LA POLÉMICA DE LA SEMANA

Buyo se comió a Cañizares en los entrenamientos y Valdano cambió sus planes sobre la portería

Su competencia directa en el Real Madrid duró dos temporadas y a un creciente 'Cañete' le fue imposible derrocar a un pletórico Paco de 36 años

Paco Buyo, en un partido con el Real Madrid en 1994. /EFE
Paco Buyo, en un partido con el Real Madrid en 1994. EFE
Enrique Ortego

Enrique Ortego

La inesperada y reciente polémica surgida entre Paco Buyo y Santi Cañizares sobre cómo era su relación personal cuando ambos se disputaban la portería del Real Madrid ha causado cierta sorpresa generalizada. No se conocía de puertas hacia fuera, ni siquiera habían surgido rumores en su momento, que durante aquellos tres años que compartieron (1994-97) vestuario hubiera existido entre ellos situaciones críticas más allá de las lógicas que surgen en todas las plantillas en una posición como la de portero, en la que solo puede jugar uno y la titularidad y la suplencia están mucho más determinadas. Buyo era y es 12 años mayor que Cañizares.

Sí es verdad que en el pasado ambos habían luchado minuto a minuto, segundo a segundo, por un récord histórico en el Real Madrid de imbatibilidad en partidos de Liga, pero no fue estando los dos juntos en la plantilla, sino con varios años de distancia. Buyo, en la temporada 94-95, sumó siete partidos, 708 minutos, con su portería a cero, entre las jornadas 14 y 20. Silvio fue quien marcó el gol del Logroñés que interrumpió la marcha del gallego en Las Gaunas (1-4). Tres cursos más adelante, en la 97-98, entre la segunda y la octava jornada, Cañizares se mantuvo imbatido hasta que Rivaldo marcó en el Bernabéu a los cuatro minutos y 53 segundos.

División de opiniones entre los medios de comunicación. Nunca hubo un acuerdo unánime al respecto. Para algunos, la marca de Buyo solo fue igualada y para otros sí fue superada por un minuto. Pedro Martín, estadístico por excelencia de la Cope, ha realizado para Relevo los cálculos exactos partido a partido. Buyo sumó 708 minutos y nueve segundos y Cañizares, 709 y nueve segundos. Récord superado.

La competencia entre Paco y Santi comenzó en el verano de 1994 cuando Cañizares regresó a la disciplina del Real Madrid después de estar dos años cedido, con un óptimo rendimiento, en el Celta de Vigo. Buyo era ya una institución en el club blanco. Llegado en 1986, llevaba ocho temporadas y se había mantenido como titular con todos los entrenadores que habían pasado por el banquillo blanco. Desde Beenhakker a Del Bosque pasando por Toshack, Di Stéfano, Antic y Floro.

En todos esos años no hubo vida deportiva para los otros guardametas de la plantilla. Agustín, Ochotorena, Lopetegui y Jaro sufrieron en sus carnes el monopolio del portero de Betanzos. Titularísimo. Jorge Valdano llegó al Real Madrid y su idea, en la pretemporada, era dar una oportunidad de Cañizares. Pensaba que, por las edades de los dos porteros, podía ser un buen momento para el cambio. Su temporada anterior había sido fantástica. Disputó todos los partidos de Liga, su Celta llegó a la final de Copa del Rey que perdió en la tanda de penaltis ante el Zaragoza y, además, había tenido una actuación perfecta cuando tuvo que sustituir sobre la marcha al expulsado Zubizarreta en el decisivo partido de la Selección contra Dinamarca en el Sánchez Pizján sevillano. Tenía 25 años por los 36 de Buyo.

Un caso como el de Zamorano y Amavisca

Junto a Valdano, el cuadro técnico blanco estaba formado por Ángel Cappa, Alberto Giraldez (preparador físico) y Ángel Félix, ayudante y responsable directo de la preparación de los porteros. Desde la pretemporada, Buyo fue ganándose el puesto. Sus entrenamientos impresionaron a los técnicos. Era un gato. Llegaba a todo. Imponía respeto. Sus compañeros creían en él. Se agarró al puesto con fiereza. Preguntado sobre quién iba a ser el titular en la portería, Jorge tiró balones fuera. "Paco y Santi tienen un nivel muy parecido en cuanto a seguridad para ser titular. No veo por qué tengo que decidirme necesariamente por uno de los dos". Sonó a insinuación, que podían repartir se el puesto.

Sin embargo, pasó algo parecido como con Amavisca y Zamorano. Al principio no entraban en los planes del entrenador y terminaron siendo titulares indiscutibles. Como Buyo. Disputó 37 partidos de Liga, Solo faltó en el penúltimo. El Real Madrid ya era campeón y el entrenador argentino quiso dar un premio a Cañizares. Además se jugaba en Vigo, ante su Celta (0-2). En la jornada 38 en casa, Buyo regresó a la titularidad.

La temporada se le hizo larguísima al portero madrileño. El equipo ganaba, Buyo respondía y el título era la consecuencia más lógica al buen trabajo. Además, tuvo mala suerte. Había jugado en Moscú contra el Dinamo un partido en el que Valdano dio descanso a Buyo, Sanchís, Michel y Laudrup y en la siguiente ronda, octavos, contra el Odense, después de ganar en tierras danesas (2-3), el técnico volvió a rotar a varios titulares, entre ellos Buyo, que no estuvo ni en el banquillo, plaza que ocupó Contreras. Craso error. En una noche nefasta, Cañizares vio como el Odense remontaba el resultado de la ida (0-2), el Madrid quedaba eliminado y él personalmente perdía la posibilidad de jugar los partidos europeos.

La segunda temporada fue una continuidad de la primera. El Real Madrid, campeón de Liga. No había motivo para el cambio. Buyo juega los 22 primeros partidos ligueros a las órdenes de Valdano, que es destituido tras perder contra el Rayo en el Bernabéu (1-2). Mientras llega un entrenador nuevo, Del Bosque se hizo cargo del equipo y ganó en San Mamés (0-5). Buyo mantuvo su puesto. La llegada de Arsenio se hace oficial. Entre paisanos anda el juego. El técnico, de Arteixo; el portero, de Betanzos. No pierde la plaza hasta que en la jornada 31, en un partido contra el Albacete, Buyo se lesiona. Rotura de fibras. Sale Cañizares... y termina de titular la temporada.

Lo que nadie podía esperar ni suponer es que el partido contra el Albacete fuera a ser el último de Buyo en el Real Madrid. No volvió a jugar. Ni esa temporada, ni la siguiente, ya con Fabio Capello en el banquillo. No tuvo mucha más fortuna Cañizares con la llegada del técnico italiano. Jugó el primer encuentro contra el Deportivo y en el segundo ya fue Illgner, recién llegado, el titular. Santi no volvió a aparecer en escena hasta el último encuentro en Balaídos (4-0). El Madrid ya era campeón y el Celta se salvó con esa victoria.

Con Buyo ya fuera del Real Madrid, fue en la temporada 97-98, cuando Cañizares disputó más partidos de titular. Aprovechó la lesión de Illgner en el hombro para ganarse la confianza de Heynckes. Sin embargo, recuperado su compatriota, después de un 4-3 en Tenerife de la jornada 26, el técnico germano apostó definitivamente por Bodo hasta final de temporada, final de la Champions contra la Juventus (1-0), incluida. A la temporada siguiente, Cañizares ficha por el Valencia.