Cuando nos quisimos dar cuenta de su depresión, ya era demasiado tarde. No sabía cómo habíamos llegado a este punto. Si hablar de la depresión hubiera estado más normalizado en ese momento, hubiéramos podido actuar de otra manera". El mismo Blanco se culpabiliza. "Si le hubiera tocado vivir en esta época, entre todos lo hubiéramos ayudado. A veces me pregunto si yo podría haber hecho algo más por él. Y no lo sé". Y evoca su último encuentro con él, en una cita a las afueras de la clínica. "Me dijo una frase que nunca se me olvidará: 'Blanco, me quiero morir'. Hasta ese día no me hice cargo de su situación".
Periodistas veteranos presentes en el coloquio, como Jon Rivas de El País, señalan que este documental les ha hecho conocer mejor lo sucedido 20 años después del triste final. "Viéndolo he descubierto una parte íntima de su vida que no conocía", reconoce. "Porque yo hablaba con sus directores de Banesto en las carreras, les preguntaba por él incluso cuando ya no estaba en el equipo… Lo sabía todo de su vida deportiva. Sin embargo, todo lo que cuenta Azucena… No lo sabía".
"Sin Azucena, este documental no hubiese sido posible", afirma Santos. "Cuando grabamos su entrevista, nos dijo que era la primera vez que hablaba de José desde que él no está. Fue una grabación muy difícil, porque estaba abriéndose para contar la historia de alguien que para ella lo fue todo. Nunca estaré lo suficientemente agradecido a su gran generosidad a cambio de nada: sólo del recuerdo de su marido". Y esa palabra, "generosidad", la subraya también Blanco en el Chava. "Nos íbamos a tomar café en las salidas y él volvía al autobús del equipo sin los guantes, sin la gorra…", recuerda Navas. "En las metas era parecido: tardaba más que nadie en llegar al hotel porque se paraba a hablar con los aficionados, los periodistas… Chava estaba en el ciclismo por la gente, y no sólo por la bici".
"La depresión era un tema tabú en aquella época, y eso provocó que muchas cosas se quedaran en el aire, sin resolver", motiva Santos su idea de grabar el documental. "Mi idea era conocer al José María persona: esclarecer cómo pasamos del éxito deportivo a la depresión. Si hubiera ocurrido ahora, todo se hubiera abordado de una manera mucho más natural". De ahí las 17 horas de entrevistas grabadas; de ahí el trabajo para bucear en los fondos documentales de las televisiones, de las radios. Todo para contar la historia del ciclista del pueblo, que también era la persona que todos podemos ser si nos dejamos atrapar por nuestros demonios. Blanco resume la experiencia de participar y visionar el documental: "Ha tardado 20 años, pero la espera ha merecido la pena".