OPINIÓN

El Barça siembra una semilla con Alexia Putellas que puede volverse en su contra

Alexia Putellas saluda a la afición tras un partido del Barça. /FC Barcelona
Alexia Putellas saluda a la afición tras un partido del Barça. FC Barcelona

Del asunto Alexia Putellas hay varios detalles que me llaman, poderosamente, la atención. Del primero de ellos me di cuenta ayer, mientras leía las primeras reacciones en Twitter a la convocatoria de la Selección. Lo siento, me resisto a llamarle X. No es por dármelas de lista, y menos sabiendo cómo se las gasta la RFEF, pero sentía que -esta vez y sin que sirva de precedente- había algo más.

Ni mucho menos Montse Tomé había secuestrado a Alexia Putellas ni la había convocado en contra de su voluntad. Entiendo que, teniendo en cuenta los antecedentes, nos pille por sorpresa. Pero es que Alexia Putellas iba porque quería. Es más, la capitana del Barça le había pedido al club que la dejase ir. Y la entiendo.

Alexia se encuentra en la fase final de su recuperación y necesita seguir: más carga, más entrenamientos competitivos, etc. Quedándose en Barcelona no iba a ocurrir. La mayoría de las jugadoras del Barça viajarán con sus selecciones, el club tenía previsto un total de cuatro entrenamientos (la semana que viene) y el ritmo y la intensidad de las sesiones se presumían no tan exigentes. Por eso, Alexia va a la Selección. Para disfrutar de esas sesiones intensas y con ritmo competitivo. Faltaría más, las de Montse Tomé afrontan una cita con la historia, con los Juegos Olímpicos.

Una parte de la afición interpretó este movimiento como una especie de traición. Como si a Alexia no le importase el Barça y sólo pensase en la Selección. Como si de una temeraria se tratase y desobedeciese los consejos del club. Como si, de repente, Alexia fuese con los 'malos' -la RFEF-. Sin embargo, Alexia en lo único que está pensando es en volver. Algo que, por cierto, también le interesa al Barça.

Y me diréis: "Claro, y si le pasa algo...". Por eso, el Barça estaba, y está, en su derecho de mostrar su enfado, de tener miedo. Pero de ahí a lo que está pasando hay un trecho. Y aquí es donde os desvelo el segundo detalle que me llamó la atención. Mientras el mundo culé ardía, las informaciones sobre el enfado del Barça acumulaban titulares y las menciones en Twitter a Alexia Putellas corrían como la pólvora, ella no sabía nada. Y eso tampoco es justo.

Es decir, el club no se había puesto en contacto con ella para decirle: "Oye, ¿de qué vas? Que vayas a ir con la Selección nos sienta como un tiro". Nade de nada. Y, claro, esa libertad para airear los trapos sucios del asunto y la falta de comunicación con la implicada, suena -cuanto menos- raro. Sobre todo, porque siembra una semilla (muy peligrosa) en la opinión pública. Basta con echar un vistazo a Twitter. Porque pasó algo que ocurre en muy contadas ocasiones: la afición del Barça estaba en desacuerdo, o no compartía la postura, de su capitana.

Porque las dudas son lo peor del mundo y ese movimiento las sembró. Como si el Barça esperase la oportunidad perfecta para asomar la patita, para jugar sucio. Y todos sabemos que las concentraciones de la Selección siempre son un buen momento. Por la imagen -ganada a pulso, por otro lado- que el club y la afición del Barça tienen de la RFEF y por las circunstancias de Alexia Putellas: a la espera de decidir su futuro. 

La centrocampista es la esencia del Barça, su ídola y su futbolista más representativa. Desde que aterrizase en el Barça, ambas partes se prometieron amor eterno, una relación idílica en un fútbol femenino al que se le está poniendo la misma cara que al masculino. Sin embargo, la postura del Barça en todo este asunto podría sentar un precedente muy peligroso entre ellos. Y no creo que a Alexia le haya hecho mucha gracia.