F1 | GP MÉXICO

La pena de Carlos Sainz en plena fiesta con Ferrari recuerda que su sueño tiene fecha de caducidad

El madrileño se encuentra en el mejor momento de su carrera y pilota un coche campeón... durante solo dos meses más.

Carlos Sainz, descorchando champán en México./REUTERS
Carlos Sainz, descorchando champán en México. REUTERS
Jorge Peiró

Jorge Peiró

Carlos Sainz vive en una nube, pero tiene fecha de caducidad. El madrileño se encuentra en el mejor momento de su carrera deportiva y aquí hay poco debate. Con 30 años ha alcanzado la madurez como piloto y es más rápido que nunca. Lo fue en Toro Rosso, en Renault y en McLaren, pero lo de Ferrari es otro nivel. Triunfos de renombre como el de Singapur el año pasado le dispararon, mientras victorias de dominio como la de México le consagran en lo más talentoso de la parrilla.

El español ha progresado en todas las facetas del pilotaje y su conexión con los 'tifosi', los apasionados aficionados italianos, es total. Se demostró en Monza, cuando le cantaron a pleno pulmón su cumpleaños y le asaltaron con cariño en su hotel. Más allá de lo sentimental, Sainz gestiona gomas, estrategia y carreras como nunca y se saca de la chistera vueltas antológicas en clasificación como la que le valió la pole el sábado.

Aunque todo suene tan bonito que hasta parezca irreal, es su realidad. Al menos hasta diciembre, cuando deje el equipo Ferrari, que prefirió en febrero a Lewis Hamilton. En la vida, todo tiene un final y al español le restan solo cuatro carreras vestido de rojo. Ya utilizó la palabra "agridulce" en la previa de México para definir su realidad. Así será su vida y sus éxitos con Ferrari en estos dos meses, hasta que se una a Williams.

"Al mismo tiempo, sin embargo, es un sentimiento agridulce para mí. Tengo la impresión que Ferrari podría estar luchando por el Mundial el año que viene pero yo no estaré aquí para hacerlo", recogía la prensa italiana hace unos días. De ahí esa dificultad para sonreír tras lograr la pole el sábado. Tal vez estaba más pensando en qué hacer en la salida al día siguiente.

El madrileño vive en una nube deportiva de la que tendrá que bajarse a la fuerza tras Abu Dabi. Su vida pilotando el Williams será muy diferente y quién sabe cuándo podrá volver a competir por victorias, podios... o puntos. El monoplaza azul arrancó la temporada en el fondo de la parrilla y ha progresado hasta situarse en la media tabla. Nada que ver con el coche campeón en que se ha convertido Ferrari, que opta tras muchísimos años al Mundial de Constructores.

A Sainz le invadió, en el fondo, la pena en medio de su fiesta con el equipo en México porque se siente parte muy importante del progreso de la Scuderia y del posible campeonato: se han merendado a Red Bull y ya están a 29 puntos de McLaren. Un festejo lleno de emotividad gracias a la presencia de su familia: su padre, el más orgulloso y su madre, una debutante en verle ganar en directo.

El equipo italiano deambulaba y el español es experto en reanimar equipos. Lo ha vuelto a hacer y tiene ahora Brasil, Catar, Las Vegas y Abu Dabi para volver a descorchar champán vestido de rojo. "Si viene otra oportunidad, iré a por ella". Ya piensa en la siguiente.

La última con Ferrari tras cuatro años que llegarán pronto a su fin. Estaba como loco por despedirse con un triunfo y ya lo tiene. Desde 2025, tendrá que lucirse en el escaparate que será Williams para captar miradas de asientos más rápidos. "Tengo claro que volveré a luchar por victorias y podios", deslizó hace una semana. La pregunta es dónde.