Ancelotti regresa a un estadio maldito para una ocasión especial
En el Rose Bowl de Pasadena el italiano vivió su primera gran decepción como entrenador. Siempre ha reconocido sentirse fan del Real Madrid y del Milan a partes iguales.

Los Angeles.- Seguramente no exista un partido más emotivo para Carlo Ancelotti que un Real Madrid-Milán. Los dos equipos en los que más títulos ha conquistado y que, en Los Angeles, se verán las caras en el primer partido preparatorio de los blancos, el segundo de los italianos. Dos equipos de leyenda que suman 21 Champions (14 el Madrid y 7 el Milan) y en un escenario antológico, como el Rose Bowl de Pasadena, en el norte del condado.
No es un duelo más para Carletto, que siempre ha profesado amor incondicional a su exequipo. Allí ganó dos ligas y dos Champions como jugador, además de una liga y dos Champions desde el banquillo. "Soy fan del Madrid y del Milan en un porcentaje de un 50% cada uno. Son los dos clubes a los que me siento más cercano", afirmó en una entrevista con DAZN. En el equipo milanista pasó un total de 13 temporadas, cinco como jugador y ocho como entrenador.
Y por si fuera poco, se celebra en un estadio que seguro tiene en el recuerdo por vivir una de sus peores noches como entrenador. El 17 de julio de 1994 en el Rose Bowl se celebró la final del Mundial. La Italia de Maldini, Baresi o Donadoni cayó en penaltis contra la Brasil de Dunga, Bebeto o Romario. Baggio falló el fatídico penalti que dejaba a la Azzurra sin título. Cuentan que su guía espiritual le dijo: "Ganarás o perderás este Mundial en el último minuto". Así fue. La gran estrella del fútbol italiano y mundial tiró el balón por encima del larguero y le daba su cuarta Copa del Mundo a la Canarinha.

Pero, ¿qué tenía que ver Ancelotti con todo esto? Por aquel entonces, empezaba su camino en los banquillos. Su primer equipo fue la selección italiana, ocupando el puesto de asistente de Arrigo Sacchi entre 1992 y 1995. Estaba en el banquillo en aquel indeseable momento. Quién iba a decir que una carrera como técnico cargada de éxitos iba a empezar con el peor golpe posible, caer en una final de un Mundial.
No ha hablado demasiado de aquel suceso. Aquel torneo sentó la base de lo que sería su vida en los banquillos. Un año después tomaba los mandos del Reggiana, en segunda división, para después saltar a Parma, Juventus y Milan, donde forjaría su leyenda. Chelsea, PSG, Real Madrid, Bayern Múnich, Nápoles, Everton y, de nuevo, Real Madrid, marcan una trayectoria envidiable para cualquiera en su trabajo.
29 años después de aquello, vuelve a pisar un estadio maldito para él, pero para una ocasión especial. El año pasado regresó para jugar contra otro de sus exequipos, la Juventus, en un duelo que acabaron ganado los blancos por 2-0. Antes, en 2014, jugó otro duelo de pretemporada contra el Manchester United que acabó con derrota por 1-3. Y en 2009, como entrenador del Chelsea y contra el Inter. Es normal que, cada vez que lo pise, sea especial para él, y más aún si el Real Madrid y el Milan aparecen en la ecuación.