En qué acciones puede entrar el VAR y en cuáles no
Desde su implantación, la tecnología solo tiene la capacidad de intervenir en cuatro situaciones concretas.

En diciembre de 2016 se jugó el primer partido con VAR. FIFA implantó la tecnología de modo experimental en el Mundial de Clubes que ganó el Real Madrid en Yokohama ante el Kashima Antlers. Desde entonces, el fin del videoarbitraje, con más o menos polémicas de por medio, ha permanecido invariable: servir de apoyo al árbitro de campo.
"Queremos que se mantenga el flujo esencial del juego y, como siempre, la primera y la última decisión la tiene el árbitro, esa es nuestra filosofía", explicaba Massimo Busacca, Jefe del Departamento de Arbitraje de FIFA, en la previa de ese Mundial de Clubes de 2016. Bastantes años después, nada ha cambiado en ese sentido. Tampoco ha variado el número de casos en que se puede intervenir desde la sala VOR.
Cuándo entra el VAR a revisar una acción
El VAR tiene la indicación de intervenir solamente en el momento en que se produce, a su juicio, un error claro, obvio y manifiesto por parte del árbitro. O, también, si ha habido un incidente grave que ha pasado inadvertido para el colegiado que dirige en el terreno de juego. En cualquiera de los casos, el reglamento no deja lugar a la duda: ha de ser una situación flagrante, puesto que el espíritu de la tecnología no es mediar en acciones que generan duda.
En este sentido, desde los inicios del VAR, tanto de modo experimental como definitivo, está estipulado en qué cuatro circunstancias se ha de intervenir desde la sala VOR en el caso de que desde ella se aprecie un error claro, obvio y manifiesto.
- Gol/no gol.
- Penalti/no penalti.
- Tarjeta roja directa.
- Confusión de identidad al mostrar una tarjeta.
En relación a la validación o no de un gol, se revisan todo tipo de detalles con el objetivo de apreciar si existe una infracción cometida por el equipo atacante (falta, fuera de juego, mano, si el balón salió del campo...), así como si no la hubo en caso de que el árbitro hubiera sancionado alguna de esas situaciones. No es de aplicación apenas con el juego corrido, sino que en el lanzamiento de un penalti entra dentro de los supuestos del VAR que se analice si el portero, lanzador o alguno de los jugadores que espera el rechace ha cometido una infracción. Por ejemplo: si el ejecutor golpea dos veces el balón (se resbala y la pelota también golpea en el pie de apoyo) y el árbitro no lo aprecia, el VAR informará de lo sucedido y se señalará libre indirecto a favor del equipo rival.
En cuanto a un penalti, no solo es objeto de revisión si ha existido un derribo suficiente o si la mano es punible. También se analiza toda la situación previa: la posibilidad de que haya un fuera de juego anterior, una mano o una falta en el origen de la acción. Además, se auxiliará al colegiado de campo en aquellas situaciones que puedan ser más limítrofes y difíciles de apreciar, como un contacto al borde de la línea y que haya sido sancionado de manera acertada o errónea por el árbitro.
Respecto a las situaciones de tarjeta roja directa, el VAR tiene en cuenta la gravedad de la acción (posible juego brusco grave), el lugar de la falta y la ubicación de otros futbolistas (podría ser roja por último jugador, aunque, si la falta se produce en el área y con disputa de balón, se deja en amarilla), así como otros actos antideportivos, como mordiscos, escupitajos o insultos.
Por último, desde la sala VOR tienen la potestad para advertir al colegiado de campo en el caso de que este se equivoque en la atribución de una amarilla o una roja. En este supuesto, el árbitro no tiene la necesidad de dirigirse al monitor, situado habitualmente entre los banquillos, sino que escucha las indicaciones del VAR y corrige su decisión inicial. Puede darse el caso de que el árbitro sancione de manera errónea la falta y también se equivoque de jugador al mostrar la tarjeta. Sin embargo, salvo que sea una situación de posible penalti, roja directa o guarde relación con un gol, el árbitro no podrá revisar en el monitor la falta señalada, a pesar de que esta fuera pitada de manera equivocada.
Las acciones en las que no puede entrar el VAR
El VAR corrige muchos errores y, también, ratifica muchos aciertos de los árbitros. Sin embargo, no puede participar en todas las jugadas. Su implementación no tiene ese fin, para evitar que exista un excesivo número de intervenciones que, por lo tanto, frenaría en demasía el ritmo de un partido.
Por ejemplo, el VAR no puede entrar en saques de esquina, saques de portería ni saques de banda. Tampoco en tarjetas amarillas, quizá algo que genera mayor debate, puesto que no puede hacerlo en las amonestaciones que suponen la expulsión de un jugador. De igual manera, no tiene la capacidad de corregir las faltas que se produzcan fuera del área.
Donde sí entra el VAR, como ya se ha comentado, es en los goles, aunque con un matiz importante. Si se ha producido una infracción en el origen de una jugada que termina en gol, pero el equipo no marcó inmediatamente, sino que inició una nueva fase ofensiva (pase atrás y reinicia el ataque prácticamente de cero) que sí terminó en la red, ahí el VAR no tiene capacidad de actuación, puesto que se considera que el equipo no sacó ventaja de la infracción.