Hola, soy el Atlético de Simeone, viene el Inter y sólo me queda rezar

Un día más de vida. El añadido del bisiesto, 29 de febrero. Pura consolación. En lugar de despedirse de los títulos domésticos en marzo, se despide en febrero. Este Atleti de Simeone, en lo bueno y en lo malo es suyo más que de ningún otro, da para lo que da. Para casi nada. Desde luego, no para luchar por el titulo de Liga, está a 13 puntos del líder y tampoco para pelear por el título de Copa, como demostró el Athletic, que le ganó bien ganado en los dos campos... Al final, resta el recurso de siempre, clasificarse para la Champions de la temporada siguiente, aún siendo cuarto, que tampoco es un fracaso, pero cada vez suena a menos.
Ya intuyo el asidero de los próximos días. ¡Queda la Champions! ¡Y la magia del Metropolitano! Y el espíritu de Gárate, de Luis Aragonés... Y el recuerdo de las grandes noches ante el Cagliari (70-71), contra el Celtic (73-74)... y las que se quieran buscar, que las hay. Sí. Además, la esperanza no tiene edad ni memoria. Y soñar es gratis. Ojalá se hagan realidad las imaginaciones y al Inter le tiemblen las piernas. Pero visto lo visto sería un tanto osado pensar que ni con el Metropolitano a tu espalda, este equipo está para pelearle al de Simone Inzaghi los octavos de la Champions. Y menos cuando los nerazzurri llegarán con un gol de ventaja y el aval de no haber perdido fuera de casa en todo lo que va de temporada. Ni en la Serie A (11 victorias y dos empates), ni en la Champions.
Sin Griezmann, este Atleti es un equipo vulgar. Con perdón. Defiende mal y ataca peor. Y a la hora de crear juego, no tiene ni ritmo ni imaginación. El intento de convertirse en un conjunto combinativo y dominador ya ha pasado a mejor vida. No sabe. Tres ronditos al primer toque en el centro del campo bien ejecutados, pero sin ganar terreno, ya no engañan a nadie. Jugar a la velocidad de Koke y De Paul no es propio del fútbol de este siglo. Y defender con Savic, Witsel y Hermoso es una apuesta al suicidio. Definitivamente, este equipo no tiene plantilla para jugar con tres centrales y dos laterales. Los socavones entre centrales y laterales son trágicos. El Athletic, a lo suyo, a su intensidad, sin acelerar, ni arriesgar más allá de lo que correspondía, mostró todas las carencias de los cholitos en todas las zonas del campo. ¡Hasta en la de Oblak!
Los días se van hacer eternos en el Cerro del Espino hasta la fecha de la vuelta contra el Inter. La angustia es muy mala consejera. Mina, araña, carcome. Y más cuando no tienes argumentos futbolísticos para creer porque San Mamés te ha dejado en pelota viva. Todo queda en la cabeza de Simeone. Las buenas palabras, las disculpas, las coartadas, las exaltaciones hacia la grada, el populismo de pedir al estadio que levante al equipo... se han quedado obsoletas. Ya no valen... Dicho lo cual, el partido contra el Inter recobra una nueva dimensión...