FÓRMULA 1

La letra pequeña del adelantamiento 'extraordinario' de Fernando Alonso en Brasil: "Pérez cayó en dos trampas"

El bicampeón del mundo de F1 ofreció un auténtico espectáculo en Interlagos, pero detrás hay mucho más que coraje y pasión.

Fernando Alonso, en plena defensa sobre Sergio Pérez durante el GP de Sao Paulo 2023 de F1. /DDPI
Fernando Alonso, en plena defensa sobre Sergio Pérez durante el GP de Sao Paulo 2023 de F1. DDPI
Sergio Lillo

Sergio Lillo

Los adjetivos ante la actuación de Fernando Alonso en el GP de Sao Paulo han inundado las redes sociales desde que el domingo, pasadas las 20.00h de la tarde peninsular española el asturiano sellase su octavo podio del año, el 106ª en su carrera deportiva en la Fórmula 1. Pero ha habido detalles interesantes que han quedado sepultados ante el derroche de pasión, ilusión y, en algunos casos, exageración. Te los contamos.

Y es que la genialidad del gran piloto asturiano tiene eso de inesperado, sorprendente y atractivo. Pero detrás de su defensa férrea sobre Sergio Pérez hasta dos vueltas del final, y su posterior adelantamiento, hay una cabeza fría como pocas, pulsaciones controladas y gestión perfecta de los neumáticos y la energía de su Aston Martin. Ese que hace una semana para algunos era el "peor coche de su carrera deportiva" y que siete días después ha demostrado que, gracias al trabajo de toda la escudería, tiene aún batalla que presentar en las últimas citas del año.

Rebobinemos a la segunda salida sobre parado después de la bandera roja que provocó el accidente entre Alex Albon y Kevin Magnussen en la frenada de la curva 1. Alonso había perdido posición con Lewis Hamilton y Lando Norris en una arrancada pobre tanto de él como de su compañero, Lance Stroll, al que superó en las ese de Senna por el cuarto lugar. Pero en la segunda salida, el español se deshizo de Hamilton por puras manos, sin DRS. Primer momento clave de su domingo.

"Para ser sincero, el adelantamiento más importante de la carrera fue el que le hice a Hamilton en la curva 4 en la resalida. Eso cambió mi carrera. Si llego a estar luchando con él en el primer relevo, aunque le pudiese haber adelantado en la vuelta 10 o lo que fuera, mis neumáticos nunca habrían estado en condiciones de alargar ese primer relevo y tener esa ventaja sobre Checo en el segundo y en el tercero. Fue crucial", reconoció Alonso a posteriori.

¿El motivo? Los Mercedes sufrieron de lo lindo con el paso de las vueltas y el heptacampeón llegó a formar un interesante trenecito de varios coches por detrás de él hasta casi el final del primer relevo. Esto permitió a Alonso imponer su ritmo hasta la vuelta 25 con los neumáticos blandos y, pese a no poder cazar al imparable dúo Verstappen-Norris, sí que abrió hueco sobre el grupo que Hamilton encabezó hasta su parada en la vuelta 18 (+7 segundos).

En el segundo tramo de la carrera, con los neumáticos medios, el asturiano gestionó su ritmo a la perfección, tras volver a pista con 3,3 segundos de ventaja sobre un Pérez que ya había conseguido ponerse cuarto tras salir noveno. Conservando primero, sin apretar de más unos neumáticos que no duraron todo lo que se presuponía, vio cómo el mexicano empezó a acercarse. "Pérez, 1,5 por detrás", le informó su ingeniero. "Sí, todo bien por aquí, ya sabes lo que estoy haciendo", respondió el asturiano con confianza.

Pero el Red Bull se fue acercando y en ocho vueltas ya estuvo en torno al segundo de distancia. No obstante, Alonso mantuvo la calma: "Solo dime la diferencia". Y así hizo. Apretó cuando el mexicano acariciaba el DRS y llegó a distanciarle hasta los 3,3 segundos antes de la segundas paradas.

Todo bajo control... o no

Y ahí comenzó la gran función. Pérez paró una vuelta antes, pero Aston Martin reaccionó y la distancia se mantuvo: 3,3 segundos. Quedaban 23 vueltas por delante. Un mundo. Y el de Red Bull apretó con todo con los blandos, sin temor. Y bajó al segundo en la vuelta 52 de las 71 totales. El español ya le tenía en sus retrovisores, pero, como reconoció tras bajarse del coche, pensó que la situación estaba controlada.

"Todo más tranquilo de lo que se veía desde fuera seguramente porque tenía que guardar un poco de gasolina y los neumáticos en el último relevo. Más o menos controlando lo que yo creía que estaba bajo control. Pensaba que Checo iba a estar 10 vueltas detrás de mí y que luego abriría hueco, como hice con las medias", reconoció. Aston Martin F1

Pero no fue así. El mexicano aguantó el tipo detrás del Aston Martin y se aprovechó del DRS en las últimas 15 vueltas de manera continúa, como un martillo pilón, sin dar descanso al español ni aflojar la presión sobre él. Hay que tener en cuenta que el DRS en Interlagos ronda los 0,6 segundos de ventaja (unos 20 km/h extra), entonces, ¿cómo fue posible que Alonso sobreviviera hasta las últimas dos vueltas?

Fernando Alonso celebra el podio en el GP de Sao Paulo 2023 de F1.  EP
Fernando Alonso celebra el podio en el GP de Sao Paulo 2023 de F1. EP

La respuesta la dio el propio piloto en la rueda de prensa de la FIA. "Creo que cuando estás delante de otro coche, tienes aire limpio, mejor carga aerodinámica en las últimas tres curvas y eso ha sido bueno para mí para gestionar los neumáticos. En las curvas 10, 11 y 12 tenía más dificultades de seguirme y eso no le permitía adelantarme luego en la recta de meta. Eso fue clave, el no cometer errores en esos puntos, porque, de lo contrario, habría estado muy cerca", comentó.

Además, tal y como reflejaron los gráficos de televisión, el bicampeón del mundo español exprimió el 50% de la energía eléctrica de su coche en las tres primeras curvas, para evitar que el efecto DRS tuviese tanta ventaja en la recta entre las curvas 3 y 4 (punto de adelantamiento clave en Brasil). Y no solo eso, las trazadas también fueron determinantes. El español reconoció haber cambiado de dirección en algunos puntos del trazado para generar más turbulencias en el morro del Red Bull. "No quería estar haciendo la misma trazada siempre, así que estuve cambiando de dirección en algunos momentos para intentar generar algo de turbulencia sobre su alerón delantero", apuntó.

Alonso creyó tener la batalla perdida

Pero a pesar de todas las argucias utilizadas y una gestión perfecta de sus neumáticos y la energía eléctrica del AMR23, Alonso vio cómo Pérez se tiró con todo en la frenada de la curva 1 en el inicio de la penúltima vuelta. "Cuando me adelantó a dos vueltas del final dije 'Cuarto, es lo que hay'. Me resigné porque me fui fuera en la 6 cambiando la trazada, cogí mucha suciedad y ahí creía que ya no tendría otra oportunidad. Pero hubo otra y fue suficiente", aseguró el español.

Aunque todo parecía visto para sentencia, el español no arrojó la toalla y mantuvo la presión sobre el Red Bull... y el error de Pérez llegó en el inicio de la última vuelta. Esto lo aprovechó Alonso para pegarse en la salida de la curva 3 y completar el adelantamiento final en la frenada de la siguiente con el DRS abierto. Aunque Pérez le mostró el morro en un par de ocasiones más y cruzó la meta 0,053 segundos por detrás -menos del largo de un monoplaza de F1 y pese a cruzar 24 km/h más rápido la bandera a cuadros-, el podio acabó en manos del español, que a sus 42 años iguala el cuarto mejor registro histórico de top 3: 106, igual que Alain Prost.

"Él se fue un pelín largo en la 1 y me dio ese oportunidad para pegarme en la curva 2 y 3. Al final no sabía si faltaba una vuelta o dos, pero cuando vi la bandera me pilló por sorpresa que era la última vuelta y pasamos rueda con rueda. Desde fuera, más emocionante que desde dentro, que pensaba que lo tenía controlado, aunque no fue así", añadió.

Otros pilotos ponen contexto a un final especial

Lucas Ordoñez, piloto español con más de 10 años de experiencia y segundo en las 24h de Le Mans 2011, desgrana las claves de la actuación de Alonso para Relevo. "Lo que vimos ayer es el Fernando Alonso de siempre, pero muchas veces no se ve en TV o la realización no está tan pendiente. Los que hemos podido correr en fórmulas, sabemos lo que se sufres detrás de otro coche, tiendes a hacer otras trazadas diferentes para evitar las turbulencias que hacen que el coche tenga menos agarre y tracción a la salida de las curvas. Lo que hizo Fernando fue la gestión de la batería tuvo una inteligencia brutal porque no es nada fácil calcular la distancia a la que está un coche que viene 20 km/h más rápido en recta, mirar por el espejo y asegurarse de que no le pueda atacar", asegura.

"Otra de las claves extraordinarias durante esas vueltas era cómo buscaba traccionar mejor a la salida de las curvas, sobre todo se veía en la última a izquierdas contra peraltada, que hacía una trazada prácticamente de lluvia, se abría muchísimo para colocar el coche con tracción perfecta en la recta. Parece fácil pero eso solo lo consigue gente como Fernando, que son unos pocos. Hamilton es otro piloto que lo hace muy bien en estas circunstancias".

"La última vuelta es estratosférica. Se acerca mucho a final de recta con el DRS y Checo cae en la trampa de frenar por dentro en la 1. Esto le permite a Alonso salir mejor de las curvas 2 y 3, y le hace un segundo engaño por el interior camino de la curva 4 para luego salirse hacia afuera y pasarle. Después, Checo aprovecha el DRS en la última recta; si la meta hubiera estado 50 metros más adelante, habría ganado, pero lo que hizo Alonso es de maestro", concluye.

Por su parte, Dani Juncadella, piloto de Mercedes-AMG en GT y ex probador de F1, apuntó en conversación con Relevo: "La grandeza que tiene es el que te adelanten cuando quedan dos vueltas con un coche mejor tras tantas vueltas detrás y tener la esperanza de que haya una oportunidad y buscarla encontrando trazadas alternativas. Se sale de lo común. Lo normal habría sido conformarse con el cuarto puesto. Sabemos que tiene cosas especiales y eso es lo que le hace único".

¿Se pareció al duelo con Schumacher en Imola 2005?

Una de las comparaciones más rápidas que el duelo Pérez-Alonso suscitó fue la de aquel cara a cara en 2005 entre un Alonso con 24 años, que aún no había ganado su primer Mundial, y un Michael Schumacher con siete entorchados en su haber y en casa de Ferrari. Allí, en el mítico trazado de Imola, cuarta cita de la temporada, el asturiano se defendió con uñas y dientes durante las últimas 12 vueltas. Pero, ¿fue igual que lo de este domingo?

Fernando Alonso aguanta el ataque de Michael Schumacher en Imola 2005.  Getty Images
Fernando Alonso aguanta el ataque de Michael Schumacher en Imola 2005. Getty Images

No exactamente. En aquel entonces, los F1 no eran híbridos, por lo que no había energía eléctrica que gestionar, y tampoco tenían el sistema de reducción de la resistencia al avance en el alerón trasero (DRS). Además, el trazado italiano ofrece menos puntos de adelantamiento que el de Interlagos, lo que facilitó en cierta manera la defensa del asturiano.

"Fue más fácil en 2005 porque no teníamos DRS. Ahora, con el DRS, es un poco diferente y tienes que jugar de otra manera. Además, la gestión de los neumáticos era muy diferente entonces, cuando podías apretar toda la carrera. En 2005, si pierdes la posición, entonces hubiera sido un 'hasta luego'; no podías recuperarla y aquí tuve otra oportunidad", reconoció el propio Alonso este domingo.

No obstante, son dos carreras incomparables: por el circuito, por las circunstancias técnicas y por el rival. No es lo mismo defenderse con uñas y dientes de un siete veces campeón del mundo que venía de haber arrasado en 2004 (13 de 18 victorias) para hacerse con su séptima corona, que hacerlo de un Checo Pérez que no ha tenido su mejor temporada este 2023, pese a contar con el mejor coche de la parrilla. Y no nos olvidemos, aquel 2005 se defendió por la victoria (la cuarta de su carrera deportiva)... lo de este domingo fue heroico y espectacular, pero no histórico.