FÓRMULA 1

Las 24 horas más estresantes de Carlos Sainz en Monza

El piloto español de Ferrari tuvo un domingo de película, con final feliz, pero con mil y un obstáculos en el camino.

Carlos Sainz, durante el GP de Italia 2023 de F1. /EP
Carlos Sainz, durante el GP de Italia 2023 de F1. EP
Sergio Lillo

Sergio Lillo

El viernes sopló las velas. 29 primaveras y 29 veranos. Con una sonrisa infantil, que dejaba entrever, muy tímidamente, ese chaval que se transforma cuando se viste de rojo Ferrari, tal y como reconoció en una reciente entrevista a Relevo, y pone el pie en el paddock de la Fórmula 1. Aguantó las bromas de su jefe de equipo, que intentó estamparle la tarta en la cara y bromeó con el micrófono de pértiga instantes después. El sábado logró una pole position de galones. La más apretada del año. Contra dos de los mejores pilotos de la parrilla. Incluido su compañero de equipo, ese al que todos bautizan como el príncipe de Ferrari y que él se encarga de poner en aprietos siempre que puede, y le dejan. Pero el domingo de Carlos Sainz fue de todo menos apacible.

El madrileño se fue a dormir con tranquilidad al Hotel Armani, a 800 metros del Duomo de Milán, esa construcción neogótica que hace contener la respiración la primera vez que se ve en directo. Y la segunda. Y la tercera. Vivió concentrado, full focused, las horas previas a la carrera que está marcada en rojo para todo ferrarista, para los tifosi italianos que viven la Scuderia como si de un equipo nacional se tratase. Está la azzurra, y está el rosso Ferrari.

Su cara de seriedad en la parrilla de salida, junto a Charles Leclerc, mientras sonaba el himno italiano, las gradas cantaban a una sola voz y la Fuerza Aérea italiana teñía de verde, blanco y rojo el cielo sobre sus cabezas, dejaba entrever al Carlos de las grandes ocasiones. No defraudó.

Gestionó la salida con mano de hierro, arrinconando a Verstappen cuando este buscó el hueco, acostumbrado a abrirse paso como un rayo esta temporada. Resistió al dueño y señor del campeonato durante 14 vueltas eternas, sólido, férreo, jugándose el tipo cuando hacía falta. Aunque tuvo que claudicar, pasó a pensar rápidamente en el podio, en ese top 3 que se le resistía desde Brasil 2022, allá por noviembre.

Carlos Sainz y Charles Leclerc, en plena batalla por el tercer puesto en Monza.  EP
Carlos Sainz y Charles Leclerc, en plena batalla por el tercer puesto en Monza. EP

Pero el esfuerzo y la exigencia no habían hecho más que comenzar. Durante las siguientes 37 vueltas tuvo que gestionar sus neumáticos, algo en lo que su monoplaza sufre cada fin de semana. Por activa y por pasiva. Y tuvo que sacar sus mejores dotes de defensa cuando Sergio Pérez le atacó con todo a 15 vueltas del final. El mexicano se subió por las paredes, sabedor de que con el Red Bull, Sainz no debería ser enemigo complicado. Pero el madrileño lo fue, no dejó huecos, llevó al extremo a su rival, apuró las frenadas hasta el último centímetro.

Que Pérez encontrase vía libre podría haber parecido un respiro de tranquilidad para Sainz y las últimas cinco vueltas de la carrera. Pero nada más lejos de la realidad. En contra de lo que ha sido tónica habitual esta temporada, Ferrari dejó correr a sus pilotos cuando el segundo era inalcanzable y el quinto estaba a un mundo. Y el duelo, vibrante, de los que hacen afición, estuvo por momentos a punto de acabar con un sonoro cero en el casillero de la escudería... ante su gente y en casa.

No obstante, Sainz no quiso ceder ante Leclerc de ninguna de las maneras y le obligó a bloquear neumáticos una y otra vez. Sin poner un neumático fuera de lugar, sin temblar, preciso. Su primer podio vestido de rojo Ferrari bien merecía todo este sufrimiento. El baño de masas y los gritos de "Carlos, Carlos" desde la recta de meta de una marea roja con el gran escudo del cavallino rampante como enseña son de esas cosas que uno nunca podrá olvidar, por mucho que pasen los años.

Después de saborear el champagne, sonreír, agradecer los aplausos y atender a la prensa, Sainz volvió al pitlane y se subió a la grada para compartir un momento más con los aficionados que aún esperaban algún gesto especial. El madrileño compartió con ellos su pasión, su entrega y la alegría de haber celebrado un podio que es oro para Ferrari esta temporada.

Carlos Sainz sonríe con el trofeo al tercer clasificado del GP de Italia 2023 de F1.  Ferrari
Carlos Sainz sonríe con el trofeo al tercer clasificado del GP de Italia 2023 de F1. Ferrari

Tras la reunión con los ingenieros, aún tuvo tiempo para grabar vídeos para redes sociales de Ferrari y para los empleados de la fábrica de Maranello. La salida del circuito de Monza necesitó de escolta policial para atravesar una marea de gente que aún recorría el parque milanés. Junto a su manager y primo, Carlos Oñoro, y su preparador físico, Rupert Manwaring, llegaron poco antes de las 20.30h al Hotel Armani. Pensaban ducharse e ir a cenar para celebrar su 16º podio en F1. Pero no.

Tres individuos de entre 18 y 20 años le pidieron un selfie y, mientras lo hacían, le robaron de la muñeca izquierda un reloj del patrocinador del equipo, Richard Mille, edición Alexander Zverev, valorado en alrededor de 300.000€. Estos se dieron a la fuga y Sainz y sus acompañantes fueron detrás de ellos. El domingo aún no había terminado.

Tras una persecución inicial en coche, el piloto de Ferrari siguió a pie para atrapar al que llevaba el reloj y, con la ayuda de otros transeúntes, logró inmovilizarlo y llamar a la policía, que rápidamente acudió al lugar, 850 metros más allá del hotel. Por su parte, Oñoro consiguió hacer lo propio con otro de los individuos y Manwaring, con el tercero.

Lo que parecía una exultante tarde de domingo para celebrar una carrera a la defensiva, sudada y trabajada, se convirtió en una escena de thriller policial por el centro de Milán. Afortunadamente, nadie resultó herido y todo quedó en una "desafortunada anécdota". Pero Sainz nunca habría imaginado cuando se fue a dormir tras haber logrado su primera pole position en Monza todo lo que tendría que sufrir para volver a acostarse en la cama y disfrutar de su mejor resultado del año.