CASO RUBIALES

El inicio del fin de Rubiales y el pollo al ajillo más caro del mundo

Los gestos obscenos en el palco, el beso no consentido a Jenni Hermoso y las presiones a la jugadora fueron sólo la punta del iceberg tras más de un mes en Australia y Nueva Zelanda.

Luis Rubiales y Jorge Vilda tras el partido de Zambia de fase de grupos que España disputó en el Mundial de Australia. /Jose Breton / Getty Images
Luis Rubiales y Jorge Vilda tras el partido de Zambia de fase de grupos que España disputó en el Mundial de Australia. Jose Breton / Getty Images
Natalia Torrente

Natalia Torrente

22 de agosto de 2023. Relevo cuenta en exclusiva las presiones de Luis Rubiales y Jorge Vilda a Jenni Hermoso y su familia durante el vuelo que traía de vuelta a las recientes campeonas del mundo. Un chárter que desplazaba también a la junta directiva de la RFEF, patrocinadores, familias y algunos representantes institucionales como Víctor Francos -por entonces presidente del CSD- o Borja Sémper, portavoz nacional y responsable de Cultura del Partido Popular.

El propio Rubiales fue su principal enemigo al mostrar al mundo desde el palco de autoridades y durante la entrega de medallas el comportamiento real del que fuera el presidente del máximo organismo del fútbol español. Sin embargo, su actitud a ojos de todo el planeta tan sólo era la punta del iceberg. Tanto es así que, ya desde el mismo vestuario, trató de convencer a Jenni Hermoso para que se pronunciara públicamente a su favor después de haberla besado sin su consentimiento en los labios. Lo hizo a base de ruegos y presiones que continuaron en el avión y también durante el viaje a Ibiza que algunas de las jugadoras hicieron para celebrar el título mundial.

Unas coacciones que se investigan en la Audiencia Nacional por el magistrado Francisco de Jorge, encargado de la instrucción tras la denuncia de la Fiscalía a la que se sumó la propia Jenni Hermoso cuando no le quedó otra opción. Su intención inicial, con la voluntad de únicamente poner en valor la importancia de la gesta deportiva conseguida, fue no pronunciarse ante lo ocurrido. Razón por la que la futbolista decidió no hacer ningún tipo de declaración hasta que Rubiales volvió a ponerla en el foco.

La Asamblea de la vergüenza del 25 de agosto en la que Rubiales reforzó su actitud y retó al mundo entero mientras era aplaudido por los asambleístas marcó un antes y un después. Fue el inicio del #SeAcabó y un movimiento en el que las jugadoras alzaron la voz y se plantaron ante la indecencia federativa.Jenni Hermoso dijo basta y lanzó un comunicado que dejaba claro lo que "sin merecerlo, sufrimos más de la cuenta en un momento histórico". El resumen perfecto a lo que venía ocurriendo en la Selección femenina de fútbol.

Una Asamblea determinante que puso una vez en evidencia el comportamiento habitual, autoritario y desafiante, de quien decidía en última instancia el futuro de nuestras jugadoras, más en un año donde un nutrido grupo habían reclamado cambios ambiciosos a la altura de su talento. No sólo no las hicieron caso, sino que hicieron públicos sus escritos dirigidos a la RFEF y convirtieron la situación en un auténtico chantaje.

Durante los 43 días que estuvo la Selección en Nueva Zelanda primero, y en Australia después, Rubiales fue más Rubiales que nunca. Acompañó al equipo desde el 21 de julio y se mostró como el jefe de un grupo de jugadoras que sacó fuerzas de donde no las había para proclamarse, a pesar de todo, campeonas del mundo. La impunidad que sentía en el cargo llevó al entonces presidente de la RFEF a crear un caldo de cultivo que acabó, precisamente, con él.

Las salidas habituales con directivos y el presidente del CSD

En Australia eran conocidas sus salidas con algunos de los ejecutivos y con el entonces presidente del CSD, Víctor Francos. Con esa complicidad se entiende mejor lo que tardó el Secretario de Estado para el Deporte en tratar de inhabilitarle. Tanto es así que fue FIFA quien dio el primer paso, por delante de las instituciones españolas, que se pronunciaron sobre la sanción el 17 de noviembre, casi tres meses después de lo sucedido.

Tanto es así que, en el avión de vuelta tras conseguir el ansiado título de campeonas del Mundo, contó con la complicidad de aquellos con los que había compartido juergas y salidas. Tal y como adelantó este medio, en el avión de vuelta se formó una conversación entre varios directivos de la RFEF y algunos representantes políticos. En el intercambio de comentarios sobre cómo abordar lo ocurrido, el entonces presidente del Consejo Superior de Deportes, Víctor Francos, se refirió a las jugadoras con comentarios despectivos tras la importancia, a nivel social y mediático, que estaba adquiriendo lo ocurrido. Mientras tanto, Luis Rubiales decidía tratar de convencer a la jugadora de que lo mejor era que se pronunciara para restar importancia al beso que el entonces presidente de la RFEF le dio en la entrega de medallas sin su consentimiento.

Estilo militar y el «¿quién tiene más ovarios?»

La supervisión de las jugadoras era extrema. Sólo había posibilidad de que hubiera en el Mundial un protagonista y ése ya tenía nombre y apellidos: Luis Rubiales. Tanto es así que la charla previa al partido de semifinales ante Suecia, no fue Jorge Vilda quien dio un discurso motivador, sino que fue el presidente de la RFEF quien, en un tono más militar que deportivo, se dirigió a las jugadoras en estos términos: "¿Quién tiene más ovarios?".

Mientras el presidente pronunciaba aquellas palabras, para que quedara claro quién mandaba, indicó a las familias de las jugadoras desplazadas a Nueva Zelanda que esperaran al lado, tras unas cortinas que separaban al equipo del resto de la sala. Todos ellos escucharon cómo, con total normalidad, Rubiales -a quien el propio Vilda presentó como una persona capaz de sacar su mejor versión en los momentos más difíciles de su vida- se dirigía a las jugadoras con preguntas directas en las que les exigía que subieran su tono en la respuesta: ¿Quién tiene más ovarios, ellas o nosotras?

Un tono que para él entraba dentro de su normalidad -tanto el vídeo de esa intervención lo envió al Tribunal Administrativo del Deporte junto a su recurso de defensa- pero que, no sólo para las jugadoras, sino también para algunos directivos, fue un auténtico infierno. Uno de ellos fue Rafa del Amo -quien dimitiera como Presidente del Comité Nacional de Fútbol Femenino para volver a ejercerlo a los días-. Según aseguró a su entorno más cercano, desconocía lo que era pasar con el entonces presidente más allá de unos días, y su trato y comportamiento le hizo pasar la peor concentración hasta ahora conocida.

El motivo real del cambio de sede: las instalaciones no estaban acondicionadas

Aunque la sede oficial de la Selección española estaba en Palmerston, la expedición cambió de sede tras jugar la fase de grupos. El motivo que alegó la RFEF es que era una ciudad pequeña sin apenas opciones de ocio en un lugar pequeño escondido en Nueva Zelanda. Algo que las jugadoras, a las que habían consultado, no les gustaba.

Sin embargo, el cambio de cuartel general -que fue más un camino itinerante que una sede fija desde cuartos hasta la final- se debía a que las instalaciones escogidas en Palmerston no estaban acondicionadas. Los campos de entrenamiento estaban anegados. No se aburrían, sino que era una chapuza. Una más de las que rodearon durante años al equipo femenino español.

Dos chefs y el pollo al ajillo más caro del mundo

Hubo un punto de inflexión que refleja a la perfección la sensación de impunidad de Luis Rubiales al frente de la expedición de la Selección española en Australia y Nueva Zelanda. Luis Nieto, el chef habitual del equipo femenino desde hace tres años, preparó con previsión la dieta que las jugadoras debían de seguir durante la competición.

Unos meses antes del torneo, el doctor se reunió con el entrenador para desarrollar unos menú que le enviaron posteriormente al chef. Una vez diseñado el plan de alimentación, viajaron al lugar de destino para valorar qué productos necesitarían llevar desde España e hicieron un pedido. Nieto, que aseguró durante el Mundial que las jugadoras "se cuidan un montón. Se preparan sus batidos saludables, tienen bastante conocimiento nutricional y eso me encanta", trabajó en una alimentación basada en comer muy sano, con muy poca grasa, muy poco azúcar. En general, mimó mucho su comida y los días de partido ofreció un menú con "pasta al dente con salsa de tomate casera y natural, pescado o carne a la plancha y verduras al grill donde las especias de cualquier tipo o el picante estaban prohibidos.

La comida que cada día preparaba para las jugadoras servía también para dar de comer al resto de la expedición: el staff, la jefa de la Delegación, la 'team manager', el médico, el psicólogo, el nutricionista, los fisioterapeutas, el equipo de comunicación, los encargados de material y los ejecutivos de la RFEF desplazados al torneo que acompañaban al equipo. Nunca hubo inconveniente hasta que Luis Rubiales pidió una receta a la carta: pollo al ajillo. Acostumbrado a que Rodrigo Vargas, chef de la Selección masculina, le hiciera 'ad hoc' los platos que demandaba en el Mundial de Catar y la Nations League de Países Bajos, solicitó a Luis Nieto que elaborara para él un plato de pollo al ajillo. Nieto le comentó que ya había un plato de pollo en el buffet y que no era posible hacer platos bajo demanda.

En ese momento Luis Rubiales estalló y, delante de Patricia Pérez, jefa de prensa del equipo, entró en cólera en la cocina y mandó venir a Rodrigo Vargas, el chef de la Selección masculina, para que pudiera cocinar lo que demandara el presidente de la Federación. Vargas cruzó al día siguiente medio mundo y se quedó hasta el final del Mundial para que los antojos gastronómicos de Rubiales fueran satisfechos. El pollo al ajillo más caro del mundo fue tan sólo un ejemplo más de la conducta del presidente.

Está claro que había demasiados motivos para su salida. Todos lo sabían y muchos lo justificaban. Pero fue él mismo quien creó el caldo de cultivo durante más de un mes que culminó con la demostración ante todo el planeta de quién era y cómo se comportaba el presidente de la Real Federación Española de Fútbol. Ahora ya es historia. Historia negra de nuestro fútbol tras la mayor gesta deportiva de una Selección que sufrió, durante mucho tiempo, más de la cuenta.