FÓRMULA 1

La FIA empaña la gran carrera de Carlos Sainz en Australia

La primera bandera roja llegó justo después de su paso por boxes y la penalización final le relegó del cuarto al duodécimo puesto.

Carlos Sainz charla con un miembro del equipo Ferrari. /Getty
Carlos Sainz charla con un miembro del equipo Ferrari. Getty
Óscar Méndez

Óscar Méndez

Notable esfuerzo sin premio. Si alguien se fija directamente en la clasificación del Gran Premio de Australia de Fórmula 1 puede pensar que Carlos Sainz firmó una carrera mediocre en la que cruzó la línea de meta en la 12ª posición. La realidad es totalmente opuesta, y es que el madrileño fue uno de los mejores pilotos en el circuito de Albert Park, sino el mejor. ¿Qué ha pasado entonces? La respuesta está en la FIA.

El de Ferrari partía quinto en parrilla y, a priori, en ritmo debía estar muy parejo a los Aston Martin de Fernando Alonso y Lance Stroll, que salían cuarto y sexto, respectivamente. Más lejos estaban los Mercedes y Max Verstappen, pero el trazado oceánico siempre deja sorpresas, sobre todo por la facilidad con la que aparece el Safety Car en la pista.

Desde que se apagaron los semáforos se vio a un Sainz enchufado y con ganas de pelear por volver al cajón. Adelantó a Alonso entre la segunda y la tercera curva al aprovecharse de que el asturiano tuvo que levantar el pie ante Hamilton. Asentado a las puertas del podio, todo se torció en la vuelta 9 con el accidente de Albon contra las protecciones.

Las piedras de la escapatoria esparcidas por la pista y la grúa que salió a retirar su Williams obligaron a sacar el Safety Car, circunstancia que aprovechó Ferrari para parar al español en boxes y cambiar los neumáticos, algo que también hizo George Russell. El objetivo era minimizar la pérdida de tiempo en la parada y poder ganar posiciones cuando el resto de pilotos tuviesen que pasarse por el pitlane, pero toda la estrategia se fue al garete cuando dirección de carrera desplegó la bandera roja tres vueltas después. 

La normativa señala que con con ella en la pista todos los coches deben ir directamente al carril de boxes, donde libremente pueden cambiar sus neumáticos. Es decir, Sainz había pasado del cuarto al 11º puesto y no había conseguido ningún tipo de ventaja, ya que todos los monoplazas cambiaron sus ruedas y completaron una parada gratuita. Tocaba remontar en un circuito que apenas lo permite, pero el madrileño se remangó.

Carlos Sainz, tras adelantar a Stroll en el GP de Australia de F1.  Reuters
Carlos Sainz, tras adelantar a Stroll en el GP de Australia de F1. Reuters

Comenzó a adelantar a coches como si condujese un Red Bull y, gracias también al abandono de Russell por un problema mecánico, llegó hasta la cuarta posición, muy cerca de Alonso, aunque el paso de las vueltas lo alejó un poco de su compatriota. "Carlos no ha tenido suerte al principio, ha parado y luego ha venido una bandera roja. Ha perdido esa parada gratis, pero ha adelantado a Stroll y a otros coches, había ritmo y era consistente, apuntó su jefe de equipo Fred Vasseur.

Todo se volvió a igualar cuando restaban tres vueltas y otro accidente, entonces de Magnussen, obligó a enseñar otra bandera roja. Ahora él era uno de los beneficiados y se le abría la posibilidad de pelear por un podio que parecía imposible.

En esa resalida, con dos vueltas por delante, Sainz se vio apretado por Gasly, que salía justo a su estela, y en su intento de defenderse tocó a Fernando Alonso, que trompeó y se fue a la undécima posición. Acto seguido llegó un violentísimo golpe entre el citado piloto francés y su compañero Ocon, del que ninguna culpa tuvo el de Ferrari, y que desencadenó la tercera bandera roja del día. Ahí Sainz era tercero, pero el reglamento le devolvió a la cuarta plaza, ya que para la última resalida se usaría el último orden posible, y debido a que no todos los coches pasaron por el primer sector antes de que ondease la bandera, se optó por mantener las posiciones previas al reinicio desde parado de la prueba.

Cuando estaba subido en su monoplaza para afrontar esa última vuelta tras el Safety Car llegó el segundo palo de la FIA: sanción de cinco segundos al cruzar la meta por su golpe con Alonso. Al circular todos los coches tras el coche de seguridad, el castigo se volvía extremadamente duro y le relegaba a la 12ª plaza, la última de todos los que vieron la bandera a cuadros y sin puntos. "No, no, por favor. Que esperen a discutirlo conmigo, la penalización es muy severa. Esto es inaceptable", imploraba por radio a su equipo.

"En estas situaciones seguro que habrá gente en el paddock que piense que la penalización es correcta y gente que no. Creo que es dura. No era la primera vuelta, era la resalida y hemos tenido un contacto similar entre Lance y Charles en la primera vuelta y no hubo sanción. Lo más normal sería hablar con los pilotos, ver los datos, ver si ha frenado Fernando si ha sucedido algo…La semana pasada tardaron 30 vueltas en ver si una acción era correcta o merecía penalización", se lamentó Vasseur.

Como era de esperar, Sainz no estaba nada contento tras la prueba y dejó constancia de su frustración ante los micrófonos de DAZN F1. "Prefiero no hablar. Voy a esperar a hacerlo con los comisarios y que revisen la acción. Lo que diga no va a estar bien", apuntó sin dar más explicaciones.

Posteriormente la FIA emitió un comunicado en el que explica que el coche de Alonso estaba "notablemente adelantado" respecto al Ferrari del español. "A pesar de que la resalida equivale a un incidente en la primera vuelta, consideramos que el coche 55 tenía el suficiente espacio para evitar la colisión y no lo hizo", asegura el organismo. El propio piloto asturiano salió en su defensa. "Cuando tiene las ruedas frías no vas a chocar contra nadie", señaló tras el Gran Premio.

El mal resultado en Australia, al que se sumó el abandono de Charles Leclerc en la tercera curva de la carrera, no debe tapar un domingo en el que se empiezan a ver brotes verdes. Aunque es cierto que está cada vez más lejos de Hamilton, Alonso y los dos Red Bull en el campeonato, hoy pudo demostrar el paso adelante de su escudería. Posiblemente sin la primera bandera roja y sin la sanción posterior estaríamos ante un Sainz subido al podio, un hecho al que deben agarrarse en el conjunto italiano de cara a Bakú. El madrileño, por su parte, está demostrando que puede ser el número 1 de Ferrari.