FÚTBOL

Mil días después, las cicatrices del volcán ya no se sienten en el fútbol de La Palma: "Antes ni nos conocían"

Armiche Ortega, capitán del Atlético Paso, revive para Relevo el devastador impacto del volcán de La Palma, el poder del fútbol para sanar y la solidaridad de Andrés Iniesta en tiempos de tragedia

Armiche Ortega, capitán del Atlético Paso, en un partido con su equipo. /Diego Martín Pérez
Armiche Ortega, capitán del Atlético Paso, en un partido con su equipo. Diego Martín Pérez
Andrés Arencibia Almeida

Andrés Arencibia Almeida

El 19 de septiembre de 2021, La Palma se estremeció cuando la tierra, en un grito violento, desgarró su calma. A las 14:12 hora local, el volcán Tajogaite, ubicado en el municipio de El Paso, en la ladera occidental de Cumbre Vieja, desató una furia incontenible que transformó por completo el paisaje sereno de la isla. Durante 85 días, el magma fluyó sin piedad, devorando más de 2.800 edificaciones y 350 hectáreas de tierras fértiles. Aunque milagrosamente no se perdieron vidas, las cicatrices emocionales y físicas dejaron una huella profunda. Hoy, tres años después, esas heridas siguen abiertas.

Para Armiche Ortega, capitán del Atlético Paso y veterano del fútbol internacional, aquel día también supuso un antes y un después. A sus 36 años, con una carrera forjada en Polonia, Rumanía, Grecia, Bolivia y Chipre -su última aventura internacional-, se encontraba de vuelta en su tierra, Canarias. En el fatídico día, él permanecía en La Palma recuperándose de una contractura. "Estaba con mi familia, con mi madre, mi mujer y mi hijo. Recuerdo que después de almorzar decidí ir con Adrián, compañero de equipo que también estaba lesionado, a la zona de Las Manchas, donde la gente decía que podía pasar lo que todos vimos posteriormente en la televisión. Justo cuando los policías nos mandaron de vuelta, el volcán estalló. Por dos minutos no nos cogió", relata con el semblante todavía impactado. "Fue un susto tremendo. Nadie sabía qué estaba pasando realmente, pero el miedo se apoderó de todos nosotros".

La seguridad de su hijo era –como es lógico- su máxima preocupación. "Él tenía dos años. Normalizamos vivir con terremotos, pero claro, siempre estaba la incertidumbre de si nuestra casa iba a seguir en pie... Era una situación de mucha tensión y pensé en irme de allí, de La Palma, como otros compañeros que sí se fueron", desvela. "Las noches estaban iluminadas por el resplandor de la lava. Mi pequeño Ángelo se sorprendía por las luces en el cielo, algo que ningún niño debería haber visto. Hoy, con cinco años, aún lo recuerda. Se ha criado con esa experiencia, está marcado por esos días", suspira mientras siente el suave aliento de su hijo dormido durante la siesta.

El Atlético Paso, fútbol en tiempos de lava

La lava, como cualquier manifestación indómita de la naturaleza, no muestra clemencia ante nada ni ante nadie. El Atlético de Paso no sería la excepción. El equipo palmero acababa de disputar un partido de Tercera RFEF contra la UD Las Zocas, en Tenerife, cuando el volcán entró en erupción. Afortunadamente, ese mismo día lograron regresar a La Palma y, en un corto compás de tiempo, transformaron el estadio municipal, situado a escasa distancia del volcán y donde habitualmente disputan sus partidos oficiales, en un centro logístico gestionado por la Cruz Roja y voluntarios, dedicado a la distribución de alimentos, agua y otros suministros para los damnificados. Los entrenamientos se trasladaron a Breña Alta, con el fin de evitar la constante lluvia de ceniza que cubría El Paso.

"El campo municipal quedó completamente negro por la ceniza. Era un campo de tierra, y futbolísticamente nadie apostaba por nosotros ese año", sostiene Armiche. Sin embargo, la adversidad unió al equipo más que nunca. "Peleamos no solo por los puntos, sino por nuestra gente, por las familias que lo habían perdido todo. Sabíamos que éramos unos privilegiados, porque, a pesar de todo, seguíamos jugando al fútbol".

Lo que sucedió esa misma temporada fue casi un milagro. El Atlético Paso ascendió a la Segunda RFEF -casualmente contra el Herbania, en un partido de vida o muerte, ya que el conjunto majorero necesitaba la victoria para alcanzar la permanencia- por primera vez en su historia. "Conseguir ese ascenso a los pocos meses de la erupción, mientras la isla seguía sumida en una tragedia emocional y estructural, fue algo indescriptible. Le dimos una alegría a nuestra gente en el peor momento de sus vidas".

La fuerte conexión con Andrés Iniesta

Con el temor aún latente por la erupción volcánica, una figura legendaria e inesperada extendió su apoyo al Atlético Paso: Andrés Iniesta. La conexión entre el célebre futbolista español y el club surgió gracias a Jorge Muñoz, exentrenador palmero del Paso y ahora miembro del cuerpo técnico de la UD Las Palmas, quien coincidió con el genio de Fuentealbilla durante su etapa en el Vissel Kobe de Japón. A través de la empresa 'Never Say Never', Iniesta -cofundador de la misma- decidió respaldar al club, comenzando a asesorarlo profesionalmente tras su ascenso a Segunda RFEF. Asimismo, en 2023, el Atlético Paso se convirtió en el primer equipo del mundo en vestir Capitten, la marca deportiva del legendario futbolista, en un gesto que trascendió lo comercial.

"Iniesta se involucra muchísimo con nosotros, él también estaba jodido", cuenta Armiche. "Hacemos videollamadas constantemente. Nos pregunta por la situación de la isla y nos da ánimos en los momentos complicados de cada temporada. Contactó con nosotros cuando nos jugábamos la permanencia en Segunda RFEF y en los playoffs para ascender a Primera RFEF, el año pasado. Nos contaba cómo vivió la pugna por evitar el descenso en Japón y cómo se motivaba para seguir adelante. Que alguien como Iniesta esté tan cerca de nosotros fue un empujón emocional tremendo".

La desaparición del club no corrió ningún peligro gracias, precisamente, a la involucración de la agencia de Iniesta. "Él único riesgo era no poder volver a competir, al menos hasta dentro de un tiempo. A nivel económico, pese a la pérdida de patrocinadores importantes de la isla, nunca hubo ese temor", asiente Armiche.

La afición, el alma de una isla devastada

Pero si hubo un pilar que sostuvo al Atlético Paso en esos tiempos oscuros, fue la afición. Mientras la lava devoraba terrenos y casas, la pasión de los seguidores no flaqueó. "La gente seguía viniendo a los partidos, a pesar de lo que estaban viviendo. No dejaban de pagar sus entradas, de acompañarnos, de animarnos. Era impresionante ver cómo, aunque muchos habían perdido sus casas o trabajos, seguían con nosotros. Para ellos, que estuviésemos arriba en la clasificación les daba una alegría inmensa. Era como si nuestras victorias fueran también suyas. Sentíamos que jugábamos no solo por nosotros, sino por todos los que habían perdido todo. El equipo lo sigue agradeciendo de corazón", expresa Armiche, conmovido por la lealtad y entrega de los aficionados.

Los viajes también fueron una dura prueba para el equipo. "A veces escuchamos a los equipos peninsulares quejarse de venir a La Palma, pero no se imaginan lo que es para nosotros viajar cada 15 días. Cogemos avión, guaguas durante horas, y no nos quejamos. Ellos llegan aquí y se quedan en un hotel cerca del aeropuerto y, aun así, lo ven complicado. Es cansino escuchar siempre los mismos comentarios", lamenta Armiche, quien sabe bien que los verdaderos sacrificios los han hecho su equipo y fundamentalmente su gente.

Una reconstrucción que sigue su curso

Tres años después de la erupción, La Palma sigue en su lucha por la recuperación, y para muchos, incluida Armiche Ortega, el volcán ha redefinido la identidad de la isla. "Desgraciadamente, ahora nos conocen por el volcán. Antes, muchos compañeros en la Península ni sabían que existíamos. Es triste, pero es la realidad. Aquí aún queda mucho por hacer", comenta con resignación.

Ahora, en su tercera temporada consecutiva en Segunda RFEF con el Atlético Paso -actualmente colista con 1 de 15 puntos posibles-, Armiche reflexiona sobre los retos del equipo, que ha sufrido en los primeros partidos en casa. "El fútbol se mide en resultados, y aunque veo al equipo bien en los entrenamientos, solo hemos sumado un punto de seis en casa. Es algo que nos ha afectado, pero estamos tranquilos porque el equipo está al máximo. El año pasado los balones entraban hasta sin querer, y este año ha sido más complicado. Con un buen resultado, todo cambiará. No queda otra que darle la vuelta".

La lección de vida en Bolivia

Antes de regresar a La Palma, Armiche Ortega vivió una destacada trayectoria que lo llevó a la UD Las Palmas, donde su debut bajo la dirección de Paco Castellano fue uno de los momentos más felices de su vida, "pues era el fruto de todo por lo que había luchado desde niño", confiesa con emoción.. Ese logro personal fue aún más significativo al haber coincidido con el nacimiento futbolístico de jugadores que marcarían época en el fútbol, nacional, como Jonathan Viera, Vitolo Machín y Juanpe Ramírez.

Sin embargo, su carrera también lo llevó a destinos más complejos, como Bolivia, donde las promesas iniciales pronto se desvanecieron. "En Bolivia, varios compatriotas, entre ellos Capdevila, me aconsejaron que fuera. Las condiciones económicas eran atractivas y acepté sin dudarlo", remarca. Pero, tras meses sin cobrar debido a problemas políticos en el club, Armiche presentó una denuncia ante la FIFA, que le permitió finalmente recibir su pago y quedar libre. Esta experiencia le enseñó que, tanto en el fútbol como en la vida, las apariencias pueden ser engañosas. Una lección, además, que le preparó para encarar con madurez los desafíos que más tarde enfrentarían su vida y su carrera, incluido el regreso a La Palma, donde el rugido del volcán Tajogaite marcaría el inicio de una nueva y difícil batalla, que aún no ha cesado.