Roberto Fresnedoso, el compañero de habitación del Cholo: "Mientras yo dormía la siesta, él veía partidos de la Segoviana"
Roberto Fresnedoso, exjugador del Atlético, recuerda el partido contra el Borussia del 97 y su experiencia como compañero de habitación de Simeone.
En el diccionario del Atlético de Madrid cuando se busca la palabra Borussia o la palabra Dortmund aparecen ineludiblemente dos nombres: Roberto Fresnedoso y Milinko Pantic. Los dos autores de los goles de un partido que, sin llegar a ser trascendental, está marcado con letras mayúsculas en la historia del club. Era el Atlético de Antic -Radomir te quiero-; el Atlético que la temporada anterior había ganado el doblete (95-96) y, por lo tanto, se había ganado el derecho a participar en la Champions 96-97, competición que no jugaba desde que se llamaba todavía Copa de Europa, allá por el curso 1977-78.
Fue el 30 de octubre del 96. Todavía en la fase de grupos. El Borussia había ganado en el Vicente Calderón y la clasificación para la siguiente ronda no estaba asegurada. Con ese triunfo en el Westfalenstadion los rojiblancos asaltaron el primer puesto y terminaron clasificándose primeros por delante de los de Dortmund, que después se proclamarían campeones de la competición, mientras el Atlético caía eliminado por el Ajax en cuartos de final.
La intención de Relevo era juntar a los dos protagonistas de aquella noche fría germana para recordar cómo habían sido el partido, los goles, cómo era aquel equipo de Antic, pero no fue posible. Uno de los dos intérpretes de la obra, Pantic, anda un tanto molesto con los representantes de los medios de comunicación en general por unas declaraciones suyas sobre el estilo de juego de Simeone que fueron sacadas de contexto y acabaron en un titular de esos que corren como espuma por las redes y al final siempre pagan justos por pecadores. Por mucho que intenté aludir a la buena relación que habíamos tenido desde hacía veintitantos años... no fue posible. El serbio, con toda la educación del mundo, rehusó hablar.
Le ha tocado, entonces, a Roberto Fresnedoso tirar del carro y afrontar en solitario el interrogatorio. Afortunadamente, tiene buena memoria y es un buen conversador. Le avalan como rojiblanco, además de ese gol al Borussia de Dormund, siete temporadas, dos en el infierno de Segunda, 184 partidos, 22 goles y un buen puñado de momentos, experiencias y anécdotas que está dispuesto a compartir.
Me dirá que los de la 'canallesca' solo nos acordamos de usted cuando el Borussia de Dortmund se cruza en el camino y el Atlético visita el ahora Signal Iduna Park. Las últimas entrevistas que encuentro suyas en las hemerotecas son de noviembre de 2018, la última vez que se enfrentaron ambos equipos.
No pasa nada, no tengo queja. Curiosamente acaba de estar un amigo en casa, nos hemos puesto a hablar del partido del otro día en el Metropolitano y le he dicho que lo vamos a pasar mal el martes. Allí aprietan de verdad, como en nuestro estadio. Ese fondo amarillo es incansable. Estábamos hablando de aquel partido y he buscado en 'youtube' el gol que marqué... y resulta que a la media hora me has llamado para hablar precisamente de eso. ¡Curiosidades o casualidades de la vida!
"Además del gol de Dortmund marqué otros dos o tres muy bonitos, incluido el que todo el mundo dice que marcó Caminero tras su regate a Nadal. Ese fue mío. Llegaba bien al remate. Me gustaba"
Exjugador del Atlético de MadridSin duda ese fue el gol de su vida. Cuéntenoslo para invitarnos a ir a 'youtube' y ver las imágenes.
He visto ahora que antes del gol tuvimos muchas ocasiones. Parecía imposible que fuéramos perdiendo 1-0. Habíamos llegado cinco o seis veces. Fue un córner en corto que sacó Pantic, uno de los pocos que sacaría en corto porque a él le gustaba meter la rosca directa, Esnaider se acercó a pedírsela y se la dio muy en cortito. Cuando Juan se empeñaba en algo era mejor hacerle caso. Centró Esnaider y yo estaba a la altura del segundo palo y salté convencido de que podía ser gol. Entró pegado al poste. Fue un gol de delantero centro... Me acuerdo que cuando me abrazaba, Kiko me dijo 'menos mal que has rematado tú' porque ya veía que tenía que meter la cabeza yo, que estaba detrás tuyo. Pero que conste que tengo un par de goles más muy buenos.
Vamos con ellos...
Uno fue contra la Roma en 1999, en el Calderón, recibí el balón en el área, tiré dos recortes secos a Candelá, uno para un lado, otro para otro y mandé el balón a la escuadra por el primer palo... Se puede ver, se puede ver. Un golazo. Y luego, en la Liga del doblete, en el 96, también tengo el famoso gol en el Camp Nou que todos recuerdan como 'el gol de Caminero', que fue cuando le hizo aquellos regates a Nadal, que amagó para un lado y salió para el otro, pero en la realidad quien marcó fui yo. Después de su jugada centró al segundo palo más alejado y allí llegué yo desde atrás para marcarlo. Ahhhh... y también me acuerdo mucho de un gol al Valencia, en las semifinales de Copa del año del doblete. Ganamos 3-5 en Mestalla y marqué el quinto. Otro pase largo de Caminero, me sale un control medido, me paso el balón por detrás de tacón y remato con la izquierda ante la media salida de Zubizarreta... Ese fue muy bueno, muy bueno... También se puede ver.
La realidad es que no marcó muchos goles, pero casi siempre eran de bella factura...
Eso es verdad. Hay que tener en cuenta que yo era interior derecha, jugaba en la banda. No me pasaba el día en el área. Gol siempre tuve porque era de llegar desde atrás, sorprendiendo. Lo que ahora se dice desde la segunda línea. De esos veintitantos habré metido la mitad de cabeza. Saltaba bien. Me gustaba llegar. En Salamanca, en 2003, en Segunda, jugué un año cedido y me ponían de mediapunta y fue el máximo goleador del equipo. Metí 10 goles.
"¿Que como es el infierno? En el Atlético el infierno se pasó mejor que en cualquier otro club. Gracias a nuestra gente, que nunca nos abandonó, el infierno fue menos infierno. Casi fue peor la temporada anterior en la que ni cobrábamos"
Exjugador del Atlético de MadridUsted ya sabía lo que era jugar en Segunda, había jugado los dos años anteriores con el Atlético en esa división...
Claro, los dos del infierno. ¿Que como es el infierno? En el Atleti el infierno se pasa mejor que en cualquier otro equipo. En nuestro infierno estuvimos siempre arropados por nuestro público y eso te ayuda más de lo que se puede creer a llevarlo lo mejor posible. Como no sentíamos el abandono de nuestra afición, los partidos tenían la misma intensidad que los de antes y después. Mi sensación era que estaba jugando en Primera. Los rivales cambiaban, pero las dificultades eran parecidas: la presión de ganar nunca desapareció. Si acaso fuera de casa lo notábamos algo más, pero en el Vicente Calderón era lo mismo. Recuerdo un partido contra el Sevilla a las 12,00 de la mañana que el estadio estaba a reventar... Por cierto, también marqué un gol ese día...

Pero se quiera o no aquello era un infierno en toda regla. El club, en su era moderna, no lo había vivido. Hay generaciones que no lo vivirían (2000-02) y que ahora que llevan jugando diez años seguidos la Champions no se lo pueden ni imaginar.
Yo diría que casi fueron más infierno los años anteriores, sobre todo el anterior. Ese sí que fue un infierno. El presidente estaba en la cárcel, había un vacío de poder, el entrenador Ranieri se fue a mitad de temporada y nos quedamos con el preparador físico hasta que llegó Antic. Fue un caos. No cobrábamos. Yo estuve un año sin cobrar... En realidad todo fue un infierno. El club entró deportiva, económica y socialmente en una época mala y nos hundimos todos juntitos. Lo que pasa es que el Atlético tenía una masa social que fue fundamental para que el club se levantase en todas esas facetas que he comentado, no solo en el ascenso a Primera.
En tres años el equipo pasa de jugar en Dortmund la Champions a jugar en Segunda.
Así fue. Del 97 al 2000. Pero no pasamos de jugar la Champions a jugar en Segunda, es que esa temporada de Dortmund pudimos ganar la Champions. Suena a pasada, pero no. Ganamos en su estadio al que luego fue campeón y en la fase de grupos quedó por detrás de nosotros. Y contra el Ajax después no merecimos perder. Nos marcó Dani un gol desde su casa, falló Esnaider un penalti... Y al Dani ese le fichamos nosotros luego. Era amigo de Futre. Nos mató. Era guapo, inteligente, sabía jugar bien al fútbol y sabía ocho idiomas, tenía 'pasta'... pero nos fulminó. Si nos hubiéramos metido en semifinales, podía haber pasado de todo. Éramos un buen equipo, un doblete en el fútbol español no se gana así como así.
Volvamos al presente ¿Estuvo el miércoles en el Metropolitano? ¿Cómo ve la vuelta en Dortmund?
Voy con mi hijo o mi hija todos los partidos. Tengo unos abonos. La primera parte fue espectacular. Ellos querían salir desde atrás jugando y ahí nos los comimos. Tuvimos el 3-0, pero luego, es verdad, que lo pasamos mal. Para mí que Simeone hizo los cambios demasiado tarde, casi en el 90. ¡Coño, mételos antes...! Ese es el problema del Cholo, pero es lo que domina, ahí se siente cómodo. La vuelta va a ser difícil, aquel estadio impresiona. Es muy vertical. Yo hablo por mi experiencia de entonces. Aquel era mi segundo partido en la Champions. Y el estadio me impresionó. Desde la música del principio al final. Menos mal que ganamos, si hubiéramos perdido nos hubiéramos complicado la vida. Era y es por lo que veo un campo de mucho ruido. Habrá mucha tensión y presión. Yo veo posibilidades. El Borussia en defensa es vulnerable. Ofensivamente tiene jugadores interesantes, con un buen uno contra uno. Si jugamos como tenemos que jugar, replegándonos y explotando espacios, podemos estar más cómodos allí, que aquí. Es verdad que en el Metropolitano cuando les hicimos daño fue cuando les presionamos arriba, pero jugando así se te acaba la gasolina, es un desgaste muy grande.
"El Simeone jugador tenía 24 o 25 años y parecía que tenía 30. Te daba charlas y estaba más adelantado que el resto. Sus análisis, yo ni me los planteaba entonces, sobre todo de cómo había que presionar, que robar. Parecía como si ya hubiera pasado por allí y supiera lo que iba a pasar"
Exjugador del Atlético de MadridEn aquellos tiempos se puede decir que usted era competencia directa con Simeone...
Sí, no en la posición como tal porque yo jugaba más por la banda y él por el centro, pero sí en el once. Estábamos Caminero, Simeone, había llegado Bejbl, estaba Vizcaíno... Después de Dortmund, no jugué contra el Ajax. Creo que ni me vestí. Había mucha competencia y yo era el primero en saltar. No nos olvidemos que también estaba Pantic en el centro del campo, que además de sacar los córners y las faltas, era muy importante, fundamental, para nuestro juego. Menudo conejo que se sacó de la chistera Antic con ese fichaje. Fue una pena que Pantic no fuera reconocido todo lo que se hubiera merecido y también económicamente. Fíjate, creo que contra el Borussia no jugó Simeone... Yo jugué más la temporada del 'doblete' que la siguiente de la Champions de la que estamos hablando.
¿Y hasta dónde puede contar de aquel Simeone compañero? Creo que hasta compartieron habitación.
Era un tío que se le veía lo que quería. En el mismo campo nos daba unas explicaciones tácticas en las que veíamos que, en ese sentido, estaba más adelantado que el resto. Hacía unos análisis que yo, por lo menos, no me los planteaba entonces. Luego, que he sido entrenador, sí, pero entonces, no. Me sorprendía que él, tan joven, tendría 25 o 26 años, ya hablaba de cómo hacer la presión, de permutas, de transiciones... Cosas que nos sorprendían. Los demás nos limitábamos a hacer lo que nos decía el entrenador. Además antes los entrenadores no eran como ahora, antes eran más básicos.
Pero Antic, en ese sentido, era un poco adelantado a su tiempo.
Es verdad, Radomir tenía más conceptos, pero sin llegar a la complejidad a la que se llega ahora. Antic no era básico. Hacía una propuesta de juego con balón muy interesante.
Pero, entonces, si Simeone exponía sus ideas, cabe pensar que serían distintas a las del entrenador, porque sus conceptos sobre el juego eran diferentes. Antic tenía un estilo distinto al que ahora proclama Simeone.
No, hombre, no. Tampoco es eso (risas)... Radomir ya sabía eso, pero el Cholo nos daba mucho equilibrio. Teníamos a Pantic, Caminero, Kiko, Penev... gente muy 'jugona' y cuando perdíamos el balón necesitábamos un jugador como él. Sus charlas eran un complemento a lo que nos decía el entrenador, sobre todo en el aspecto defensivo, de la presión, de la recuperación. Eso el Cholo lo veía ya muy claro que tenía que hacerse. Era el líder en esa tensión sin balón, en el vamos a robar. Al final, por supuesto el Cholo nunca cuestionó lo que nos decía Antic. Eso nunca pasó. Él decía que teníamos que tener un plus defensivo. Como jugador él veía el fútbol diferente, igual que ahora como entrenador. Él veía el fútbol desde robar el balón y atacar, buscar los espacios, llegar desde atrás.
O sea, que Simeone, como jugador, hablaba ya de espacios en lugar de hablar de balón.
Correcto. Esas son las cosas que nos decía. No me acuerdo exactamente de lo que nos decía, pero de lo que sí estoy seguro es que a mí me parecía que él ya había pasado por ahí antes. No era la primera vez que vivía esos momentos. Y solo me llevaba dos años. Tendría 24 o 25, pero por su forma de hablarnos parecía que tenía 30. Además tenía heridas de guerra en la cara y eso impresionaba.
"Después de los Juegos de Atlanta 96, donde Argentina nos hizo cuatro, nos pusieron al Cholo y a mí de compañeros de habitación. Mientras yo dormía la siesta, él veía los partidos de la Segoviana en una televisión pequeñita..."
Exjugador del Atlético de MadridNo me quiere decir nada de sus tiempos de compañeros de habitación...
Estuvimos juntos después de los Juegos de Atlanta. Él fue con Argentina y yo con España. Nos metieron 4-0. Nosotros teníamos un equipazo, pero Clemente venía de la Eurocopa y no estaba mucho por la labor... Se 'cargó' a Goiko para la Olimpiada para ponerse él y aquello no gustó. Había un ambiente un poco raro... Estábamos en un hotel con un campo de golf impresionante con caimanes enormes que allí eran 'alligator'. Argentina también tenía un gran equipo y nos llevaron por delante con el Cholo allí... Al volver a Madrid, después de Los Ángeles de San Rafael, fue cuando Radomir nos puso juntos en la habitación...
¿Y cómo resultó la mezcla?
Pues yo dormía la siesta como todos los españoles y él se ponía, en una televisión pequeñita que teníamos, a sintonizar partidos de fútbol. Le daba igual quién jugase. Partidos de la Segoviana... de quien fuese. Y yo decía 'me cago en la leche'... Pero figúrate, por eso él está donde está y yo estoy hablando contigo ahora... Que estoy encantado, hombre, pero al final la vida nos da a cada uno lo que nos merecemos.
¿Usted ya ha colgado el hábito de entrenador? ¿No va a entrenar más?
No, me dieron unas arritmias, que tampoco es una excusa de nada, pero cuando acabé en el Atlético, tuve ofertas. Pero tenía que irme de Madrid, tenía los niños recién nacidos y no me apeteció irme. Luego me encontraron lo de las arritmias y me di cuenta que para estar en un banquillo hay que gestionar emociones y no quise complicarme la vida... Soy muy pasional y no merece la pena. Al final me quedo con el recuerdo de haber entrenado en todas las categorías del club, en todas. Y puedo presumir de ello: infantil, cadete, juvenil, el Tercera y me dieron al final ya el Madrileño en Segunda B, pero ya estábamos liquidados, ya habíamos descendido. Cuatro partidos estuve.