ENTREVISTA (PARTE II)

Caparrós: "Me gustaría volver al Sevilla; era uña y carne con Monchi y si la relación se ha ido enfriando no fue por mí"

El técnico, antes del Sevilla-Madrid que le devolverá al Pizjuán: "Veo de nuevo a Sergio Ramos en la Selección".

Joaquín Caparrós, en un momento de la entrevista en su casa de Sevilla. /J. A. LAMADRID
Joaquín Caparrós, en un momento de la entrevista en su casa de Sevilla. J. A. LAMADRID
Alfredo Matilla

Alfredo Matilla

Tras hacer un amplio repaso a su carrera en la primera parte de esta entrevista, y en vísperas de un Sevilla-Real Madrid (sábado, 18:30 horas), lo suyo era hablar de dos de los clubes donde Joaquín Caparrós ha sido más feliz. Con permiso del Athletic, Deportivo, Osasuna, Mallorca, Levante, Granada y tantos otros. En el Sevilla jugó en las categorías inferiores, entrenó en diferentes etapas e hizo hasta de director deportivo y responsable del desarrollo de talento en su cantera. En el Real Madrid creció como futbolista desde su juvenil hasta el Castilla.

La reorganización del Sevilla en los últimos tiempos, con sus entradas, salidas y juego de tronos, le ha vuelto a poner en el foco. De hecho, acudió a la presentación de Sergio Ramos, este fin de semana va a regresar al Ramón Sánchez-Pizjuán después de un buen tiempo de barbecho y, poco a poco, se ha prometido ir recobrando la relación con una entidad que le ha dado la vida. "Lo que de verdad me pide el cuerpo es ver un partido en el fondo y animar junto a los Biris", reconoce emocionado.

Es muy conocida su relación con Sevilla y el Sevilla, pero también tiene su roce con Madrid y el Real Madrid aunque no se sepa tanto. ¿Cómo fue emigrar allí de niño desde Utrera?

Me fui muy jovencito porque mi padre era administrativo en Agroman. Yo estaba jugando en el infantil del Sevilla, porque he tenido esa gran fortuna de niño, también la suerte: he jugado en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán. Tengo una fotografía de ese día que es la más bonita de todas las que guardo. Mis padres se van por trabajo y yo estudio en Madrid, en Los Salesianos, luego voy al Instituto Quevedo y al Ramiro de Maeztu. Y, claro, mis dos hijos son nacidos allí en Madrid. Me involucré en Madrid, me gusta mucho.

Y entra en las categorías inferiores del Real Madrid.

Eso es. Empiezo en el Plus Ultra, un club de mucha solera. Luego ese equipo forma parte del Real Madrid y así entro en la cantera. Tengo la suerte de conocer a gente maravillosa en el club. A dos referentes importantes, como Molowny y Malbo. Y luego, pues, tengo entrenadores como Santisteban, Manolo Sanchis, Salvador Lupión. Son entrenadores que me han aportado mucho.

Estábamos hablando de su etapa como jugador y ya ponía sus ojos en los entrenadores...

Es que… Al Madrid llegó un entrenador que cambió todo: Miljan Miljanic. Trajo al primer preparador físico. Entonces, cuando yo terminaba el entrenamiento con el Juvenil A del Madrid, que era la joya de la corona de la cantera, me quedaba a ver al primer equipo. Allí empecé a ver los primeros entrenamientos que se hacían por línea. Eran vanguardistas, muy avanzados. Miljanic hacía entrenamientos personalizados a algunos canteranos. Me acuerdo que llevaba a Sabido, Escobar, Escribano y algún otro. Poco a poco fui hablando con Isidoro San José de cómo entrenaban el físico. Y apuntaba todo.

Normal que fuera entrenador. ¿Vivía con sus padres entonces?

Claro. Y luego, ya cuando me casé muy joven, me independicé. ¡Me casé con 18 años!

Para el que no le haya visto jugar: ¿qué futbolista actual le recuerda a Caparrós?

Bueno, yo era un jugador bueno, dotado técnicamente. Me gustaba mucho el pase largo. Poco sacrificado, eso sí, pero era un jugador que me gustaba lo técnico. Por eso a mí uno de los futbolistas que más me ha impresionado cuando los veía entrenar era Manolo Velázquez. Él y Del Bosque eran espectaculares. Los jueves jugábamos partido en el Bernabéu, el Juvenil A del Madrid contra el primer equipo dirigido por Miguel Muñoz. Nos entrenaba Manolo Sanchis y enfrente, Velázquez. Increíble.

¿Qué le faltó o qué le sobró a usted para haber sido un futbolista de renombre?

Un par de cosas. El mero hecho de casarme hizo que rompiera un poco mi momento. Estuve un año un poco descentrado, lógico. Era el año 74, con todo lo que estaba viviendo este país... Tuve que ponerme a pensar más en la familia que en lo futbolístico. Además, tuve una lesión importante de rodilla y el Madrid me cedió al Leganés. Entonces las lesiones no eran como ahora. Me duró mucho más de lo normal.

Joaquín Caparrós posa para Relevo en la Plaza de Cuba.  J. A. LAMADRID
Joaquín Caparrós posa para Relevo en la Plaza de Cuba. J. A. LAMADRID

Esas experiencias le han servido para conocer mejor al futbolista. Todo el mundo le recuerda, sobre todo, como entrenador, pero últimamente llegó incluso a ser director deportivo del Sevilla en 2018. ¿Cómo llegó ahí?

Yo siempre he dicho que estoy abierto a lo que me diga el Sevilla porque siempre le estaré agradecido. Y bueno, después de haber cogido al equipo los últimos cuatro o cinco partidos, en la época de Montella, el club estaba buscando un director deportivo. Yo mismo estuve reunido con el presidente y el director general con alguno de los candidatos al puesto. Y al final el comité ejecutivo, el presidente y la dirección deportiva me comentaron que por qué no me hacía yo cargo del puesto. Y dije: 'Adelante'. No tenía ningún tipo de experiencia.

¿Optimismo o atrevimiento?

Bueno. Cogí a mi equipo, con Carlos Marchena y Paco Gallardo, que estaban entrenando en las categorías inferiores, y subimos sin ningún tipo de experiencia. Pero nos hicimos cargo con un sentido del sevillismo muy grande que llevamos dentro. Fue una experiencia buena, otra parte del fútbol. Eso sí, una parte que no me gusta mucho.

¿Por?

Sobre todo no me gusta negociar. Nunca me ha gustado. A mí me ha gustado y me gusta dirigir, pero negociar contratos, pues no. Y más cuando venía un agente a negociar contratos con chicos de la cantera. Yo que soy canterano… Tenía que predominar la parte deportiva antes que lo demás, y al final me chocaba todo eso. Disfruté de la experiencia, haciéndole un servicio al club que me había llamado.

Carlos Marchena llegó a decir en una entrevista en Relevo que "no estaban preparados".

Claro, claro. Es así. Totalmente. No estábamos preparados. Yo lo comenté y eso tampoco gustó mucho. Negociar es un arte. Saber negociar, claro. Yo puedo decir 'ese futbolista puede ser interesante para esta demarcación' o 'ese futbolista creo que tiene la filosofía del Sevilla'. Pero luego tiene que haber otro especialista, por llamarlo así, que son los que tienen que llevar la negociación.

¿Se arrepiente de haber aceptado?

No, no, ¿por qué? No me arrepiento. Fue una forma de volver otra vez a Sevilla. Yo estaba deseando volver. Le estoy agradecido a Roberto Alés, que fue el que en su día me dio la primera oportunidad. Le estoy muy agradecido a Pepe Castro, porque me abrió dos veces la puerta del Sevilla. La primera vez, para conocer al propio Alés, y luego me abre la puerta cuando vuelvo al Sevilla porque tenía que entrenar por el cese de Montella. Igual que le estaré agradecido siempre a José María del Nido, que he estado tres años con él como presidente con un gran crecimiento.

Me llama la atención que hable bien de Pepe Castro y de Del Nido a la vez, cuando parece que aquí o estás con uno o estás con otro, como en la guerra, pero no con los dos o en contra de los dos.

Yo te hablo de lo que he vivido. Está claro que cuando yo estaba éramos una familia. Desde el presidente a todo el consejo de administración. Íbamos al Rocío. Estábamos en la Feria. Comíamos y cenábamos juntos, con las parejas. Una familia. Los problemas que teníamos los hablábamos entre nosotros, siempre con el Sevilla las 24 horas en la cabeza. Lo he vivido. Ahora internamente desconozco lo que hay porque lo leo y nada más. Llegará un momento que eso se tendrá que estabilizar por el bien de todos.

¿Qué es peor para el fútbol y los canteranos: los representantes o los padres?

Ahora mismo, los agentes. Los padres son en una determinada edad, más en las escuelas deportivas. Cuando ya es un chico que va creciendo, los padres se olvidan y se los dejan al agente. Y el agente, pues ve un negocio. Y a la hora de priorizar, pues prioriza a lo mejor un aspecto en el que yo estoy en contra. Lo primero es la proyección del jugador y hay que ayudarle y apostar por él. Pero eso tiene sus tiempos.

Usted acabó como director de desarrollo de talentos en el Sevilla. ¿Por qué se fue y no sigue ahí?

Bueno, yo creo que por la comunicación. Y porque hay cosas que uno no puede decir, ¿me entiendes? Hay cosas que me las tengo que callar por el respeto que tengo a este club. Pero que a mí me hubiera gustado estar y seguir en el Sevilla. Eso por supuesto. La gente lo sabe. También creo que le he contestado al decir que si no es por Pepe Castro, la segunda vez, yo no hubiera vuelto.

El propio Marchena, en esa entrevista que le comentaba de hace unos meses, se sinceró. Pese a lo discreto que es siempre apuntaba a Monchi como el problema de su salida, tanto en su época como jugador como después en la dirección deportiva. ¿Cómo ha ido desarrollando usted su relación con él?

Bueno, es complicado. Hemos tenido una primera fase donde éramos uña y carne. Y luego se ha ido enfriando y no sé, no ha habido una relación fluida. Le puedo asegurar que no por mi parte. No sé por qué, pero no por mi parte. Puedo tener una opinión, pero es una opinión que me la quedo para mí y para los míos.

"No sigo en el Sevilla por la comunicación. Hay cosas que uno no puede decir y me las tengo que callar por el respeto que tengo a este club. Pero que a mí me hubiera gustado estar y seguir"

Joaquín Caparrós

¿Tiene esa espinita de que, con todo lo que ha sido en el Sevilla, haya salido del club mal?

No. Con la gente que está en el club y con todo el personal vi otra de las grandezas del Sevilla. Lo vi como director deportivo y eso no lo había conocido. Conocía una parte, la deportiva, pero es en la dirección deportiva cuando percibo más la grandeza del factor humano, que es la parte que no se ve. Porque, claro, los títulos los consiguen los futbolistas, pero el gol y los títulos también los consiguen mucha gente que está atrás: desde el administrativo, los de marketing, los que tienen el campo así de maravilloso… Lo palpé porque convivía con ellos. Es de lo más agradecido que estoy en esta segunda vuelta. Luego eso se cortó y me hubiera gustado seguir viviendo esa experiencia. Pero bueno, nunca es tarde. El Sevilla es mi casa.

Caparrós: «Me quería quedar en el Sevilla».

Si le llamaran ahora, ¿le gustaría volver otra vez?

Por supuesto que sí. Además lo sabe el presidente, el vicepresidente, todos los consejeros y toda la gente en el club.

¿Sigue yendo al Sánchez-Pizjuán?

Pues no he ido. Pero sí voy a ir. Por ejemplo, al próximo partido contra el Real Madrid. Pero voy como socio. Tengo cuatro abonos y voy con mis chavales o con amigos. No he ido al estadio últimamente porque no quería hacerlo en una situación delicada como estaba el Sevilla la temporada pasada. No quería que eso se viera mal o de una forma que no es desde fuera. Todo el mundo en el club, Del Nido junior, todos, me dicen 'tienes que venir, acércate al palco'. Pero yo prefiero ir con mi carné y disfrutar desde mi sitio. Incluso poder ir hasta con los Biris un día a disfrutar un partido desde el fondo. Eso sería algo especial.

¿Hay cada vez menos paciencia con los entrenadores?

Sí. El problema es que los clubes tienen que tener claro qué perfil de entrenador quieren. El otro día leí unas declaraciones de nuestro amigo Javi Clemente, que lo tengo considerado como un entrenador y una persona top, con una sabiduría futbolística grande, en la línea de las que también hizo Rafa Alkorta. Hacían referencia a la cantera del Athletic. Y estoy totalmente de acuerdo. Decían, y comparto, que hay que tener una filosofía y tú no puedes cambiar esa filosofía. Efectivamente, tú la filosofía que tienes la puedes mejorar, hay herramientas para ello, pero tú lo que no puedes es cambiar el ADN Athletic o el ADN Barça. Entonces, cuando un club firma a un entrenador debe ser porque el club tiene una filosofía y él tiene ese perfil. No por la novedad, no por que haya hecho una buena temporada, no por que esté de moda a nivel de los medios de comunicación y sea mediático. Tienes que ser muy frío. Hay veces que se hace todo al revés.

¿Se sabe cuál es el perfil ahora mismo en el Sevilla?

No lo sé. No estoy dentro y lo desconozco... Víctor Orta me ha parecido una persona dialogante. Lo conocía desde la lejanía, pero he tenido varias reuniones con él y me gusta. Me parece una persona con las ideas claras, sabiendo lo que quiere en Sevilla. Él sabe a dónde viene y, por lo tanto, que le dejen trabajar, porque es fundamental. Los gestos que ha hecho me parece que tienen buena pinta.

Fuera de Sevilla, donde conocemos menos el día a día, llama la atención que este club parece que siempre está en llamas pese a la de títulos que gana...

Bueno, pues eso es lo que a mucha gente nos gustaría saber también aquí. El club ya está consolidado a nivel deportivo. Monchi hizo un magnífico trabajo, ahí están los resultados y los títulos. Pero insisto en la parte no visible, los trabajadores. Gente que lleva el escudo de verdad, sevillistas puros. Porque eso es otra historia. ¿Quién tiene el medidor de sentimiento puro en el Sevilla? El sentimiento se demuestra. No por besarte el escudo eres más sevillista que otro. Es más ese que trabaja invisiblemente 24 horas por el Sevilla, ese socio que se saca el carné a plazos durante toda una temporada, eso es ser sevillista en un club auténtico. Esos son a los que hay que valorar y premiar.

Ese sentimiento debe ser muy fuerte porque hasta Mendilibar ha dicho que se vuelve al norte como un sevillista más pese al poco tiempo que ha estado. ¿Qué le ha parecido su aportación?

Me ha encantado. Con Mendilibar, cuando fue noticia porque se hacía cargo del Sevilla, dije: 'El Sevilla ha acertado'. En ese momento era el ideal.

¿De Diego Alonso tiene alguna referencia?

No. Sólo como jugador. Nos enfrentamos a él. Lógicamente le deseo lo mejor.

Usted ha vivido muchas situaciones así, que el partido del debut sea ante un grande. ¿Eso es un problema o al revés, sirve para motivar al vestuario y que sea el punto de inflexión para resurgir?

Bueno, hay un poco de las dos cosas. Una doble motivación. Es el primer partido y los futbolistas quieren agradecer y agradar. Ya desde los entrenamientos. Y luego ahí que está el Real Madrid. Jugar contra él ya es de por sí un plus de motivación para romper una racha negativa. Qué mejor que el Real Madrid. La repercusión que va a tener es grande y la credibilidad que hay en juego por el hecho de querer agradar a tus aficionados. Los jugadores del Sevilla son futbolistas con muchísima calidad y experiencia y han jugado muchos partidos contra el Madrid y han ganado muchas veces. Son conscientes de que si ellos hacen un buen partido pueden ganarle al Madrid perfectamente.

¿Cuánto hay de Caparros todavía en este Sevilla?

Poco. Ya son muchos años. El club ha cambiado tanto y ha pasado tanto tiempo… Lo que sí es verdad es que reconozco que la gente me aprecia porque ellos saben que yo les aprecio. El otro día fui a un programa de radio del Sevilla, de Roberto Arrocha, y vi que la gente venía a saludarme. Y en la calle me pasa, cuando voy a una tienda a comprar una camiseta, noto que me quieren y ellos saben que yo les quiero. Me pasa con otros clubes como el Athletic. Es curioso que, después de cuatro años, pues la gente se siga acordando de mí.

¿Qué siente cuando ve a Jesús Navas a este nivel y todavía en la Selección?

Pues es algo espectacular. Muy especial. Es una satisfacción ver que ese chico haya conseguido lo que ha conseguido. Recuerdo que en la presentación de Sergio, el propio Ramos me decía 'míster, el niño es mi capitán'. Fíjate tú cómo ha evolucionado. ¡Lo que han conseguido esos dos! Hay una foto por ahí, estando yo de director deportivo, que es tremenda. Es de un Sevilla-Real Madrid. Estábamos Pablo Blanco y yo junto a los dos capitanes: uno del Real Madrid, que era Ramos, y el otro del Sevilla, que era Navas. Y dijimos: '¡Qué fotografía! Te lo dice todo'. Dos chicos criados en la carretera de Utrera, en la ciudad deportiva del Sevilla, y dos campeones del mundo. Para no olvidarlo nunca. Hay que hacerle ver a los chicos de la cantera que pueden ser campeones del mundo. Con una filosofía, tranquilidad e innovación. Pero no cambiando las cosas por cambiarlas.

¿Cómo ha vivido ese regreso de Ramos del que habla?

Con una satisfacción grande. Era su ilusión y la de muchos. Ver cumplir los deseos de alguien a quien quieres tanto siempre es maravilloso.

¿Lo ve capaz de volver a jugar con la Selección?

Sí, sí, lo veo. Vamos a ver, va a estar relacionado con el equipo. Estoy completamente convencido de que el Sevilla va a terminar arriba, en los puestos de Champions, y Sergio va a tener mucha participación. Por eso tiene muchas posibilidades.

Caparrós, sobre el posible regreso de Ramos a la Selección.

Cuénteme algo del Real Madrid. ¿Cómo está viendo su arranque?

Me está pareciendo un equipo con las ideas muy claras. Como las que tiene siempre el club. Por esto mismo siempre digo que se le da mucha importancia a los directores deportivos y ahí están clubes como el Madrid y el Atlético que no tienen y están consiguiendo sus objetivos año tras año. Florentino tiene muy claro cómo tiene que funcionar el club, a qué tipo de futbolista hay que fichar. Todos los medios y todo el mundo haciéndole ver que hacía falta un nueve con solera y pedigrí y mira... Ha apostado por el inglés, por la tranquilidad, por Joselu y por mantener a los jóvenes.

"Xabi va muy bien encaminado para entrenar al Madrid porque se la ha jugado; Raúl y Arbeloa deben madurar antes fuera"

Joaquín Caparrós

¿Le ve favorito esta temporada?

El Madrid va a hacer una muy buena temporada a nivel nacional. No sé si le va a dar para lograr los objetivos a nivel de Champions.

¿Cómo se le puede explicar a alguien que venga de Marte que el Madrid ha perdido un solo partido de 11 en lo que va de temporada y, sin embargo, ya se discutió de nuevo a Ancelotti tras el derbi?

Ésa es la historia del Madrid: mandan los resultados. El Madrid y el Atleti tienen muy claro su perfil de entrenador. Ellos sabrán si luego tienen que cambiar o no. Pero eso lo marca la dirección, el presidente, su consejo de administración y su comité ejecutivo. Y no al revés, que sea el director deportivo el que te marque la política de un club.

Todo indica que será el último año de Ancelotti y luego irá a Brasil. ¿A quién le gustaría ver en su lugar?

Va muy bien encaminado Xabi Alonso. Ha apostado por ser el entrenador. Podía haber seguido en la Real Sociedad en un equipo en Segunda, en su casa, y ha apostado por irse fuera dejando todo, la familia y los amigos. Y se la juega porque quiere ser entrenador. Es una experiencia, como me pasó a mí en su día, y dices 'yo creo en mis posibilidades y quiero ser entrenador'. Y ahí están los resultados. Ya tiene un aval importante. Para entrenar a ese nivel hay que salir antes. Salir y ver otra cultura. Eso te ayuda a fortalecer tus ideas y ampliar tus conocimientos en cuanto a métodos.

¿Eso le falta todavía a Raúl?

Raúl y Arbeloa. Tienen que salir. Es una opinión. Ellos están muy bien vistos en lo que es la casa, pero les falta la madurez de salir fuera.

Caparrós, sobre Xabi, Arbeloa y Raúl.

¿Lo de Bellingham le parece para tanto?

Me está impresionando. Tenía mis dudas. Pero por eso le digo que el Madrid lo tiene muy claro: si tengo que pagar tanto dinero por un jugador, lo pago. Y es un futbolista que parece que está hecho para el Madrid. Es un chico que, sólo con las declaraciones que hace ya, se le ve totalmente integrado. Parece que viene del Castilla.

¿Cree que lo de Modric va a acabar bien?

Tiene que acabar bien. Se ha ganado el derecho a acabar como él quiera. Tendrá su opinión y hará lo que él quiera y cuando quiera.

"Lo de Modric debe acabar bien; aunque no es su caso, a los veteranos siempre les sobra uno o dos años; y Bellingham me ha impresionado, está tan integrado que parece un chico del Castilla"

Joaquín Caparrós

¿Cómo se gestiona eso? Por un lado aún está bien y por otro es el veterano que tapa a los jóvenes…

Es complicado. No es el caso de Modric, pero yo siempre he dicho que a los veteranos siempre les sobra uno o dos años en los clubes. Para el entrenador es difícil gestionar esas situaciones. No es sencillo dar un paso al lado e irte fuera del equipo a otro sitio sin hacer ruido. Es muy complicado. Decir 'me retiro' no es fácil.