Checo Pérez ya recibe zancadillas de rivales... y de su propio equipo tras renovar: "Lo suyo es algo más psicológico"
El mexicano encadena tres fines de semana de descalabros. Aun así, Red Bull le ha renovado el contrato.

"No es el coche, se puede ver con Max. Creo que es algo más psicológico". Es la conclusión a la que ha llegado Helmut Marko, consejero de Red Bull, acerca del pobre rendimiento de Checo Pérez en 2024. Desde Imola el mexicano no es el mismo, y Marko avisa: "Cuando las condiciones (de pista) cambian le resulta mucho más difícil. Pero el hecho de que sea ya la tercera vez sin estar en la Q3 es doloroso".
Sergio Perez confirmed to remain at Red Bull Racing
— Formula 1 (@F1) June 4, 2024
The six-time race winner has agreed to a 2-year contract extension at the Milton Keynes outfit, which will see him stay until at least 2026#F1 pic.twitter.com/BEuKpON9eZ
La lluvia que cayó sobre el Circuito Gilles-Villeneuve de Canadá hace que el vaso de la marca energética pueda colmar en cualquier momento, precisamente después de que en la semana previa al Gran Premio se firmara su contrato de renovación como segundo piloto, escudero de Max Verstappen.
Una ampliación de un año más (y otro extra, con condiciones, tal y como reveló Christian Horner el fin de semana) que tiene todo el sentido del mundo ya que, tal y como el propio Max aseguró "han creado una gran sociedad", y este no supone una amenaza para la oposición del holandés al título. Aunque esto es un arma de doble filo.
Apostar por un piloto que ya es sabido que no superará al actual campeón del mundo, supone a su vez asumir que no ganará prácticamente carreras y, por tanto, sabrá de antemano cuál es su papel. Esto, lógicamente, mina la moral. El mexicano, tras haberse subido al podio en cuatro de las cinco primeras pruebas, se ha desinflado, quedando fuera del top 3 en Miami, bajando hasta la octava plaza en Italia y abandonando las carreras de Mónaco y Canadá.
Además, su retirada no es la peor noticia que saca de Montreal. Trompeó sobre el asfalto mojado y su alerón trasero quedó descolgado del coche, una situación en la que, según la FIA, tendría que haber parado el coche. Sin embargo, su equipo le pidió que llevara el monoplaza a boxes con la pieza colgando surcando medio circuito (desde las curvas 6 y 7, lugar del accidente, hasta el pit lane, a la salida de la 13). Por esta decisión la FIA le impuso una sanción de 25.000€ para Red Bull y tres posiciones en la parrilla de salida en Barcelona. Una debacle que tendrá que remontar.
Incluso la propia parrilla desconfía del nivel de Checo. Lando Norris reaccionó con una curiosa comparación del mexicano y Sebastian Vettel al trompo que hizo el piloto de Red Bull para arruinar su carrera, justo en el mismo sitió que el alemán hace unos años. Y por si no fuera poco, el británico le lanzó un dardo tras la carrera.
Norris cree que la lucha por el Mundial de Constructores se debate solamente entre su equipo y Ferrari por el hecho de que ambas escuderías tienen "dos pilotos siempre ahí arriba, sin cometer errores y sacando prácticamente todo lo que tiene el coche cada fin de semana". Y eso, a su juicio, no ocurre en Red Bull: "Creo que dos siempre serán mejor que uno, como en el caso de Max".
¿El peor escudero?
Dadas las circunstancias, incluso con el propio Checo saliendo a pedir perdón al equipo tras otro descalabro, su compañero salió en su defensa tras la carrera con la intención de apagar el incendio que provocan dos ceros consecutivos en Fórmula 1 a bordo del coche que lidera el campeonato. Max quitó hierro al asunto por la dificultad de "salir tan atrás en esas condiciones".
Verstappen está encantado con su continuidad, y es que ha encontrado en el piloto de Guadalajara a su mejor escudero. Tampoco tenía el listón demasiado alto, teniendo en cuenta que en la década que va a cumplir en el Gran Circo ha compartido box con Daniil Kvyat, unos primerizos Pierre Gasly y Alex Albon y el comienzo del fin de Daniel Ricciardo. Aunque el historial en la compañía austriaca deja a Checo en evidencia.
El propio Daniel Ricciardo, ahora en sus horas más bajas en RB, fue el mejor 'segundo' de la escudería. Es un caché ganado a pulso, después de vapulear a un cuatro veces campeón Sebastian Vettel en la temporada 2014. Aquel año ascendió de Toro Rosso, y con el dominio de Mercedes apareciendo en el horizonte le ganó la batalla al alemán siendo tercero en el Mundial, mientras que 'Seb' se conformaba con el quinto lugar. Ganó tres carreras y se subió cinco veces más al podio, por las cuatro veces de su compañero en el escenario y ninguna de ellas en los más alto. Ese fracaso lo empujó a Ferrari.
Mark Webber, que acompañó desde 2009 a un emergente Vettel, también fue digno del puesto. A la sombra del alemán, campeón desde 2010 y 2013 y que en ese intervalo ganó 38 grandes premios, también tuvo la oportunidad de hacerse con la victoria en nueve ocasiones. En los 94 fines de semana que compartieron equipo, lo acompañó en el podio 31 veces (sin contar esos nueve triunfos).
A Checo no le salen las cuentas. En 2023 parecía que podría pelearle el Mundial a Verstappen, al repartirse a la mitad las cuatro primeras victorias, pero después de su desafío público desapareció del mapa. Han compartido 75 grandes premios hasta hoy, en los que Max ha sido implacable ganando 50 de ellos por los cinco de Pérez, y únicamente ha escoltado a su compañero en el podio 24 veces más (un promedio ligeramente inferior al de Webber, aunque con un coche tremendamente mejor).
Al mexicano le salen los peores números en el cara a cara con un piloto campeón en Red Bull. Y si bien es cierto que ha ido 'in crescendo' en el Mundial (4º en 2021, 3º en 2022 y 2º en 2023), la sensación en pista es que la diferencia es de años luz entre ellos. Mayor que nunca en la escudería.