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El lado más personal de Carlos Carvalhal: "Mi visión holística de la vida tiene mucho que ver con mi infancia"

El entrenador portugués se abre para compartir algunos momentos íntimos de su vida.

Carlos Carvalhal, en Braga. /Relevo
Carlos Carvalhal, en Braga. Relevo
Óscar Méndez

Óscar Méndez

Braga.- Una vez terminada la primera parte de la entrevista, esa en la que Carlos Carvalhal aborda su intensa etapa al frente del Celta, toca cambiar de tercio y tratar de conocer un poco más al técnico luso. No tanto por sus ideas futbolísticas, sino más bien por sus ideas lejos de un terreno de juego. El portugués, siempre reflexivo, conserva mucho de su carácter forjado en las calles de su Braga natal, donde todavía reside y donde reconoce que ha sido y es feliz.

Sus primeros pasos en un barrio humilde, el hecho de estar rodeado de mujeres cuando era niño, su ingreso en una escuela que le marcó mucho, las burlas de sus compañeros por estudiar durante las concentraciones de las categorías inferiores de la selección, su paso por la universidad, la relación con los jugadores que abandonan pronto los estudios, sus aficiones, anécdotas y el momento más delicado de su vida que le marcó para siempre. Carvalhal se sincera con Relevo en esta segunda y última parte de la entrevista.

¿Cuáles son los primeros recuerdos de Carlos Carvalhal en Braga?

De mi barrio, que era el de la Misericordia, donde vivían mis dos abuelas. Allí tenía a mucha familia cercana y estaban mis amigos de la zona con los que empecé a jugar muy pequeño en un equipo que se llamaba Lunares. Luego ya en el equipo de la escuela, donde el nivel era algo más alto. Y así comencé mi vida.

¿Cómo era su familia? ¿A qué se dedicaban sus padres?

Mi madre era modista y tenía dos trabajadoras en casa. Hacía ropa para las mujeres con dinero en Braga. Mi padre era vendedor de tintas y se pasaba casi toda la semana fuera, de lunes a viernes. Y aquí hay dos aspectos importantes que creo que me han marcado para el resto de mi vida. Uno, el hecho de que mi padre estuviera ausente y que yo tuviera que ocupar el papel de hombre de la casa desde muy pequeño, que creo que me hizo más responsable. El otro es el hecho de que mi madre me llevase a una escuela de artes, donde yo era el único niño de barrio. Yo no tenía aptitudes para las artes, pero desde que entré con cinco años comencé a convivir con la música, con los instrumentos, con artes plásticas… Me proporcionó una apertura de mente muy grande y mi visión holística de la vida tiene que ver mucho con aquella etapa. Por ejemplo, aprendí con esa edad el funcionamiento de una orquesta, descubriendo que cada instrumento es muy particular, pero que todos juntos se armonizan gracias a los timings para actuar. Y parece que no, pero eso también se puede trasladar al fútbol, donde hay momentos y detalles que se entrenan para que todo sea armónico en un deporte de equipo con varias piezas. El lenguaje corporal, gestual y sonoro es fundamental.

Era el único chico de barrio en esa escuela, ¿tuvo algún problema con los otros niños?

Era el mejor jugando al fútbol, claro (sonríe). Pero no tuve problemas. Iba muy bien vestido gracias a mi madre, era muy educado y pasaba desapercibido, no se notaba mucho de dónde venía. Nunca he sufrido nada, al contrario. Tengo relación todavía con varios de los que eran mis compañeros.

Tiene una hermana. ¿Qué tal era la relación con ella?

Mis padres nunca tuvieron que preocuparse mucho conmigo. Yo tengo un hobby, todavía hoy, que es estudiar. Y de pequeño también lo tenía. Me encanta leer. Y te pongo un ejemplo. Cuando iba a la selección de juveniles tenía que estar fuera varios días y me perdía algunas clases, pero en el tren aprovechaba el tiempo para estudiar. Y algunos compañeros de la selección sí se burlaban, pero luego, por ejemplo, Paulo Futre escribió un libro y reconoció que yo era el que lo había hecho muy bien. Volviendo a la pregunta, mi relación con mi hermana es muy buena, y también con mis padres. He vivido rodeado de amor. Mis padres pasaron muchas dificultades, incluso para comer, pero trabajaron mucho para que a nosotros nunca nos faltase nada.

¿Hubo algún momento complicado durante la infancia?

Tuve una niñez muy buena, no tengo ningún trauma de aquellos años. El deporte se me dio muy bien, tanto en la escuela de artes como en el barrio. Mi padre era portero y yo tenía balones, por lo que yo llevaba uno al parque o a la pista de fútbol y jugaba con chicos más grandes que yo, que fue muy importante para mí. Cuando surgió la oportunidad de Braga no la desaproveché, hice la prueba y ese mismo día me llamaron para ficharme. Yo no tenía expectativas de ser profesional, por eso el fútbol era una afición y los estudios mi prioridad, pero claro, mi vida cambió cuando me di cuenta de que podía hacer carrera como futbolista.

Pese a jugar al fútbol, nunca dejó de estudiar. ¿Tenía tiempo para todo?

Sí que lo hay, solo es necesario tener disciplina. Entrenas por la mañana, tienes la noche para descansar, ¿qué voy a hacer por la tarde? Entré en la facultad de Filosofía en Braga, donde estuve un año que me encantó y me hubiese gustado continuar, pero a raíz de jugar al fútbol, y mientras también estudiaba Matemáticas y Biología, hice exámenes para entrar en la Facultad de Deporte en Oporto, donde era muy difícil acceder. Yo quería ir porque ahí estaba Vítor Frade, y lo logré. Ahí cambió mi perspectiva sobre el fútbol. Él fue muy importante porque consiguió darme respuestas a todas las inquietudes que tenía. Yo hacía muchas preguntas y Frade, con su perspectiva holística sobre la preparación de un equipo de fútbol, me ayudó mucho. Cuando acabé mis estudios me dieron la oportunidad de ser entrenador en el Espinho, con tan solo 33 años, y transgredí en la forma de entrenar de aquel tiempo. No copiamos a nadie, sino que trabajamos según nuestra propia filosofía. En aquella época no se hacía lo que nosotros llevamos a cabo.

Carlos Carvalhal, en Braga.  Relevo
Carlos Carvalhal, en Braga. Relevo

¿Cree que es importante que los jugadores sigan estudiando mientras están jugando?

Pienso que sí, y ahora es más sencillo que nunca con las universidades y cursos a distancia. El saber no ocupa lugar y una persona cuanto más culta es, más preparada está para la vida. En el caso del fútbol para relacionarte con la prensa, con otras personas… ¿Por qué no vamos a desarrollar otras aptitudes? Pueden ser muy útiles para cuando termine nuestra carrera. Para mí sería normal que un jugador estudie, la mayoría no lo hace y es una laguna que tiene el resto de su vida.

A lo largo de su carrera como entrenador, ¿siente que ha tenido que educar o guiar a algunos jugadores?

Lo hago regularmente. Depende de los contextos, porque cada jugador es un mundo, pero me gusta preguntar y conocer sus vidas, saber sus inversiones, qué quieren hacer tras retirarse, los negocios que tienen por si les pueden dar problemas… Es parte de la relación que yo quiero tener con los jugadores, aunque hay una frontera que no quiero que pasen y cuando lo hacen, me pongo serio con ellos.

Reconoció que hace unos años le cambió la vida por la enfermedad de sus hijos.

Fue muy difícil. Imagina a un joven casado, con dos niños y de repente, sin ningún antecedente familiar, nuestra hija se puso enferma y entró el hospital casi muerta. Tenía un nivel de azúcar en sangre de 1.640, que para los que no estén muy identificados con esto, a partir de 500 ya se considera grave. Felizmente tuvo una médica que consiguió recuperarla. Luego vimos que nuestro hijo estaba igual y se quedaron ambos ingresados en cuidados intensivos. De repente, de la noche a la mañana, te ves con un problema en las manos para toda la vida, porque así es la diabetes. Ahí empiezas a relativizar todo y eso también se lo transmito a mis jugadores. Hay problemas y hay temas. Los segundos son el fútbol, por ejemplo, pero los primeros son esas enfermedades o muertes de personas cercanas. A mí me cambió, me enfocó más en mi trabajo y desde entonces ya no me fijo tanto en lo que pueden decir o escribir sobre mí. Yo conseguí una fuerza interior muy fuerte tras aquel suceso para poder trabajar fuera después. Mi mujer ha hecho un trabajo fantástico con ellos y yo intenté ayudar, un poco ausente por mi carrera en el fútbol.

¿Sintió miedo a volver a irse lejos de casa?

Principalmente los dos primeros años, que fueron muy difíciles porque los chicos tenían que habituarse a su nueva vida. Incluso hoy todavía tengo noches en las que pienso si no tendrán algún problema. En aquella época mi hija nos llamaba a veces completamente empapada en sudor y mal, y fue una etapa jodida. Luego, con el hábito, ya se normalizó todo. La primera vez que salí para Grecia y me visitaban me llenaban el corazón de amor e incluso cuando me despidieron me puse contento porque quería volver para casa.

"Para mí sería normal que un jugador estudie, la mayoría no lo hace y es una laguna que tiene el resto de su vida"

Carlos Carvalhal

¿Hay algún suceso en su vida, bueno o malo, que le haya marcado de manera importante?

Esa situación fue dramática, hablamos de la posible muerte de un hijo. Lo pasamos muy mal, mi mujer sufrió mucho. Yo intenté buscar soluciones, gastamos mucho dinero en todas las novedades que había respecto a la enfermedad y sin duda fue lo que más me ha marcado. A mayores, cuando empecé a entrenar, hicimos un trabajo muy duro y disruptivo, que no era fácil pero que nos hizo más fuertes. Yo no tengo nada en contra, pero los grandes jugadores pueden tener un gran club para empezar sus carreras, pero nosotros hemos venido desde abajo. Eso también me marcó.

¿Le duele no haber tenido la oportunidad de entrenar a un equipo grande europeo?

No. Yo gané una Champions League, que fue ganar una Copa con el equipo de mi ciudad. Ganamos la Copa de la Liga con Vitoria Setúbal, llegamos a otra final con un conjunto de tercera, revivimos al Sheffield Wednesday, cumplimos el objetivo en el Celta… Para nosotros todo es una felicidad muy grande. Pero por ejemplo, ganar la Champions con el Madrid es "normal", pero no lo es conseguir lo que conseguimos nosotros, y es lo que nos gusta. A mí me da un placer enorme ir a Vigo, por ejemplo la semana pasada, y que los aficionados me den un abrazo. Eso no quita que si viene un equipo grande, les gusta nuestro trabajo y nosotros creemos que es el idóneo, estaremos listos.

Usted se confiesa un defensor del fútbol romántico, más tradicional. ¿Qué le parece lo que está sucediendo con el dinero de Arabia Saudí?

Lo comparo con las inversiones que algunas empresas extranjeras hicieron en los equipos de Portugal. Algunas se quedaron y funcionaron muy bien, pero una gran parte se fueron y varios clubes bajaron para ligas menores. Si lo de Arabia es una situación estable y de futuro, adelante. Porque allí hay una pasión muy grande por el fútbol. Si lo hacen para hacer propaganda del país, será algo muy negativo. Debe ser algo estructural. La cuestión es que no sea solo para blanquear la imagen del país.

"Si lo de Arabia es una situación estable y de futuro, adelante. Si es para hacer propaganda del país será algo muy negativo"

Carlos Carvalhal

¿Alguna anécdota que no se sepa y que quiera compartir?

No es exactamente mía, pero hubo algo en mi época en el Besiktas de lo que no me puedo olvidar. Allí tenía un traductor que me contó lo que le había pasado a un entrenador anterior que no quiero desvelar el nombre. Yo decidí no hacer entrevistas porque hay muchísimos medios y periodistas y era imposible atenderlos a todos. Y el técnico en cuestión hizo lo mismo pero un día se le ocurrió algo totalmente inesperado. Apareció en portada de un periódico y dos o tres páginas de entrevista, y el entrenador se volvió loco porque mantenía que no había dicho ni una palabra, y había cosas personales incluso. En la siguiente rueda de prensa se enfrentó con el periodista y le acusó de inventársela. La respuesta del periodista, muy calmado, fue que ante las negativas para concederle esta entrevista, una noche soñó con que se la estaba haciendo y tal cual la publicó. Era totalmente inventada. Por suerte, a mí nunca me pasó en mi época allí.

¿Cuáles son las aficiones de Carlos Carvalhal más allá del fútbol?

He hecho un crucero hace unas semanas, aunque solo salí en dos ocasiones y el resto me quedé en el barco, básicamente leyendo en la piscina. Me gusta mucho la música, también.

Ahora que no está entrenando, ¿aprovecha más el tiempo con su familia? ¿Qué le dicen?

Yo tengo un apoyo muy grande de mi familia y solo me dijeron una vez que no me fuese, que fue en la época de la pandemia, cuando tenía un acuerdo con el Flamengo. Estaba ilusionado, pero en casa me dijeron que no irían allí y al final firmé con el Braga, donde se me dio muy bien. Está claro que ellos prefieren que me quede, pero saben que mi vida está en el fútbol y que puede sonar el teléfono en cualquier momento para coger un nuevo proyecto. Ahora quiero hacer una pequeña pausa, pero ya sabes como es el fútbol.