Un Barça alto, ancho y rocoso; un Valencia directo y en 30 metros y un Castilla que entra por los ojos

Se aventura un final de temporada trepidante en todas las zonas de la clasificación salvo en la lucha por el título... a no ser que el Real Madrid haga la machada de ganar en el Camp Nou y sea capaz de reducir su diferencia a seis puntos con el goal average ganado. Aún así, necesitará una segunda proeza y una ostensible mejora en sus prestaciones futbolísticas para conjugar la distancia en las 12 jornadas (36 puntos) que quedarían hasta la conclusión del Campeonato.
Máxima igualdad en casi todos los partidos. Cuatro empates, tres victorias mínimas y solo el Celta, otra vez subido a los lomos de Iago Aspas (3-0) y el Real Madrid, que no se baja nunca de Vinicius (3-1) fueron capaces de resolver pronto y con holgura. Arde la zona baja. Cuando se enfrentan dos equipos que luchan por la salvación se producen situaciones pintorescas, como en el Sevilla-Almería. Marcan los de Rubi y se van al puesto 13 y los de Sampaoli entran en posiciones de descenso. Remontan los sevillistas y se permutan las lugares. La permanencia, hoy por hoy, es cosa de ocho clubes, con el Elche tirando zarpazos para retrasar lo más posible lo que parece inevitable.
UN LÍDER SÓLIDO
🔝The Best
El Barça suma y sigue. A lo suyo. Encadena su noveno 1-0 de la temporada desde lo más profundo de la naturalidad. Como si llevara toda la vida haciéndolo. En San Mamés, a pesar de su raquítica victoria, mejoró en el aspecto ofensivo con la vuelta de Lewandowski. El polaco no se reencontró con el gol, pero durante todo el partido repartió oxígeno a sus compañeros de reparto. Su juego entre líneas y sus apoyos constantes fueron un extra para los centrocampistas y un desahogo para los extremos.
Con el 1-4-3-3 más clásico, y a pesar de no tener a Araujo, el Barça volvió a ser el equipo que coloca su última línea defensiva muy arriba, prácticamente en la divisoria de los dos terrenos y que, a su vez, abre como ninguno el campo en su fase ofensiva. A sus virtudes innatas de ser alto y ancho ha incluido en los últimos partidos una cualidad muy valiosa, la de ser un conjunto defensivamente rocoso y osado, en el que sus jugadores se juegan la cabeza (Gavi) para despejar un balón y el resto del cuerpo (Koundé, Christensen...) para interceptar remates a bocajarro.
BARAJA
🕺Tiene flow
Otro Valencia. De momento no se puede decir si mejor o peor, pero sí distinto al de Gattuso. El 'Pipo' Baraja y Carlitos Marchena han llegada a Mestalla con las ideas claras. Y llegar a esa locura de club con un guión que llevar a la práctica es un mérito añadido. Cuatro partidos. Dos victorias y dos derrotas. Dos goles a favor y dos contra. O lo que es lo mismo cuatro partidos cerrados, de 1-0, en los que vivió sobre el alambre los noventa y tantos minutos de rigor.
Este Valencia se dibuja desde un 1-4-3-3, aunque en el Camp Nou fuera más un 1-4-5-1. En este sentido pisa sobre las huellas del técnico italiano, a quién también le gustaba esta disposición táctica para ocupar lo más posible el terreno contrario. La diferencia está en el estilo. Ahora juega más directo, con pases más largos y menos elaboración en el centro del campo. En la ocupación de los espacios, el bloque se comprime en 30 metros entre los jugadores más retrasados y más adelantados. Solo cuatro jugadores han disputado los cuatro partidos como titulares: Mamardashvili, Foulquier, Almeida y Hugo Duro... pero Lino, que fue suplente contra Osasuna y revolucionó el partido con su entrada, continúa siendo el delantero con mejores registros de remates y regates, aunque solo lleve dos goles.
LA MODA DE LA TRIVELA
‼️ Da igual cuando lo leas
En un fútbol tan cuadriculado, táctico, timorato y calculador da gusto ver como hay jugadores que se atreven a practicar pases, regates y remates de toda la vida, que, como en el caso de la trivela, solo parecían propiedad intelectual de los futbolistas más elegidos técnicamente. Denominase 'trivela' al pase o remate que se ejecuta con el exterior del pie, normalmente con los tres dedos externos y el golpeo puede ser indistintamente con la parte más baja, la puntera, o la más alta, el empeine, o por una parte intermedia.
Para que todos nos entendamos, el pase que el sábado se inventó Tchouameni para sacarse de encima el balón en el lateral del área y que cayó en la cabeza de Militao, escorzo del brasileño incluido. Para que nos sigamos entendiendo, el pase que en los últimos años ha patentado y puesto de moda Modric y que ahora engatusa a Vinicius e, incluso, a Rodrygo. Tiempos atrás este golpeo lo practicaban con precisión y brillantez jugadores como Frank Beckenbauer, el kaiser; Johan Cruyff, el flaco y Michael Laudrup, Kongen (el Rey). El alemán llegó a marcar hasta un gol de falta directa, al Duisburgo en 1973, desde fuera de la semiluna del área con un remate con el exterior. El holandés repartía balones de esa manera con la naturalidad que el cartero reparte cartas. Y el danés le daba un toque de elegancia al llevar la mirada hacia el lado contrario de donde dirigía el balón.
EL CASTILLA DE RAÚL
📀Mi bonus track
No todo va a ser Primera división en este cajón de sastre futbolístico. Hay ocasiones en las que la actualidad demanda una visión más global que se salte, incluso, la siempre apasionante Segunda y se detenga en la incomprendida Primera RFEF. Un Deportivo-Castilla merece estas líneas de admiración, aunque posiblemente los dos equipos hayan jugado, a lo largo de la temporada, mejores partidos e, incluso, los hayan ganado. El duelo en cuestión tenía unas connotaciones que lo pueden catalogar de diferente. El escenario, con 25.000 aficionados, y los contendientes, el líder, el equipo gallego y el aspirante, un filial que además de formar jugadores se ha empeñado en subir de categoría.
Riazor, un estadio de Primera, que llegó a saborear al mejor SuperDepor, se rindió este domingo al estilo del equipo de Raúl. Estos chavales, lo están demostrando todo el curso, van un pasito más allá. Apostar que, como mínimo, media docena de ellos se ganará la vida en Primera división en la próxima década, es un envite medio seguro. Para su desgracia, muchos no llegarán a jugar nunca en el Real Madrid, pero tienen calidad para sentirse 'peloteros'. Además de su capacidad técnica, su formación física llega a un punto que permite a su entrenador no realizar ningún cambio, como ocurrió este domingo. Estaban jugando tan bien y mostraban tal fortaleza que daba pena cambiarlos.
Y si individualmente repartieron detalles de calidad a diestro y siniestro, como conjunto dieron muestras de entender el siempre complicado 1-3-5-2 con una plasticidad aplastante. El portero, De Luis, paró lo que tenia que parar. Los laterales, Tobias y Obrador, fueron extremos. Los tres centrales, Marín, Carrillo y Marvel, sacaron el balón con la misma precisión que contundencia en sus despejes. Los centrocampistas, los dos Martín, Álvaro y Mario, y Peter, mandaron entre las dos áreas y los delanteros, Sergio Arribas y Álvaro Rodriguez, volvieron a formar el complemento perfecto entre el jugón bajito y el rematador gigante. Mención especial para Obrador y Arribas. Miran más alto que los demás.