Red Bull vuelve a la 'Guerra Fría' y se achanta con Mercedes
Las clásicas quejas de los equipos saltan a la palestra por culpa del eficiente alerón de la firma alemana.

En Canadá, los Mercedes sorprendieron asomando la cabeza el sábado con unos libres y una clasificación que confirmó las buenas sensaciones. George Russell terminó en pole y Lewis Hamilton, que cometió errores, fue séptimo. Detrás de una notoria mejoría respecto a un pobre inicio de campeonato de las flechas plateadas está el retoque a su alerón delantero, que parece haberles dado alas.
La aparente suma del equipo británico a la lucha por victorias hace a Red Bull temblar, tras ver desde semanas atrás a Ferrari y McLaren acercarse a su nuca y respirarle de cerca. Mercedes estrenó el alerón con Russell en Mónaco y, Hamilton en Montreal, confirmó que funciona.
Así las cosas, ha decidido investigar. En Red Bull están tratando de entender cómo ha sido posible que los pilotos ingleses se asomaran de la noche a la mañana a las porras para ganar las carreras. Porque, si no fuera por los errores individuales, Mercedes habría tenido una vía para hacerse con la victoria.
Aunque el alerón plateado ha pasado los exhaustivos controles de la FIA, en Red Bull no se fían un pelo. Y es que se sabe que las alas sufren flexiones durante la carrera para dar distintos ángulos de carga aerodinámica, y esos son los momentos de los que Christian Horner y compañía desconfían.
Canadian Grand Prix lap time comparison between:
— FORMULA ADDICT (@Formuladdict) June 9, 2024
🇬🇧George Russell
🇳🇱Max Verstappen#F1 #CanadianGP pic.twitter.com/ixzSiolSYx
Esto ha ocurrido toda la vida en la F1. Con este panorama, podría estar cocinándose una 'Guerra Fría' en los garajes y fábricas que sabotee los avances del resto con tal de ganar el título Mundial en pista, sí, pero con una importante influencia de la gestión administrativa y la búsqueda de pequeñas trampas ajenas.
Viejas costumbres
Se echaba de menos el pique en la cima para echar por tierra los intentos rivales de mejorar el coche. Hubo un tiempo en el que los pilotos tocaban los coches en busca de quién sabe qué, los ingenieros prácticamente se tumbaban como mecánicos de los equipos rivales a inspeccionar otros coches, y, además de copiar ideas, denunciaban las que consideraban aplastantes para sus intereses.
Los ejemplos más míticos datan de años atrás, como cuando en 1976 Niki Lauda, superado por 30 segundos de diferencia por James Hunt, pidió una revisión de su coche, el cual los comisarios midieron y comprobaron que era 1,5 centímetros más ancho de lo permitido. Hunt fue descalificado y Lauda ganó.
BREAKING: Red Bull have lodged a formal protest over the legality of Mercedes' Dual Axis Steering 'DAS' system#AustrianGP 🇦🇹 #F1 pic.twitter.com/CscK5LByiK
— Formula 1 (@F1) July 3, 2020
O como cuando en 1999 Schumacher y Eddie Irvine perdieron la primera y segunda plaza en carrera en favor de Mikka Hakkinen por una infracción en los bageboards (un componente anexo a los neumáticos delanteros, ya extinto en Fórmula 1). Ambos casos, inmediatamente después de carrera, con el plazo de reclamaciones abierto.
En 2020, precisamente a Mercedes, le echaron atrás el DAS, un sistema mediante el que Hamilton y Bottas podían abrir a su antojo el ángulo de sus ruedas con un solo ajuste del volante. El concepto, completamente revolucionario, era exclusivamente idea de Mercedes, y prometía hacerlos aún más dominantes, pero los equipos los denunciaron en tromba y se les prohibió seguir aplicándolo en sus automóviles.
BREAKING: The FIA have upheld Renault's protest against Racing Point's car
— Formula 1 (@F1) August 7, 2020
The FIA have handed the team a €400,000 fine and a 15-point penalty#F1 pic.twitter.com/tW2Kr1C4j0
La más conocida y masiva del último lustro fue la queja general contra el equipo Racing Point, sancionado con 400.000 euros y 15 puntos en el campeonato, fue denunciado hasta por cinco equipos. ¿La razón? Calcar el Mercedes W10 de 2019, que, por entonces, era imbatible.
Por ahora no hay visos de que hayan encontrado el resquicio que buscan, la triquiñuela para haber mejorado mágicamente su rendimiento. Lo que sí es seguro es que, con el Mundial abierto de par en par, ya hay iniciada una guerra interna para evitar a toda costa que los unos se pasen por encima a los otros.