El equipo alemán que hizo realidad el Fantasy: los aficionados votaban la alineación, decidían si despedir al entrenador y fijaban el precio de la cerveza
El TC Freisenbruch, club amateur de Alemania, elaboró un sistema exitoso en el que cualquier persona del mundo que pagara cinco euros al mes podía tomar decisiones deportivas y financieras.

"Todavía no estoy al 100%, pero me he fichado en el Fantasy y eso me da un plus". Esa fue la respuesta que dio Antoine Griezmann a pie de campo cuando finalizó un partido del inicio de la temporada pasada. Isi Palazón reconoció que recibía muchos mensajes por redes sociales de gente que le metía presión para que hiciera puntos en ligas virtuales. El último en pronunciarse sobre el tema fue Luis García Plaza, que la semana pasada afirmó: "Es una locura, si veis todos los mensajes que tengo con el Fantasy, qué manera de insultarme: cabrón, hijo de puta…". Cada vez son más los adeptos al Fantasy que disfrutan de la adrenalina de ver que un jugador que han fichado para su equipo marca gol o realiza un gran partido. Pero, ¿qué pasaría si esas decisiones no se quedaran en un mundo virtual? ¿Y si pudieras decidir la alineación, los cambios y el lanzador de penaltis de tu equipo en la vida real? Pues en un club alemán fue posible durante cuatro años.
El TC Freisenbruch es un equipo amateur que actualmente compite en la novena división alemana. La pequeña localidad, que da nombre al club, está situada en el oeste de Alemania, en la ciudad de Essen, a menos de 40 kilómetros de Dortmund. En 2015, el club atravesaba graves problemas económicos y la comisión directiva decidió poner en marcha una medida desesperada. "Era intentarlo o morir", cuenta a Relevo Peter Schäfer, uno de sus ideólogos. El proyecto, que tardaron más de un año en preparar, consistía en que cualquier usuario, a cambio de pagar cinco euros al mes, podía participar en la toma de decisiones del club. "Podían hacer de todo: la alineación, los cambios, decidir quién lanzaba el penalti…", cuenta Schäfer. Así fue como en 2016, el Freisenbruch puso en marcha una página web para que los usuarios pudieran participar en todo. La interfaz era lo más parecido a un videojuego estilo PC Fútbol. Schäfer reconoce influencias de la versión alemana del juego, Anstoss. "Nos encantaba ese juego y creíamos que sería mucho más divertido poner en marcha un sistema así en la realidad".
Un entrenador que no tiene libertad para hacer la alineación
Peter Schäfer no solo fue una de las cabezas pensantes de este rompedor sistema. Durante un tiempo también fue el entrenador del equipo. Pero la pregunta es obvia: ¿qué hacía exactamente un entrenador que no podía tomar decisiones? "Para confeccionar la alineación, grababa un vídeo a los usuarios con mi idea. También hacíamos un análisis de cada jugador y recopilábamos sus datos en los entrenamientos". Pero Schäfer remarca que la última decisión siempre era la de los seguidores. Las votaciones eran sencillas: el lateral izquierdo que más votos tenía, salía de titular. Y así con todas las posiciones.

Los aficionados, que podían seguir los partidos en streaming, también tenían su palabra en el mercado de fichajes. "Nos encargábamos de preseleccionar jugadores, pero antes de que se unieran al equipo, los usuarios tenían que aprobarlo con la ayuda de vídeos o entrevistas con el posible nuevo futbolista", cuenta el exentrenador del club, que también podía ver peligrar su puesto. "Obviamente, los managers online también podían despedir a los entrenadores. Cada usuario tenía que votar la confianza en el entrenador del 0 al 100. Siempre superé el umbral para continuar".
El equipo de los más de 700 entrenadores en el mundo
El poder de decisión de todos los registrados iba más allá de lo que sucedía en el precario terreno de juego del Freisenbruch. En su mano estaba el precio de las entradas, el diseño de los productos de la tienda, temas de infraestructura, el nombre de la mascota… y hasta la marca y el precio de la cerveza. Con este disruptivo y democrático método, el TC Freisenbruch consiguió grandes resultados deportivos. La primera temporada con este sistema, el equipo consiguió el ascenso, y cosechó dos meritorios quintos puestos en octava división. Pero lo más importante fue el éxito social. La plataforma superó los 700 inscritos, con usuarios registrados de todas las partes del mundo, desde África hasta Australia o Estados Unidos. "Mucha gente estaba entusiasmada con nuestro proyecto. Incluso nos invitaron a una convención de deporte internacional en Pekín. Coincidimos con directivos del Schalke 04, el Borussia Dortmund y el Borussia Mönchengladbach. Hasta se quisieron hacer una foto con nosotros porque, cuando me vieron el escudo en la camiseta, nos reconocieron como los del Freisenbruch".

Sin embargo, la medida no tuvo un gran impacto económico en el club. Llegaron nuevos patrocinadores, pero Schäfer destaca lo mucho que costaba mantener el sistema. Además, llegó el coronavirus, y se interrumpió el sistema, por lo que el Freisenbruch vuelve a regirse hoy por las decisiones de un solo entrenador. Sin embargo, mantiene su condición de club democrático, ya que deja a sus aficionados algunas decisiones, como el diseño de los banners. Schäfer reconoce que le encantaría volver a hacerlo, pero demanda mucho trabajo. Preguntado sobre si el modelo podría ser exitoso en la élite, anima a algún equipo de Bundesliga a probarlo. De momento, nos tendremos que conformar con el Fantasy.