15 médicos, sonido de boxes durante una carrera e incluso el rugido de un Mercedes para estimular a Michael Schumacher
El piloto alemán sufrió un grave accidente de esquí en 2013 y se cumple una década sin grandes noticias a su alrededor.

La historia de Michael Schumacher hizo un parón el 29 de diciembre de 2013. Ese día el 'Kaiser' sufrió un grave accidente tras golpearse la cabeza mientras esquiaba junto a su familia en la estación de Méribel, en los Alpes franceses. El expiloto alemán fue trasladado al Hospital Universitario Grenoble-Alpes, donde se anunció que tenía lesiones cerebrales serias y estaba en estado crítico. Fue intervenido en dos ocasiones y estuvo en coma inducido durante varios meses.
El 16 de junio de 2014 se publicó que había salido de su estado de coma y fue enviado a una clínica de rehabilitación. El 10 de septiembre de ese mismo año, se anunció que continuaría su recuperación en su mansión. Desde entonces, han sido pocas las noticias en torno al heptacampeón del mundo de Fórmula 1 y escasas las voces que han hablado sobre el actual estado de salud del heptacampeón del mundo.
Ahora, 10 años después, se han sucedido los testimonios que han recordado la figura del expiloto alemán y muchas las que han intentado poner algo de luz en la niebla que rodea el actual estado del piloto alemán, figura de un documental sobre su leyenda estrenado el pasado 29 y realizado por Bild.
Precisamente el rotativo teutón ha publicado algunos detalles sobre cómo la familia y el círculo más cercano al 'Kaiser' intentan encontrar una forma de estimular al piloto. Según Bild el piloto está monitoreado las 24 horas por un equipo médico conformado por 15 especialistas, entre los cuales se incluyen médicos, enfermeras y masajistas en un tratamiento que, según el Daily Mail, supera los 160.000 dólares semanales.
Además, parece que la familia ha intentando recurrir a todo tipo de técnicas para buscar una reacción del 'Kaiser'. Entre ellas, le ponen sonidos familiares como es el rugido de un motor o grabaciones de radios en boxes para que Schumacher intente recordar. Incluso le pusieron entre las manos el volante de un Mercedes para intentar que el piloto recupere sensaciones.
"Michael está aquí, así que no lo extraño", asegura Jean Todt, que fue su jefe en Ferrari durante una década. "Ya no es el Michael de antes. Es diferente y está acompañado por su esposa e hijos que lo protegen. Su vida es diferente y tengo el privilegio de poder compartir momentos con él. Eso es todo lo que hay que decir. Desafortunadamente, el destino lo golpeó hace diez años y ya no es el Michael que conocimos en la F1".