La mejor seleccionadora del mundo y su lucha contra la invisibilidad: "Siempre nos preguntan quiénes somos"
La España de Clàudia Pons disputa este viernes las semifinales de la Eurocopa.

Ha cambiado de perspectiva, pero la mirada de Clàudia Pons (Bagà, Barcelona, 38 años) arroja la misma decisión que cuando arrasaba sobre las pistas y coleccionaba títulos y goles imposibles. Como jugadora brilló y alcanzó cotas impensables para una futbolista en aquellos tiempos, pero su camino como entrenadora no le va a la zaga. En 2018 se hizo con las riendas de la Selección y en 2019 levantó la primera Eurocopa de la historia. En 2022 repitió conquista. Este viernes (16:00), La Roja comienza su camino en la Final Four de Hungría… con la mente puesta en la tercera corona y en seguir rompiendo récords.
"El primer Europeo marcó un antes y un después. Estamos haciendo cosas increíbles", admite Pons en conversación con Relevo. Su contrincante en semifinales será Portugal, su rival en las dos finales disputadas hasta la fecha. Las dos se jugaron en territorio luso y las dos veces ganó España. Tienen ganas de revancha y la entrenadora lo sabe. "Nos conocemos y cada vez estamos más igualadas. Tenemos que trabajar muchísimo más para seguir progresando y mejorar… y ganar esta tercera Eurocopa en una situación un poco más cómoda, no tener que llegar a los penaltis como el año pasado. Es mucho sufrimiento", reconoce entre risas.
El adversario en una hipotética final saldría del duelo entre la anfitriona y Ucrania. La Roja cerró su concentración con dos derrotas ante Brasil, pero los ajustados duelos ante la Canarinha no desvirtúan el buen ambiente. España es favorita y la lista de Pons, con tops mundiales como Peque, Irene o Dany aunque sin Vane Sotelo y Anita Luján, confirma su candidatura. A la espera del primer Mundial femenino, la catalana sueña con un nuevo reinado continental. Para ella, que conoció el fútbol sala a los 15 años y salió de un pueblo "perdido en el monte", sería como volver a tocar el cielo.
Una 'pionera'... que no se reconoce
Clàudia es una institución en el fútbol sala español, pero le cuesta hablar de sus méritos. "Yo, en realidad, llegué a este deporte por casualidad. Jugaba al fútbol en mi pueblo y a cierta edad no me dejaron estar con los niños. En ese momento me dijeron que había un equipo de fútbol sala al lado de Bagà. Tenía 15 años y no conocía la disciplina, pero me enganchó", cuenta. Pronto empezó a destacar y marcó una época en el Gironella, donde jugó diez temporadas, y en el Córdoba. Allí vivió dos años y ganó dos ligas. No hace tanto que colgó las zapatillas, en 2015, pero ya observa muchas diferencias entre su futsal y el de ahora.
"Cuando empecé había mucho desconocimiento. Aunque la difusión siga siendo poca, a día de hoy hay jugadoras a las que se va conociendo. Y es necesario, porque si no hay referentes, no hay evolución. Antes tampoco existían las categorías inferiores, con 13 o 14 años entrenabas y jugabas con los sénior. Ha habido grandes avances y hay que valorarlo". Lo que no ha cambiado es el carácter semiprofesional de su deporte: prácticamente todas las jugadoras de la Selección compatibilizan el fútbol sala con estudios o trabajo. Como ella durante toda su carrera.
"Llegó un momento en el que me planteé dejar de jugar porque tenía muchas dificultades para poder compaginarlo. Ahí busqué una parte paralela: el banquillo". Al retirarse comenzó en las categorías inferiores de la Selección y pasó a ser segunda de otro mito, Alicia Morell, hasta convertirse en seleccionadora. Su palmarés habla por sí solo. En 2021 fue elegida la mejor seleccionadora del mundo en los Futsal Planet Awards. "Si me lo hubiesen dicho hace unos años no me lo hubiese creído. Soy de un pueblo que está perdido en el monte, de tan solo 2.000 habitantes. Ahí parece que los sueños siempre son demasiado grandes. Pero yo no me considero una pionera, ¿eh? No me gusta ponerme medallas ni sobresalir".
Una excepción para cambiar la norma
Por extraño que parezca, Pons es una de las pocas mujeres que dirigen a una selección femenina en España. A la de fútbol la entrena un hombre, Jorge Vilda, y lo mismo pasa en baloncesto (Miguel Méndez), balonmano (José Ignacio Prades), waterpolo (Miki Oca), voleibol (Pascual Saurín), rugby (Juan González), hockey sobre hierba (Adrian Lock) y sobre patines (Ricard Muñoz) y un larguísimo etcétera. El hockey hielo (Laura Rollins) es otra de las escasas excepciones. A Clàudia le enorgullece, pero no le otorga mayor importancia.
"Si mi caso sirve para que se puedan abrir más puertas y se vea que también estamos preparadas, mucho mejor. Hay veces que empatizas un poco más y conoces mejor el ámbito, pero no tiene por qué ser una condición exclusiva. Si estás preparado… da igual que seas hombre o mujer", asevera. "En su momento hubo otros seleccionadores, como Arsenio Pascual o Venancio López, y también lo hicieron muy bien. Ellos sí fueron pioneros en esto y forman parte de esta historia. No nos podemos olvidar".
Para ella tampoco es relevante que no haya entrenadoras en Primera masculina y que tampoco abunden en la liga femenina. "A veces me molesta que me pregunten si me veo en un banquillo de Primera masculina. ¿A algún hombre le preguntan si se ve en un banquillo de Primera femenina? ¿No, verdad? Solo hace falta que haya alguna entrenadora valiente y que tenga ganas, porque preparadas estamos".
Primero la Eurocopa... y después el sueño 'Mundial'
En diciembre, y ante las quejas de las jugadoras, la FIFA anunció la organización del primer Mundial femenino de fútbol sala. El torneo masculino se celebra desde 1989… y las futbolistas todavía no habían gozado de ese privilegio. A falta de fecha oficial, el sindicato de jugadoras desveló que FIFA les había prometido que la primera edición se celebraría en 2024, coincidiendo con la décima edición del masculino.
"Nos ayudará muchísimo a tener ese boom. Hay selecciones potentes y se verá un gran nivel", reconoce Pons. Todo es poco para aumentar la visibilidad de un deporte que muchas veces, y más en la disciplina femenina, permanece oculto. "Cuando viajamos nos preguntan: '¿Quiénes sois?' '¿Qué hacéis?'. No pretendemos ser mediáticas, pero tenemos que ir creciendo poco a poco en la profesionalización. Todas tienen un compromiso altísimo y eso nos acerca a conseguirlo. Tener cada vez más competiciones internacionales también sería otro pasito".
La zancada pasaría por conquistar una nueva Eurocopa. El buen ambiente, como siempre, será una de las claves para imponerse en Debrecen. "Se ve reflejado en los entrenamientos. Las jugadoras nuevas se adaptan muy rápido al grupo. A nivel técnico-táctico, es un plus. Cuando ellas están contentas, todo va mejor". El dominio de España en el continente comienza desde el banquillo. Contra la invisibilidad solo hay una receta: ganar e insistir. La lucha sigue en la pista... y continuará fuera de ella.