LALIGA

Asamblea de clubes marcada por los presupuestos y el malestar con la Ley del Deporte

El PP retira su enmienda al proyecto de Ley y pone en riesgo la protección de los equipos frente a Federaciones y Superliga.

Imagen de archivo de una Asamblea de LaLiga. /Relevo
Imagen de archivo de una Asamblea de LaLiga. Relevo
Sergio Fernández

Sergio Fernández

Martes 11 de octubre. La sede de LaLiga en Madrid acoge una Asamblea de clubes profesionales de fútbol. En principio iba a ser una jornada tranquila, dedicada al estudio de los presupuestos anuales y a la votación y aprobación de las cuentas. Teóricamente un trámite (estás votaciones se suelen resolver con resultados de 36-39 votos a favor de entre los 42 clubes). Pero el panorama se ha torcido durante la última semana por culpa del anteproyecto de Ley del Deporte.

¿Qué ha pasado? En el Congreso se está terminando de "cocinar" la nueva Ley del Deporte, que tras años enterrada en un cajón encara ya la fase final del proceso para entrar en vigor. Contra esta Ley hay fuertes oposiciones, sobre todo por parte de los clubes profesionales -fútbol y baloncesto-, que ven comprometidos sus intereses en algunos puntos clave. Estos clubes confiaban en las enmiendas que tenían interpuestas los grupos parlamentarios del Partido Popular, PSOE y Vox para poder defender sus intereses.

Ahora, a última hora, tal y como adelantó el portal especializado en derecho deportivo Iusport, el PP ha decidido retirar estas enmiendas facilitando que el proyecto de Ley salga como está, salvo que se Vox consiga hacer valer su criterio. O salvo que en el último escalón de la Ley (el Senado) consigan resolver y modificar las partes que les resultan más incómodas. Y es aquí donde se ha generado el malestar.

Puntos en los que chocan con la nueva Ley

Las competiciones profesionales españolas son fútbol (Primera, Segunda y LPFF) y baloncesto (ACB). Muchos de sus clubes están preocupados por el devenir de esta Ley del Deporte porque entienden que les puede perjudicar, a favor de las federaciones, en tres puntos clave:

1.- Explotación comercial. Patrocinios, acuerdos publicitarios, balón de juego, negocio... Son entre 150 y 200 millones de euros que las ligas profesionales gestionan como consideran. Con la nueva Ley no está claro si seguirían manteniendo la suficiente autonomía para poder trabajar libremente. Esta indeterminación tampoco ayuda a la aparición de nuevos patrocinadores que, ante situaciones poco claras en términos jurídicos, suelen no querer invertir.

2.- Competencias claras. Horarios, quién decide sobre qué cosas, órganos de control y sanciones... Este nuevo proyecto de Ley puede terminar dando todavía más poder a las Federaciones, tras años de conflictos judiciales que han ido resolviéndose poco a poco. También supondría, para muchos, mutilar de forma drástica la capacidad de decisión del Tribunal Administrativo del Deporte (TAD). Tal y como ha explicado Iusport, con la nueva Ley del Deporte se reducen al mínimo sus competencias. A cambio, crearán un nuevo tribunal arbitral en el CSD que previsiblemente encontrará muchos problemas de gestión por el volumen enorme de sanciones que hay cada semana. No parece realista que se pueda rebatir nada de forma ajena a los órganos propios de la RFEF, como ocurría con el TAD, que quedará sólo para las denuncias del CSD, las elecciones y las licencias. El resto de regulación de sanciones (tarjetas etc...) caerá en los organismos de la RFEF y, en última instancia, en el nuevo tribunal del CSD.

3.- Protección de las ligas nacionales frente a la supranacionales (Superliga) y modificaciones normativas. Aquí está una de las claves de todo esto. Muchos entienden que el Partido Popular debe haber recibido presiones para retirarse de las enmiendas, motivadas por este punto. Siendo Real Madrid y Barcelona los únicos que, en este momento, siguen embarcados en el proyecto de Superliga, las suspicacias están servidas.

Es pronto para entrar en mayores análisis, a la espera de cómo evolucione la fase final de tramitación de la Ley del Deporte, pero ya está generando algún debate ante sus posibles consecuencias si termina por culminarse tal y como está redactada.