Luiz Pereira: "Somos el Atleti. No vale ganar, perder, ganar, perder. Hay que salir a ser 'campeao'"
En vísperas del derbi, habla de cómo ve al Atleti, repasa su carrera, sus experiencias con Pelé, Zagallo y Beckenbauer y analiza el puesto de líbero.

Existen fenómenos (dícese de los personajes que han escrito en letras mayúsculas y en primera persona la historia del fútbol) que siempre tienen en cualquier momento de su vida, a ras de piel una conversación larga. De esas de aperitivo, comida y sobremesa en las que se trata de hablar sobre su existencia. De su pasado, de su presente y de su futuro. Del suyo y del de la profesión que les ha parido. Y si esa prolongada charla tiene en su interior sustancias de vigente actualidad, mejor que mejor. Es el caso que nos ocupa. El de Luiz, no Luis, Edmundo Pereira, 74 años. Mundialista brasileño (1974), gran estrella del Palmeiras, e imagen viva del Atlético de Madrid, aunque 'solo' jugara durante cinco temporadas (1975-80). En una segunda etapa lleva 23 años en la nómina del club rojiblanco. Está para lo que se le mande. Desde presidente del Atlético Madrileño (filial) a asesor sobre el mercado brasileño, pasando por embajador del club allá donde se requiera su presencia.
Un mano a mano, ahora, nos conduce al recuerdo de seres que han tenido influencia en su vida, como es la coyuntura de los reciente fallecidos Mario 'Lobo' Zagallo, que fue su seleccionador, o Franz Beckenbauer, su espejo en la forma de interpretar el juego del fútbol; pero también, pero también nos permite elucubrar sobre el inminente derbi contra el Real Madrid cinco días después de otro que ha hecho 'pupa' en la familia rojiblanca. Además, todo lo que sea hablar de fútbol con un brasileño con cinco décadas largas de conocimientos y experiencias, nunca está de más.
Allá en la lejanía aparece él. Recorre la fachada externa del Civitas Metropolitano a su ritmo cansino. Cimbreando las piernas hacia dentro como cuando jugaba. Encorvado. Le falta solo el balón, pero lo tiene en la cabeza. Como siempre lo tuvo. Solo hubiera faltado que al pasar a la altura de la estatua de Luis Aragonés se hubiera escuchado un rotundo: "Pero dónde va Pereira, dónde va..." Luiz entra en 'Territorio Rojiblanco', el museo del club. Los tornos se abren a su paso. Abrigo largo. jersey de cuello alto, como si se hubiera mimetizado con su espejo, Franz Beckenbauer, que gustaba de vestir de esa manera. El escenario se abre a su paso. Los mismísimos asientos rescatados de la grada del Vicente Calderón donde él jugo van a ser el plató de la conversación. A diez pasos, tenemos la camiseta de Brasil, con el 2 a la espalda, el número que vistió en el Mundial del 74 y nos rodean todos los recuerdos gráficos que en el Museo recuerdan su figura como rojiblanco.
Me va a perdonar que comenzamos esta charla por dos personajes que se nos han ido recientemente, apenas en una semana, y que tuvieron una vinculación especial con usted por diferentes motivos: Mario Zagallo y Franz Beckenbauer.
¿Y Pelé?... Creo que deberíamos empezar hablando de Pelé aunque se nos fuera el año anterior. Para un brasileño, Pelé fue y es todo. Y para un futbolista brasileño como yo que se enfrentó a él y jugó con él, mucho más.
Pues hablemos de Pelé entonces, de sus recuerdos.
Recuerdos, todos. Estamos hablando de uno de los mejores jugadores de la historia. Tengo un concepto muy grande por él, como jugador y como persona. Por cómo ayudaba a todo el mundo en su vida personal. Eso lo he visto yo, no me lo ha contado nadie. Mi primer partido contra él fue con el Sao Bento, un club pequeño. Yo tendría 18 años (1967). Él jugaba, claro, en el Santos, el club de su vida. Perdimos 4-3. Luego ya me fui a Palmeiras y nos enfrentábamos todas las temporadas. Pelé siempre fue el ídolo de todo el país, independientemente del club, de la edad del 'torcedor' (aficionado). Era el héroe. Cuando un chaval jugaba bien, rápido se le llamaba Pelé. A mí me lo llamaron de niño, porque ya me gustaba regatear. Con él, como compañero, solo jugué un partido. El homenaje a Garrincha en diciembre del 73. La selección jugó contra un combinado de suramericanos que jugaban en Brasil. Ganamos 2-1. Pelé marcó el primer gol y yo el segundo... ¿pero sabe lo que pasó? Que cuando yo entré al campo sustituyendo a Brito, él salió sustituido por Ademir.
Sea sincero, el primer día en Vila Belmiro, en el estadio del Santos, usted, debutante, con 18 años y él con 27 y dos veces campeón del mundo, ¿no se le escapó ninguna patada?
Respeto siempre tuve con todos los jugadores. Ese día mi problema era la admiración que tenía por él y que no podía dejar fuera. Cuando te encaraba, como cerraras una décima de segundo los ojos, ya te había superado. Nunca me enfrenté a un delantero como él. Le mirabas, le veías y de repente ya no estaba.
"Es un honor que me llamaran el Beckenbauer negro. Se habla mucho de colores, pero qué sería de las rosas si a todos nos gustasen solo las amarillas. Todos tenemos nuestro color, no voy a pelear por el mío"
Ex jugador del Atlético y BrasilMario Zagallo fue su seleccionador en el Mundial 1974, su único Mundial.
Pasa una cosa, si hablas de Zagallo tu tienes que hablar maravillas porque fue campeón del mundo como jugador, campeón del mundo como seleccionador, como asistente, como coordinador ¿Qué puedes decir? Yo hablo sobre todo por el Mundial de Alemania 74, que fue el mío, y pienso que su entendimiento del fútbol era más defensivo que el mío. Tenía un carácter muy fuerte. Todos estaban en su contra antes de la Copa de América que ganamos y entonces él se encaró con la afición. "Me tenéis que comer..." En Brasil le pedían que jugara con puntas... con extremos.
Usted dio pocas patadas en su vida, pero la que dio a Neeskens en ese Mundial alemán valió por todas. Le levantó por los aires y le costó la expulsión.
Creo que sí. Estaba un poco revolucionado. Sabía que esa selección podía dar más, las cosas salían mal y entonces te puedes perder un poco. Eso fue lo que me pasó a mi. Fue la primera vez que perdí la cabeza en un campo del fútbol y encima fue en un Mundial. Muy feo. Se me cruzaron los cables. Cuando me fui hacia los vestuarios los aficionados alemanes o holandeses, no sé lo que serían, me hablaban y yo no les entendía nada. Lo único que les dije es que nosotros habíamos sido campeones tres veces. Ellos tampoco me entendían. Fue divertido. Un año después tuve la oportunidad de jugar con Neeskens en la Liga, yo en el Atlético y él en el Barça. Hablamos. Tuve el placer. Le pedí disculpas. También hablé con Cruyff en un programa de televisión en el que tuvo el detalle de hablarme en español para que le entendiera. Lo de la patada fue el momento de ofuscación.
Franz Beckenbauer, muchas cosas en común, aunque él fuera alemán y usted brasileño.
Un fuera de serie. Jugaba con una tranquilidad increíble. Recuerdo su partido del Mundial 70 en México cuando jugó con el brazo pegado al cuerpo. No podía ni jugar y seguía jugando como siempre jugaba. Yo me fijaba en él. Nos enfrentamos tres veces. Una en una gira que hizo Brasil antes del Mundial 74, les ganamos (0-1). En el Mundial no nos pudimos enfrentar porque nos echó Holanda, pero vi el resto del los partidos y era un espectáculo cómo salía con el balón dominado desde atrás... Luego nos enfrentamos en dos partidos amistosos en el 78, estando ya con el Atlético y él en el Cosmos. Ganamos allí (1-3). Fue un gran partido. Tenían un equipazo. Ya no estaba Pelé, pero estaban Beckenbauer, Rivelino, Chinaglia... Ese día Beckenbabuer vino a felicitarme y también a nuestro portero, Navarro, a quien no conocía y le paró tres mano a mano. Luego perdimos en el Calderón (2-3) en el homenaje a Luis.
¿Qué significó para usted entonces y después con el paso del tiempo que se le reconociera como el Beckenbauer negro?
Un honor. Una alegría. Se habla mucho de colores. Pero yo hablo una cosita solo. ¿Qué sería de las rosas si a todo el mundo gustase de las amarillas? Todos nosotros tenemos nuestro color. Yo no voy a pelear por mi color. Yo siempre digo que soy un privilegiado del sol. No necesito del sol para tener un color. Hay muchas tonterías con los colores. A los argentinos les llaman 'indios', a nosotros nos llaman 'negros'. No pasa nada. Cuando uno muestra su trabajo, al final lo que debes es aplaudir.
¿Cómo se veía el fútbol desde la posición de líbero, que ya no existe prácticamente?
Se veía muy bien porque tenías todo por delante y podías hablar con los compañeros. Decirles cosas. El portero también tenía ese privilegio de ver todo el campo por delante, me dirá alguno, pero el portero juega con las manos... (je. je, je). Solo uno en nuestra época jugaba con los pies que era Pepe Navarro. Desde atrás puedes hacer de todo. Posicionar, salir jugando, tirar paredes. Es una pena que al final ese puesto acabó.
¿Y por qué se acabó?
Porque llegó un tiempo que para jugar en esa posición buscaban forzudos. En Brasil también. Yo no solo recuerdo a Beckenbauer, estaba un chileno, Figueroa. Después Baresi, que también salía jugando. En España, siempre me llamó la atención Fernando Hierro. En mi época era distinto el fútbol era más espectáculo que ahora. Hoy en día es más patadón. Si querías jugar como zaguero tenias que medir 1.90. No se daban cuenta que con 10 centímetros menos también se puede jugar ahí.
"Luis me echó mil broncas por salir con el balón regateando, pero gozaba con ello. Yo cuando llegaba al medio campo, miraba al banquillo y si no me decía que me quitaba, seguía hacia delante, yo seguía..."
Ex jugador Atlético y Brasil¿Cuántas veces le echó la bronca Luis Aragonés por salir con el balón jugando cosido al pie, mirando al tendido...?
Mil veces... (Ja, Ja ja). Él gozaba mucho de que yo saliera jugando... pero hasta el centro del campo. Hasta la línea... Si me pasaba ya no le gustaba tanto. Yo salía y cuando llegaba al círculo central miraba hacia el banquillo a ver qué me decía. Si me pegaba un grito y me decía "si 'pasás', vas fuera, me paraba y se la daba a un compañero; si no decía nada, seguía. Diría que le gustaba si y no. Luis era un tío maravilloso. Le tengo una profunda admiración.
¿Y no le daba miedo hacer esos regates en su área o cerca? Si le quitaban el balón era medio gol, seguro.
Nunca. Para ser jugador de fútbol, tienes que confiar en ti. Y yo confiaba en mi. Algún regate me robaron, pero ahí estaba mi personalidad para jugar de la forma que yo quería. Todo el mundo se equivoca.
Todo aquello fue con Luis, pero me pregunto si un día pudiera sentarse enfrente de Simeone, de brasileiro a argentino, ¿qué le diría?
Le felicitaría por todo el tiempo que lleva acá. Sus planes han sido siempre certeros porque el Atleti está siempre en la Champions... La gente lo que quiere es que el Atleti sea 'campeao', piense siempre en ser 'campeao', como pensábamos nosotros en nuestro tiempo. No que se quede cerca. Alguna vez lo hemos sido y en otras estamos cerca, pero la mentalidad siempre tiene que ser siempre ganar. Salir a ganar. Creo que este año podemos ganar algo... Tiene condiciones de hacerlo.
Hablaremos del partido de Copa contra el Madrid después (en una segunda entrega que Relevo publicará este jueves), pero, después de lo de la Supercopa, ¿tiene ganas de revancha?
Si. Quiero ver, quiero ver. Espero que sea todo distinto y pasemos adelante. Nosotros somos el Atleti. No nos debe valer ganar, perder, ganar, perder. Tienes que entrar al campo para ganar. En mi época siempre entrábamos así. En el Bernabéu y en el Calderón. Entonces estamos más igualados. No sé si los demás piensan la misma cosa, pero yo en mi casa soy mejor. Lo demostramos en la Liga (3-1)
He leído repasando los papeles sobre su carrera, que cuando Beckenbauer se fue al Cosmos en 1977, el Bayern le hizo una oferta al Atlético por usted.
Sí, me lo dijo el presidente Vicente Calderón. Yo estaba aquí feliz, jugaba, hacía calor, me tomaba mi vino, mi chinchón (anis). Por supuesto que Alemania era un país importante y el club también, pero para un suramericano como yo no era lo ideal. Mucho frío. Me ofrecieron un millón de dólares. Hablé con el presidente, me preguntó cuánto me daban y me dijo claramente que el Atlético no podía pagar eso. Me subieron el sueldo un poco, pero lejos del millón... no se vaya a creer. Yo estaba instalado aquí...
"En el 80, Benito y algún jugador más del Madrid me dijeron que hablarían en el club para ficharme y no me volviera a Brasil, pero yo no podía traicionar al Atlético, además tenía un papel firmado en el que no podía jugar en otro equipo en España"
Ex jugador Atlético y BrasilY también hubo un amago del Real Madrid por ficharlo.
También. Cuando el Atlético fichó a Hugo Sánchez en el 81, tenía que salir un extranjero. Leivinha ya se había ido el año anterior. Estábamos Dirceu y yo. Y me tocaba a mí. Dirceu había jugado en México y trataba con jugadores y trajo a Hugo. Le llamé y le dije que si él seguía en el Atlético era porque yo quería, porque tenía dos años más de contrato y si yo no me iba no podían fichar a Hugo o el que se tenía que ir era Dirceu... ¿Me entiende? Y entonces decidí irme. Me fui a Flamengo. Yo iba mucho por la cafetería de Goyo Benito, Lancaster, y cuando se enteraron de que me iba para Brasil, Benito y otros jugadores que iban siempre por allí, me dijeron que no me fuera, que hablarían por mí en el club, que me quedase. Ni lo pensé, yo sabía ya la rivalidad que había entre los dos clubes y las dos aficiones. Nunca iba a traicionar al Atlético. Además me hicieron firmar una carta en la que decía que si volvía a España algún día solo podía jugar en el Atlético.
Más situaciones poco conocidas. ¿Usted quiso fichar a Robinho por el Atlético antes de que lo fichara el Madrid?
Sí, me fui a Santos con Toni Muñoz, que era nuestro secretario técnico. Hablamos, vimos, pensamos que con Torres en el Atlético podía formar un buen tándem, pero era muy caro. Vimos a él y a Elano, pero no hicimos ninguno. De Elano estuvimos cerca.
¿Le da un poco de pena ahora todo lo que sucede en torno a la selección brasileña?
En la vida tienes que ir aprendiendo las cosas y los jugadores, también. ¿Qué nos ha pasado? Que hubo un tiempo en el que Brasil era superior a todo el mundo y nos quedemos en eso, somos los mejores, somos los mejores, olvidándonos que los demás están ahí y van aprendiendo cosas. Y cuando quisimos reaccionar ya fue tarde. Ahora nos toca una nueva renovación, como le pasó a España cuando se le fueron los jugadores que ganaron el Mundial. En un país considerado el mejor del mundo, con millones de jugadores, ¿no vas a encontrar 25 para hacer una selección...?
¿Hubiera visto con buenos ojos que Carlo Ancelotti hubiera sido nombrado seleccionador como estuvo a punto?
Sí. Hace un buen trabajo, pero siempre me hubiera gustado más que se confiara en un entrenador brasileño como ha pasado. Tengo confianza en este chaval, Dorival, ha comenzado desde abajo, empezó con los equipos de provincias, después ha estado en clubes grandes, conoce el fútbol, sabe de fútbol... Lo que hay que tener es un poco más de respeto y no echar a un entrenador porque pierda un partido.
"Mi fútbol me gustaba más que el actual. Había más espectáculo. Y no estoy de acuerdo que el de ahora sea más físico. Nuestros entrenamientos eran 'la leche". No había gimnasio, pero subíamos y bajábamos las gradas con carga a la espalda, subíamos las cuestas de la Casa de Campo..."
Ex jugador Atlético y BrasilUsted quiso ser entrenador... pero chocó con la legislación española.
Sí, porque era extranjero. No me valían los papeles de Brasil. Removimos todo lo que se puede remover. Estamentos, Federación, Liga, pero me decían que como extranjero me tenía que sacar los títulos acá. Ahora ya soy español, pero ya es muy tarde. Era algo que me gustaba, pero no pudo ser, Eso sí veo fútbol por la tarde, al Atlético, por las mañanas al Madrileño, por las noches, el Campeonato de Brasil, todos los equipos. Si me piden mi opinión, la doy. Hablo mucho con Fernando Torres, con Gabi... Les veo entrenar. Sigo siendo un enamorado del fútbol. Y le diré una cosa, el de mi época era mejor que ahora. Más espectáculo. Hoy en día hay mucho patadón...
Y mucho físico. Las últimas tendencias apuntan a un juego muy físico, de ida y vuelta.
No se crea, amigo, que nosotros no entrenábamos. Subíamos las gradas con carga a la espalda y nos íbamos a la casa de campo y nos subíamos cuestas como puertos,,, Aquello era la 'leche'. La gente se equivoca, puede que no existiera el gimnasio, pero no sé que es más fuerte si ir al gimnasio o subir y bajar las gradas de todo el Calderón... Es distinto... puede que no hubiera bicis como las de ahora, pero a mi no me engañan. Es una opinión mía. ¿Y las concentraciones de pretemporada en Los Ángeles de San Rafael? Ahí se trabajaba el físico. Yo, es verdad, que era siempre de los últimos, pero llegaba. Yo estaba menos acostumbrado.