FÓRMULA 1

Carlos Sainz se asoma a 11 meses de arenas movedizas en la F1 dirigidas desde Maranello

El movimiento de Hamilton a Ferrari dejará al español con un año de contrato en la escudería y un posible cambio de roles en las carreras.

Frédéric Vasseur, jefe de Ferrari,  abraza a Carlos Sainz tras ganar el GP de Singapur en septiembre de 2023/Getty Images
Frédéric Vasseur, jefe de Ferrari, abraza a Carlos Sainz tras ganar el GP de Singapur en septiembre de 2023 Getty Images
Sergio Lillo

Sergio Lillo

El circo de la F1 se ha levantado este jueves con una agitación desmedida ante un movimiento en ciernes de los que quedan para el recuerdo: Lewis Hamilton, el piloto más laureado de la historia, deja Mercedes para recalar en Ferrari, arrastrando del tablero a un Carlos Sainz al que la noticia le ha pillado en plenas negociaciones para renovar su contrato (Charles Lecrerc ya lo ha materializado en las últimas semanas) y que, empujará al español a una situación incómoda en Ferrari: once meses con un trasvase de poderes en camino.

Y es que a Carlos Sainz le queda un año de contrato en Maranello, es decir, una temporada entera (24 grandes premios) conduciendo un coche sabiendo que dejará ese volante a final de año. Eso supondría, a priori, convertirse en el piloto número 2 de Ferrari, por detrás de Charles Leclerc, y con ello perder el tira y afloja presente en el seno de Ferrari durante todo el año 2023. ¿Una pieza nueva en el desarrollo de Ferrari? Para Leclerc. ¿Un conflicto de intereses en carrera? Para Leclerc. ¿Una estrategia a dos bandas para conseguir una victoria en un gran premio? Posiblemente para Leclerc, con Sainz como sacrificado, sobre el papel, en la mayoría de los escenarios.

Con el fichaje de Lewis Hamilton para 2025, la escudería puede volver durante un año y ya sin esconderse a la fórmula que le funcionó con Michael Schumacher y con Fernando Alonso durante varios años: el rol establecido de un claro piloto franquicia y el de un escudero. El plan, muy marca Ferrari, se interrumpió con la llegada de Carlos Sainz a la escudería a finales de 2020. La intermitencia de Charles Leclerc, piloto 'estrella' de Maranello, unida al gran nivel mostrado por Carlos Sainz en su primer año de rojo y a la filosofía del 'dejar hacer' del entonces jefe de Ferrari, Mattia Binotto (fue su gran valedor a la hora de ficharlo), trastocó los planes de la escudería. De repente en Italia se vieron ante un escenario extraño: no había un favorecido ni tampoco un Eddie Irvine o un Rubens Barrichello.

La situación para Carlos Sainz cambió ligeramente en 2023 con la marcha de Binotto y la llegada de Frédéric Vasseur a Ferrari. A Vasseur, más de escuela tradicional, comenzó el año manteniendo la filosofía establecida, pero dejó algunos detalles para tener en cuenta en los siguientes meses. El problema vino de nuevo en la práctica: bajo sus mandos la pasada temporada, Leclerc daba una de cal y otra de arena en la pista mientras Carlos Sainz ganaba el único gran premio para Ferrari de la temporada. Ahora, con el piloto madrileño en un 'limbo', Vasseur podría empezar a dar más galones al monegasco y testarle realmente antes de la llegada de todo un campeón como Hamilton.

Sainz, más que acostumbrado a navegar en aguas revueltas

Este cambio de roles, no obstante, no debería ser un problema para Carlos Sainz, que ya se había acostumbrado a algunas rarezas desde el box de Ferrari, y que tras el anuncio oficial de la escudería ya ha dicho que seguirá dándolo todo en la escudería el año que le resta de contrato.  En 2022, por ejemplo, consiguió imponer su estrategia para ganar en Silverstone a pesar de las intenciones desde el box de proteger a Leclerc, y en 2023 también hizo valer su criterio en Monza ante la presión de Leclerc por adelantarle para conseguir un podio. Sainz estaría obligado, eso sí, a ser igual o mejor que el piloto monegasco en carrera para provocar dudas en el box y ahí imponer su juicio de nuevo. Tampoco tendría nada que perder, puesto que el asiento ya estaría perdido.

La situación de Carlos Sainz en Ferrari no es, de hecho, del todo nueva para él, ya que el piloto madrileño ha tenido que lidiar en su trayectoria con diferentes cambios de cromos en plena competición, aunque nunca justo antes de empezar la temporada. En 2017, por ejemplo, se fue de Toro Rosso a Renault antes de acabar el año en lo que fue su primera gran oportunidad en un equipo oficial; un año después, en 2018, se anunciaba su fichaje por McLaren en la segunda mitad del año y continuó corriendo sin problemas en la escudería.

El movimiento más sonado ocurrió en 2020, cuando todo el paddock se quedó sorprendido con el anuncio de que Carlos Sainz abandonaba McLaren para recalar en Ferrari, en aquel momento en sus horas más bajas. La noticia pilló a contrapié a los entonces jefes y compañeros de Sainz y el ambiente se enrareció por momentos, ya que el español tenía que seguir corriendo para la escudería británica durante varios grandes premios, pero la sangre no llegó al río, sino más bien lo contrario. Años después, Carlos Sainz y Lando Norris son buenos amigos y el cariño del ex jefe de Sainz, Zak Brown, es más que evidente en el paddock.

La situación no debería diferir en este 2024 porque nadie se lleva mal con Carlos Sainz en la F1, pero Charles Leclerc no es Lando Norris, Frédéric Vasseur no es Zak Brown, y la presión con la que se vive todo en Ferrari supera con creces a la de cualquier otra escudería del circo de la F1

Carlos Sainz y Lewis Hamilton caminan juntos por el paddock de la F1  Reuters
Carlos Sainz y Lewis Hamilton caminan juntos por el paddock de la F1 Reuters

A Sainz se le añade otro juego en el tablero: el de su futuro

A la situación en Ferrari, Carlos Sainz tiene además que añadir otro juego en el tablero: el de cerrar su futuro en otra escudería, algo que probablemente ocurra una vez empezado el campeonato. Son varias las opciones que aparecen en el entorno del madrileño, y todas ellas muy diversas. La más disruptiva pero a la vez más conocida es la de Audi, que llegará a la Fórmula 1 en 2026 de la mano de Sauber, pero la escudería ya estaría lista y con hueco para Sainz en 2025. Es conocido que Andreas Seidl, jefe del proyecto, le incluyó en la ronda de contactos en 2023 y son viejos conocidos de la época de McLaren. A todo ello hay que sumar también la buena relación de Carlos Sainz padre con la marca, con la que ha ganado el último Dakar.

En el horizonte también está Mercedes, que se queda viuda con la marcha de Hamilton, y deja libre el asiento más cotizado de toda la parrilla. En la recámara también se encuentra Aston Martin, donde ni Fernando Alonso ni Lance Stroll tienen contrato cerrado para 2026 e incluso Williams. Nada es descartable, y menos en la ruleta rusa que cada movimiento grande provoca en la ruleta rusa de la F1.