Qué es el porpoising en Fórmula 1 y cómo influye en las carrerase
Desde el cambio de normas en 2022, un problema recurrente ha sido el gran quebradero de cabeza de las escuderías de F1.
La Fórmula 1 es un deporte de ingenieros. Construir un coche competitivo supone recorrer más de la mitad del camino hacia la victoria. En la actualidad, la normativa sobre los motores es muy estricta, haciendo que sea muy difícil marcar diferencias a través del propulsor salvo por asuntos de fiabilidad. Por ello, es en el diseño aerodinámico es donde los equipos punteros juegan sus cartas para mejorar en la clasificación.
Así se demostró este verano. Cuando Aston Martin quiso dar un paso adelante lo primero que hizo fue fichar al jefe de aerodinámica de Red Bull, Dan Fallows. La adquisición, junto a la posterior llegada de Fernando Alonso les ha dado un resultado casi inmediato. Probando que, desde que entrase en vigor la nueva normativa en 2022, la carga aerodinámica es la batalla a librar por los diferentes equipos.
Claro que las nuevas normas llegaron con un problema añadido para las cabezas pensantes de cada escudería. En la práctica, el nuevo marco legal supuso crear un coche de cero. La idea era igualar fuerzas entre equipos (aunque en la práctica el Red Bull se mostrase muy superior al resto). Para ello, se volvió a implantar lo que se conoce como efecto suelo. Simplificándolo un poco, el efecto suelo consiste en desplazar la máxima cantidad de aire posible a la parte inferior del coche, creando así un vacío. De esta manera, el monoplaza es succionado por el suelo, lo cual genera menos aire sucio y permite que los coches circulen más cerca unos de otros sin perder agarre.
¿Qué es el porpoising en F1?
Sin embargo, el efecto suelo tiene una contrapartida: el porpoising. Cuando un Fórmula 1 alcanza una alta velocidad, generalmente superior a los 250 km/h, llega un momento que el coche es aspirado tan cerca del asfalto que la carga aerodinámica se rompe y regresa a su posición original. Esto se traduce en una vibración que eleva y baja el vehículo repetidamente a toda velocidad. Y con él al piloto, claro.
Bumpy road to the top for Charles Leclerc! 🤕#F1 pic.twitter.com/Z6a5e6d3bo
— Formula 1 (@F1) February 24, 2022
Pese a que algunos equipos lo acusaron más que otros, el porpoising fue uno de los problemas más comunes en todos los monoplazas de la parrilla en la temporada 2022. Una auténtica tortura física para los pilotos. Lewis Hamilton fue uno de los más críticos con él, también porque su Mercedes fue uno de los coches que más lo acusó. "No puedo expresar el dolor que se siente, particularmente en la recta", dijo tras el Gran Premio de Azerbaiyán. "Me alegré mucho de que la carrera llegase a su fin, estábamos destrozando el suelo en cada curva. Ha sido brutal estar una hora y media así", concluyó.
¡Esto es tremendo! 😯 Lewis Hamilton bajándose, a duras penas, de su Mercedes...
— DAZN España (@DAZN_ES) June 12, 2022
... Tocándose la espalda y quejándose de los fuertes dolores provocados por el 'porpoising' 😶 ¡INCREÍBLE! #BakuDAZNF1 🇦🇿 pic.twitter.com/QWSXVqij9m
Aunque no todos los pilotos de la parrilla fueron tan críticos como él. Fernando Alonso se destacó por alzar la voz en contra de cambiar la norma, argumentando que el porpoising se produce por el diseño de los coches. Entendiendo que son los equipos los que se arriesgan a él con tal de tener un coche más rápido.
¿Cómo se elimina este efecto?
No en vano, el porpoising posee una solución muy simple: elevar el coche. De hecho, es la opción que terminó adoptando la FIA tras aquel Gran Premio en Bakú que dejó tan dolorido a Hamilton. Para la temporada 2023, el reglamento ha aumentado la altura mínima de los coches respecto al suelo en 15 mm. Esta ligera variación, que sobre el papel puede parecer mínimo, ha hecho que durante la presente temporada los monoplazas muestren un efecto rebote significativamente menor.
También existen otros métodos más complejos para eliminar o reducir sensiblemente el porpoising. El secreto por el que el Red Bull de 2022 tenía menos problemas que sus rivales. Para ello, hay que modificar el suelo del coche hasta conseguir nivelar los efectos del porpoising. El problema es que este efecto no se puede prever en el túnel del viento, haciendo que muchos equipos se lo encontrasen con el coche ya diseñado una vez que salieron a pista.