ELCHE CF

Carlos Clerc recurrió al diván para superar un bache de 665 días sin ganar: "Ahora celebro cada victoria como si fuera la última"

El lateral izquierdo sueña con regresar a Primera. "Merezco ascender y jugar con el Elche en Primera. Lo merezco y lo merecemos".

Carlos Clerc, lateral del Elche que estuvo 39 partidos sin ganar. /Ion Alcoba/Quality Sport Images/Getty Images
Carlos Clerc, lateral del Elche que estuvo 39 partidos sin ganar. Ion Alcoba/Quality Sport Images/Getty Images
Cristina Bea

Cristina Bea

"En esta categoría no hay que merecerlo, hay que hacerlo. Es el aprendizaje que nos deja la derrota en el Ciutat", asegura Carlos Clerc, jugador del Elche que aspira a serlo la próxima temporada en Primera División: "Lo merezco y lo merecemos". Del 10 de abril de 2021 al 4 de febrero de 2023 el futbolista catalán acumuló una racha de 39 partidos, 665 días, sin ganar que le llevaron a necesitar ayuda psicológica para afrontarlo, hasta que llegó el 1-4 "liberador" en la Cerámica. "Quizá por los dos años que pasé fastidiado, ahora estoy disfrutando de cada victoria como si fuera la última. Da igual el partido y tu actuación, se celebra y comparte con los compañeros", reconoce Clerc.

"Esta temporada también veía a los jugadores del Almería y me ponía un poco en la piel que viví yo y es duro. El otro día cuando consiguieron la victoria me alegré mucho, sabía lo que estaban pasando", confiesa el exjugador de Espanyol, Osasuna y Levante, entre otros clubes sobre los que nos comparte recuerdos y anécdotas. "Todo lo bueno que le venga, merecido lo tiene porque todo el que conoce a Jagoba (Arrasate) sabe que tiene un corazón gigante. Nadie que haya pasado por sus manos puede decir nada malo de él", afirma el exgamer, por una muy buena causa en este caso. "Si me lo hubieran dicho hace unos años…". Le aflora una sonrisa cuando habla de su hijo, causante de que haya apartado una afición que le llevó incluso a representar al Levante en una competición de eSports ideada por Ibai Llanos y respaldada por LaLiga durante la pandemia.

¿Miras mucho la clasificación, Carlos?

Bueno (resopla), como todos, creo, aunque se intenta no estar muy pendiente pero es inevitable. También tienes amigos y familiares que te recuerdan en qué posición vas, quién ha perdido, quién ha ganado. El otro día estaba mirando una serie tranquilamente, quería estar tranquilo, sin pensar un poco, y me llegaban mensajes. Quiero estar informado del mundo del fútbol porque me gusta mucho, pero tampoco me gusta obsesionarme y estar mirando constantemente cómo va un equipo. Prefiero preocuparme de lo nuestro, que al final es lo importante, y luego lo demás es secundario, aunque llegan fechas como estas que es inevitable, tienes que mirarlo.

¿Y cómo va lo vuestro? ¿Cómo ves al equipo en esta lucha por volver a Primera?

Bien, yo lo veo muy bien, muy constante, sobre todo. Creo que la palabra es constante. Siguiendo una línea muy regular desde hace ya tiempo, mostrando una identidad que se ve muy clara en cada partido y que es nuestro sello y lo que nos hace diferentes al resto. Es nuestra fortaleza y es lo que peleamos cada jornada. Se ve muy identificable en cada partido.

¿De qué forma describes ese sello de identidad del Elche?

Somos súper intensos, corremos más que los rivales, intentamos siempre atacar la portería contraria sea cual sea el resultado, sea cual sea el momento del partido, el campo, las condiciones, el rival, nos da igual. Nosotros somos intensos, vamos a por el partido y creo que ése es el sello de identidad, que hasta el final somos un equipo muy pesado. Muy pesado en todo lo que envuelve al juego y bastante vistoso para el aficionado y agradecido. Creo que buscar la portería contraria siempre, intentar mostrar un juego ofensivo, se agradece.

Precisamente en ese tramo final del partido, en el 93', es donde os llegó el varapalo del 3-2 el otro día en el Ciutat de València, con una derrota que imagino que duele el doble, ¿no?

Sí, son derrotas que duelen y que te hacen aprender mucho, pero creo que también te hacen ver cómo fue el partido y saber que, aun perdiendo, el camino para ganar todos los partidos que quedan o el máximo de partidos que quedan, es ése. Evidentemente, sin cometer los fallos que se pudieran cometer, pero si tengo que elegir perder de alguna manera, aun siendo tan cruel, es mostrando la imagen que mostramos en un campo como el del Levante, tan complicado y yo que lo conozco mucho, sometiendo al rival. Luego, pues es fútbol, hay cosas que debemos corregir para lo que viene, pero orgulloso de lo que mostramos a pesar de cómo fue el desenlace.

Dices que te hace aprender mucho una derrota como ésa. ¿Qué se aprende de cara a lo que resta, que empieza por el compromiso en Ferrol?

Nosotros somos un equipo que intentamos analizar todo lo que nos pasa de una manera positiva para crecer y para hacernos más grandes, y creo que el Elche que se ha venido construyendo este año ha aprendido a base de buenos partidos pero también de muchas hostias, de crecer, de madurar. Y, bueno, pues un aprendizaje más que nos va a dejar: debemos aprender que hasta que pite el árbitro no está todo hecho, que aun sintiéndote muy superior en esta categoría en un momento te puede cambiar todo. Hay equipos que tienen individualidades muy buenas, que compiten bien y aunque tú te creas muy superior hay partidos que hay que estar metidos al 100%. Hemos visto mil ejemplos, le pasó el otro día al Eibar en casa, el otro también el Levante empató en Burgos en acción aislada. En esta categoría no hay que merecerlo, hay que hacerlo, y es el aprendizaje que nos deja.

"En esta categoría no hay que merecerlo, hay que hacerlo. Es el aprendizaje que nos deja la derrota en el Ciutat"

Carlos Clerc Jugador del Elche C.F.

¿Fue especial para ti volver al Ciutat?

Sí, fue especial. Es la primera vez que volvía a competir contra mi exequipo, ver amigos, ver a mis compañeros, el estadio que me acogió en tres años que tuve ahí y que la mayoría fueron muy buenos. Fue una vuelta especial aunque con un sabor amargo.

¿Cuál es el mejor recuerdo que tienes de tu paso por el Levante?

Quizá fue la clasificación a semifinales de Copa del Rey. Esa eliminatoria, en pandemia, no había gente pero pusieron como videomarcadores con la gente en sus casas. Fue una experiencia atípica por lo que envolvía a todo el mundo pero muy bonita por conseguir un hecho histórico que a punto estuvimos de alargarlo a la final en esa prórroga. Es un recuerdo que en un momento donde todo era pesimismo, oscuridad, en España y en todo el mundo, dimos un poquito de luz a aficionados que no podían ir al campo y les dimos una alegría.

Ese final (con gol de Berenguer en el 112'; 1-2 ante el Athletic) también fue cruel para vosotros.

Sí, fue además en una prórroga en la que no estaba pasando nada, que prácticamente no nos agredíamos, fue un rebote. Creo que todo el mundo firmábamos los penaltis y que tuviera que ser lo que lo que fuese, y sí que nos privó de tener esa tanda para intentar conseguir esa final.

Y ahora, en esta etapa en el Elche, ¿cuáles son las sensaciones respecto al míster? Con Beccacece se consumó el descenso la pasada campaña, aunque ya cogió a un equipo sentenciado, pero siguió habiendo muchas dudas en torno a él… ¿Qué tiene de especial el técnico para haber conseguido revertirlas y de esta manera?

Creo que es la imagen en la máxima expresión de lo que es el equipo en el campo: es intenso, pero en el día a día, es apasionado del fútbol, es un loco del fútbol, de la exigencia, la intensidad, del grupo, de la unión, de la familia. Desde que llegó, yo creo que los que vivimos esa llegada entendimos enseguida lo que iba a ser o lo que quería que fuese. Ha costado mucho trabajo conformar este Elche, construirlo, juntar todas las piezas para que encajemos tan bien. Ha costado mucho sufrimiento, muchas derrotas, muchas dudas, pero creo que a partir de todas esas cosas que nos han pasado somos el Elche que somos ahora, si no, seríamos otro Elche. Todo lo que mostramos en el campo es una pequeña parte de él. Digo una pequeña porque (se ríe) él es diez veces más intenso, más exigente, más… Es un personaje que te hace mostrar lo que mostramos, te exige cada día al máximo.

Es alguien a quien quiso Bielsa para su Chile pero siguió fiel al lado de Sampaoli, sabe lo que es ganarle en penaltis a su Argentina en aquella mítica Copa América 2015 precisamente con la selección chilena… Con todo lo que ha vivido en el fútbol sudamericano, ¿os cuenta muchas anécdotas?

Es que nos cuenta tantísimas… (Se ríe). El míster habla mucho y nos cuenta muchísimas. A él le gusta mucho ver documentales o biografías de los mejores y nos comenta mucho de la exigencia, por ejemplo, que tienen los nadadores, que entrenan ocho horas al día con dolores, con cualquier tipo de molestia, para conseguir un sueño que a lo mejor te va en una carrera de un minuto o dos minutos en las Olimpiadas y no lo consigues, y pasas cuatro años de dolor para eso. Que debemos convivir con eso, con todo el dolor, que el éxito no es gratuito, que aquí nadie te regala nada y que los mejores están dispuestos a sacrificar muchísimas cosas, y que nosotros, si queremos ser los mejores en esta categoría y queremos conseguir el sueño, debemos convivir con eso, y tiene que ser cada día, no vale con un día sí y otro no.

A mí sobre todo me sorprende el hecho que tiene de predecir un poco lo que va a suceder: 'Va a pasar esto, te puede suceder esto, creo que este partido va a ser así' y luego ves que más o menos van los tiros por ahí. O en las victorias, la energía que prevé durante la semana nos comenta que la vamos a conseguir, que está muy seguro y se acaba cumpliendo.

Clerc habla con Relevo sobre su racha de partidos sin ganar. RELEVO

Tú sabes lo que es convivir con esa parte negativa del fútbol, Carlos. Y sobreponerte. La temporada pasada llegaste a acumular una racha de récord, 39 partidos sin ganar, 25 con el Levante y 14 con el Elche, desde el 10 de abril de 2021 al 4 de febrero de 2023. 665 días sin ganar, se dice pronto.

Sí, fue una de esas cosas que tienen que juntarse muchas cosas para que sucedan, que evidentemente afectan, porque no somos piedras, no somos robots, somos humanos que sentimos y al final se genera muchas veces con la prensa este tipo de estadísticas… Bueno, yo continué. Soy jugador profesional y tengo la carrera que tengo por la constancia que he mostrado durante toda mi vida, y yo me quedo con que, en mi peor etapa, con todos los entrenadores jugué, todos me ponían. Eso quiere decir que yo cada día entrenaba bien, daba mi máximo y competía, luego pues, bueno, el fútbol quería que no me tocase y que tenía que pasar una época dura. La pasé, pasó la tormenta y creo que ahora de alguna manera el fútbol me está premiando con este año, que estoy disfrutando mucho, con este club, con esta ciudad, que está viviendo algo bonito y que estoy aprovechando al máximo y, sobre todo, que lo estoy viviendo muy intensamente.

"Quizá por los dos años que pasé fastidiado, ahora estoy disfrutando de cada victoria como si fuera la última. Da igual el partido y tu actuación, se celebra"

Quizá por esos dos años que pasé fastidiado, ahora lo estoy aprovechando, estoy disfrutando de cada victoria como si fuera la última. Quizá antes no las valoraba tanto esas victorias, era de 'bueno, una más' o 'hemos ganado, qué partido mal me ha salido, pero hemos ganado', 'no lo disfruto porque he tenido un mal partido'… Ahora da igual el partido, da igual tu actuación, da igual cómo haya sido la victoria, se celebra, se comparte con los compañeros. Se vive y se aprovecha al máximo porque el fútbol no sabes cuándo te va a deparar muy buenos y momentos malos, es el aprendizaje que me ha dejado.

Vuelves a vivir una victoria con un 1-4 ante el Villarreal. Dices que es una estadística que se genera por la prensa, pero fue es un dato objetivo que no sé cuánto te afectó a ti, si aquel triunfo fue una liberación y te quitaste un peso de encima.

Sí, fue algo liberador a nivel mental, a nivel un poco de aura, de ufff, de quitar todo lo malo de golpe para un poco empezar de cero y poder soltarme un poquito más. Esta temporada también veía a jugadores del Almería y me ponía un poco en la piel que viví yo y es duro. No sabes por qué y te pasa, y partidos que tienen ganados se te da la vuelta y la sensación que se genera alrededor de ti, de los compañeros, del club, es muy fea. El otro día, por ejemplo, cuando consiguieron la victoria yo me alegré mucho, sobre todo porque sabía lo que estaban pasando. Tengo excompañeros ahí que están pasándolo mal -Gonzalo Melero, Pozo-, y me alegré mucho porque sé lo que es vivir eso y sé la liberación que supone, aunque luego la temporada sea la que pueda ser y sea mala, pero es una liberación personal que te hace sentirte en paz, te da esa fuerza para seguir compitiendo, para creer un poco más en tu trabajo porque, queramos o no, los resultados son lo que nos marcan si tu trabajo está bien o no. Que no debería ser así, pero muchas veces es así.

¿Necesitaste ayuda psicológica para sobrellevarlo? ¿Te trabajaste emocionalmente?

Sí. Sí que es verdad que tuve un periodo de lesión en medio que hizo que no participara con el equipo, que fue desde febrero hasta final de temporada, donde prácticamente no puede jugar partidos, pero a raíz de llegar aquí y ver que esa racha se alargaba sí que decidí trabajar con un profesional y que me hiciese ver un poco lo que yo no veía. Es como si tuvieras árboles delante (pone las manos delante de su cara), él desde arriba ve el bosque completo y te dice que 'vamos a parar un poco, vamos a verlo con perspectiva, recordar quién eres, por qué estás aquí, qué es todo lo que has hecho para llegar aquí' y bueno, que confiase en mí. Una serie de herramientas para que yo estuviera focalizado en el juego, que era realmente lo que yo podía manejar y la variable que yo podía modificar. Lo demás no era cosa mía, parte de lo que pasa en el campo no puedo controlarlo y que me centrase en lo mío, que al final las cosas llegarían. Me ayudó mucho.

Clerc y la ayuda del psicólogo. RELEVO

¿Nos compartes alguna de esas herramientas?

Me recordaba con la edad que tengo la cantidad de minutos que había jugado y era una barbaridad, que qué cantidad de cosas yo ya tenía incorporadas para tener que pensar en jugar al fútbol. Que yo no tenía que salir a un campo de fútbol a pensar en jugar al fútbol, que tenía que salir a jugar al fútbol, que tenía una cantidad de experiencia suficiente como para jugar al fútbol de memoria y que aflorase todo lo bueno que sé, que cuando me ponía a pensar en todo lo que podía venir después de hacerlo mal era cuando igual no podía sacar todo lo que tenía dentro. Así lo intentaba hacer, olvidarme un poco, salir a jugar y disfrutar un poco dentro de la situación y así conseguí creo que sacar buen rendimiento y acabar la temporada a buen nivel.

¿Te refugiaste también en los videojuegos? Eres un gran gamer.

No, me refugié en mi hijo, que es lo que ha sustituido a los videojuegos ahora (sonríe), que es bastante mejor y bastante más gratificante y te da una energía que eso es… Creo que sin ese apoyo, mi mujer, mi hijo, hubiera sido bastante duro, pero el llegar a casa y ver a un niño pequeño que nada más que quiere estar contigo y jugar, se te quita todo, así que fue una gran ayuda. Ése fue el mejor psicólogo que tuve.

Qué bueno. Juegas menos ya entonces, claro.

No juego nada, no juego nada. (Se ríe). Vamos, me lo llegan a haber dicho a mí hace unos años y… Aprovecho los momentos para otras cosas, para ir al parque, para jugar con él, te cambian las prioridades completamente. Ahora si tienes un ratito prefieres estar con él, compartirlo con él, jugar con él o pasar tiempo con él, porque es gratificante y es lo mejor del mundo.

Te veo en unos años jugando con él.

Bueno, en eso estamos. A ver si podemos hacer una pequeña alianza en casa y nos juntamos para poder jugar.

Ahora no, por lo que cuentas, porque estás encantado en tu faceta de papá y me alegro mucho, enhorabuena, pero tú has sido un grandísimo gamer, hasta has participado en las competiciones de LaLiga en representación de tu club. ¿Cuántas horas le has podido dedicar a jugar?

Muchas. Cuando no teníamos niños y mi mujer tenía que trabajar fuera parte del fin de semana era un hobby que me encantaba, que tenía muchas amistades allí y que la pandemia la exploté al máximo, con torneos, con iniciativas benéficas, con cualquier tipo de cosa de LaLiga que me encantaba jugarlas. Es un ámbito que he explotado muchísimo, que me ha encantado pero que de momento no echo de menos. Yo pensaba que el problema iba a ser que, ufff, no podía jugar porque tengo otra responsabilidad, pero de verdad que no. Incluso cuando tengo algún ratito libre, que estoy solo, que la familia no está, no me apetece. Me apetece otras cosas, me apetece estar solo, tranquilo, pasar tiempo de descanso. Las prioridades a veces cambian y quizá dentro de unos años me vuelve otra vez el gusanillo.

¿A qué videojuegos jugabas? Sé que el FIFA seguro.

Al FIFA sólo, sólo al FIFA. A mí juegos de tiros…, me pongo muy nervioso, soy muy malo. Yo voy a lo seguro, a lo que ya conozco y a lo que creo que se me da bien.

Se te daba bien hasta el punto de vivir grandes partidos/partidas con otros futbolistas como Lucas Pérez, ¿no? Creo que vivisteis una final anticipada en una competición en la que erais los dos favoritos.

Sí, sí, sí, es que no nos tocó ni el cuadro principal, nos tocó la ronda previa al cuadro principal, en teoría los dos que más veníamos jugando a eso, fue como 'ufff, nos hemos encontrado los primeros, uno de los dos va fuera'. Además, yo sabía que Lucas jugaba un montón y al final me remontó un partido. Fue un partido interesante, pero fue una pena porque nos encontramos en la previa para clasificarnos, fue un poco de rabia porque podíamos haber llegado más lejos por separado.

Sobre esos momentos malos que atravesáis los futbolistas o situaciones puntuales delicadas charlamos hace unos meses, que intercambiamos algunos mensajes a raíz del incidente que tuvo Sergio Ramos con un aficionado durante una entrevista. Sobre cómo se os robotiza en muchas ocasiones. ¿Te molesta que no se piense en la persona que hay detrás del futbolista?

Sí, muchas veces parece que por el hecho de ser jugador de fútbol y ganar mucho dinero, que es verdad que ganamos mucho más dinero que cualquier persona que pueda trabajar en cualquier otro ámbito, nos da derecho a no poder sentir, a no poder sufrir, a no poder hacer ciertas cosas, a no poder realizar ciertas actividades que como cualquier persona hacemos, que como cualquier persona sentimos y como cualquier persona tenemos nuestras necesidades y nuestras preocupaciones, y muchas veces parece que todo eso justifica todo lo demás. Y no te voy a ser hipócrita y te voy a decir que jugar al fútbol es lo peor, tiene un 90% de cosas que son buenas y un 10% malas, pero sí que es verdad que ese 10% malas pues son duras: estamos expuestos a la crítica, estamos expuestos a que cualquier persona te pueda decir absolutamente lo que quiera y tienes que encajarlo, porque al final eres una figura pública y es parte de tu trabajo, tienes que soportar estar lejos de tu familia muchas veces, no asistir a cumpleaños de tus hijos, de tus familiares, no poder pasar vacaciones con tu familia, con tus amigos. Una serie de cosas que echas de menos.

"No voy a ser hipócrita y te voy a decir que jugar al fútbol es lo peor, pero tiene un 10% de cosas malas que también se deben hacer visibles. Los futbolistas también podemos sentir, preocuparnos, llorar..."

Carlos Clerc Jugador del Elche C.F.

Evidentemente, compensa y sería jugador de fútbol todas las veces que naciera si pudiese, pero creo que también se debe hacer visible esa parte que no es tan buena y que por ser futbolista también podemos sentir, preocuparnos, llorar y hacer ver que no es tan fácil como se pinta, que tiene un sacrificio detrás, un cuidado 24 horas del día para tu cuerpo y creo que cada vez más. Estamos en un fútbol donde el que no se prepara cada día, el que en sus vacaciones se pasa un poco llega a la pretemporada en desventaja y puede ser un contrato que no firmes, puede ser un equipo en el que no te quedes, puede ser que un compañero te pase por delante y una oportunidad perdida, así que hay mucho trabajo detrás. Hay muchas cosas buenas, pero hay que relativizar un poco todo.

¿Cómo intentabas llevar la lucha por no descender a Segunda «B» cuando te fuiste cedido al Sabadell desde el Espanyol? Porque creo que llegaste a jugar con angustia, con ahogo.

Sí, yo me acuerdo que es un año que vas cedido e igual sientes más la responsabilidad, porque tú sabes que cuando acaba el año te vas otra vez a tu club de rositas como aquel que dice, pero detrás de ese club hay aficionados, gente trabajando, compañeros que por tu culpa (hace el gesto de entre comillas con las manos), por tu participación, van a dejar de tener el contrato que tienen. Ufff, sales a jugar atenazado, con los gemelos cargados, con miedo a dar un pase, a chutar. Es como estar encorsetado. El miedo a fallar te hace no sacar lo que tú sabes hacer y cometer errores que normalmente no cometerías. La gente parece que sólo te ve jugar al fútbol y hay una tensión detrás, hay una responsabilidad detrás muy grande, la gente no es consciente. Los aficionados no se pueden poner en nuestro lugar porque tienes que vivirlo para de verdad poder explicarlo, así que sí, son situaciones muy complicadas que te dejan mucho dolor y que muchas veces no sabes cómo lidiar con ellas.

Con 20 años vivir eso, no sabes cómo gestionarlo, no tienes las herramientas, no lo has vivido nunca y no lo sabes. Es un trabajo muy difícil de hacer y que muchas veces cuando veo a jugadores jóvenes que lo hacen con una naturalidad increíble me pongo en su lugar y digo: 'Pero si esto te lo da la experiencia y el vivir partidos y situaciones y tú poder resolverlas con la edad', y cuando hay jugadores que innatamente lo hacen, ufff, me parece fascinante.

¿Como quién? ¿Piensas en Lamine Yamal?

Sí, el partido de España-Brasil puede ser un gran ejemplo: 17 años, Bernabéu lleno, jugadores de la categoría de Brasil delante y (se ríe) la actuación es como si llevase veinte años en Primera División. También creo que las generaciones vienen más preparadas cada vez desde abajo y tienen esas herramientas para llegar al fútbol profesional más preparados, pero igualmente es admirable.

Viviste dos cesiones al Sabadell, ésta, después de estar seis meses sin jugar en el Espanyol. ¿Cómo lo recuerdas? ¿Pensaste que ahí se podía acabar el fútbol para ti, que se podía cortar tu proyección?

Para mí fue un batacazo gordo. Gordo, gordo, en el sentido de no encontrar un porqué. Yo volvía de Sabadell siendo muy joven, además, yo había salido del filial del Espanyol a Segunda para buscar ese reto de 'a ver si tengo el nivel para jugar en Segunda'. La primera salida a Sabadell hacemos un año muy bueno, casi nos metemos en playoff, juego prácticamente todo y recuerdo la pretemporada con el primer equipo a muy buen nivel, incluso compartiendo con los compañeros la sensación de que podía partir de titular. El feedback era muy bueno. Y al final, en casa, en el club donde yo había crecido, era ideal, con una edad bastante temprana, y me comunica el entrenador que no cuenta conmigo y ahí se me derrumba un poco toda la historia. Quedaba muy poco para cerrarse el mercado y no quería tampoco marcharme a un sitio donde no estuviese a gusto y decido quedarme y pelear por alguna oportunidad, pero son oportunidades que no se me dan ni las podía conseguir de ninguna manera. Era una decisión bastante cerrada.

Yo paso seis meses ahí intentando ser lo máximo profesional posible, intentando competir, estar en casa ayuda, y al final vivo esa cesión al Sabadell que tampoco sale del todo bien pero que me ayuda a vivir otra cara del fútbol, que creo que más adelante me ha ayudado mucho. Así que bueno, dentro de ser un año donde lo pasé mal, creo que fue un año donde me ayudó mucho a hacerme hombre en el fútbol, a no vivir la parte buena del fútbol y de hecho, creo que ha sido la única temporada donde no he jugado. Me ayudó a aprender para el futuro.

Sergio, que venía del filial y cogió el primer equipo, tendría sus motivos y ya está. Yo soy de los que piensa que el fútbol tiene unos caminos y a mí me tocaba vivir ése. Estoy muy contento del camino que me ha tocado. Quizá no era mi destino jugar en el Espanyol en el primer equipo, no sé, y sí vivir el camino que he vivido. Y estoy contento, no lo cambiaría.

Un camino que te lleva al Girona y después al Osasuna, con el que desciendes, asciendes…

Sí, Osasuna también tuvo varias etapas. El descenso fue un año complicado, pero creo que teníamos un equipo que igual estaba hecho para sufrir, no era un equipo que estaba para pelear y fue un año duro y no conseguimos la permanencia. Pero sí que es verdad que los años posteriores, en Segunda, el segundo año estuvimos a punto del play-off y luego el tercero fue un año espectacular, creo que hicimos uno de los mejores años en Segunda División. 87 puntos, si no recuerdo mal, líderes, rompiendo todos los récords en casa, temporada para disfrutar, de eso que no te lo crees. Que te llega todo de cara, partidos que ibas fuera y veías que no estabas siendo superior y los ganabas. Bueno, era algo increíble. Y ese grupo que viví yo ese año, vamos, no se me olvidará la vida. Fue, además, un año bastante completo: me casé, luego también firmé con el Levante, fui a Primera División. 2019, para mí, de los mejores años que yo recuerdo.

Un ascenso en ese 2019 que se da con Jagoba Arrasate en su llegada al banquillo rojillo. Esta misma semana ha anunciado su adiós a Osasuna a final de temporada. ¿Te ha sorprendido?

En cierta manera no me sorprendió porque creo que Jagoba es un hombre muy inteligente, muy pasional y yo creo que él ha notado que igual el Osasuna que él quería, el Osasuna de Jagoba que tanto ha hecho disfrutar a los osasunistas todos estos años ya no lo palpaba, no lo veía, o creía que su etapa había terminado y mejor dejar un buen legado como el que ha dejado, que es impresionante, y dejar paso a alguien. Creo que él lo ha notado así, el otro día lo hablábamos con amigos y lo entendía perfectamente.

Además, le apoyo totalmente y creo que todo el mundo lo notó muy claro en su rueda de prensa. Es un hombre muy expresivo y muy emotivo y él lo dejaba de ver, que él no quería irse, pero notaba que era el momento de que los caminos se separen. Deja creo que son seis años de exitazos, un ascenso, un juego increíble, grandes victorias en El Sadar contra grandes. Todo lo bueno que le venga merecido lo tiene porque todo el que conoce a Jagoba sabe que tiene un corazón gigante, y ningún compañero que haya pasado por sus manos puede decir nada malo de él. Toda la suerte del mundo en lo que le venga.

"Todo lo bueno que le venga merecido lo tiene porque todo el que conoce a Jagoba sabe que tiene un corazón gigante. Nadie que haya pasado por sus manos puede decir nada malo de él"

Carlos Clerc Jugador del Elche C.F.

¿Algún recuerdo especial que tengas de él de aquella temporada?

Recuerdo la celebración del ascenso, en la fiesta de familiares, y vino mi primo a vivirla a Pamplona y él saltaba contigo o con tu familiar como si fuera conocido toda la vida. Es que él es es así, es un hombre muy llano, muy normal, un hombre de fútbol, de tú a tú y compartía con tus familiares como si compartiese contigo. Esa humildad es lo mejor que tiene.

«Jagoba tiene un corazón gigante». RELEVO

Esa humildad creo que la tiene Osasuna en general, ¿no? Todos habláis de una idiosincrasia muy peculiar en el club navarro.

Osasuna es familia, Osasuna es grupo diferente a cualquiera que vivas, y vas a ir a otros equipos y vas a intentar hacer lo mismo y no, porque la cultura que tienen allí es la cultura que le da la ciudad. Es un poco la magia que tienen. Yo he coincidido con ellos cuatro o cinco años después y el presidente se acordaba de dónde trabajaba mi mujer y me preguntaban cómo iba. Son detalles que marcan la diferencia, te hacen sentir muy especial. Era un grupo que tú levantabas el teléfono un día libre a las doce de la mañana y a las dos tenías 49 personas comiendo en tu casa, porque éramos así y porque todo el mundo vivía esa unión, esa familia. Ahí son muy 'de los míos' y esa filosofía la llevan al extremo.

Creo que es un poco la fortaleza que tienen ellos y cualquiera que haya jugado allí te lo podrá decir. Llegas a Pamplona con unas perspectivas, creyendo que vas a un sitio de mucho frío, 'no saldrán a la calle, no se juntarán mucho, uy, aquí mucho día en casa' y (se ríe) te encuentras con una filosofía totalmente contraria. Cuando te toca marchar de ahí te marchas porque la vida te lo depara, pero con lágrimas entre los ojos y cuando recuerdas esos momentos, yo al menos los recuerdo de una manera súper bonita.

Y a pesar de tu final amargo en el Espanyol, después de formarte en la cantera perica, ¿cómo recuerdas aquel vestuario, aquella época? Porque llegaste a debutar en Primera en el Espanyol de los Luis García, Tamudo, De La Peña…

Sí. Recuerdo los viajes en autobús desde casa para ir a entrenar, por la B-26, llegar tan tarde a casa, a las once de la noche, de vuelta también en autobús o en metro, esas noches en la ciudad deportiva y como poco a poco vas llegando al Juvenil, ya vas viendo que está cerquita, esos partidos en el filial de Tercera División, de Segunda División "B" y, luego, esas llamadas del primer equipo donde ya compartes, como tú dices, con De La Peña, Luis García, Tamudo, Osvaldo, Kameni, una serie de jugadores que se te doblan las piernas.

Yo no sé ahora, yo creo que ahora no es así, pero cuando veía a esos jugadores y con 18 o 19 años te plantas en ese vestuario, impresionaba. Impresionaba y ya valorabas un poquito dónde estabas y todo el camino que habías hecho. Lo recuerdo con mucha humildad y con mucho miedo esos primeros días, pero luego con un gran aprendizaje porque esos jugadores nada más que te podían dejar cosas buenas para aprender.

Y supongo que vivencias y anécdotas varias, en medio de ese miedo que dices. ¿Alguna que nos quieras contar?

Recuerdo a Kameni, que un día igual me excedí un poco en esa confianza y como que le di un toquecito así de broma y me acuerdo que, literalmente, con los dos brazos me cogió y me metió en el cubo de la ropa sucia (se ríe). Kameni me dijo: 'Amigo, quédate ahí un ratito'. De broma, evidentemente, pero te mostraban ese respeto. Como yo digo, ahora somos muy buenos, se debe cuidar a la gente que viene de abajo, pero antes era un vestuario un poquito más canalla y te hacían sentir ese respeto.

Clerc y sus recuerdos en el Espanyol y con Kameni. RELEVO

Nombrabas a Dani Osvaldo. Decías que el adiós de Jagoba no te había sorprendido, ¿y el mensaje de Osvaldo en el que reconocía que estaba atravesando una depresión y tiene problemas de alcohol y drogas?

Sí, me impactó, porque al final, sobre todo, la carrera que ha tenido Dani, que ha sido una carrera impresionante, jugando en clubes top, y como decíamos, cuando salimos del mundo del fútbol a veces tampoco es fácil acostumbrarte a esa vida nueva que te espera. Igual mucha gente tampoco sabe por dónde ir, hay mucha gente que el fútbol es su vida y que cuando el fútbol se acaba se notan un poco perdidos y acaban sufriendo. Y bueno, veía un poco lo que está pasando a Dani y es una pena. Que pueda reponerse de esta situación y que le vaya lo mejor posible, pero también nos da una muestra de que a veces cuando acaba el fútbol no todo es un camino de rosas, que muchas veces psicológicamente te queda un vacío muy grande y muchas veces no sabes cómo llenarlo y es un proceso también que cuesta y que creo que debes prepararte en los años previos para cuando llegue ese momento saber un poco coger las riendas de tu vida.

¿A ti te preocupa? ¿Te preparas de alguna manera? ¿Lo piensas o aún no lo ves tan cercano?

No, no me preocupa, pero porque soy un culo inquieto. No creo. Tengo por suerte también una familia alrededor que no me va a dejar distraerme, que no me va a dejar caer en la comodidad. Yo tampoco creo que pueda estar quieto. Creo que una vez acabe el fútbol intentaré seguir ligado a él de alguna forma. No creo que desde muy dentro, pero bueno, creo que voy a estar unido a él y que no me podré separar totalmente de él, así que ahí tengo seguro una motivación extra para seguir dando guerra, aunque sea desde fuera.

Una familia, un entorno que creo que te ha hecho aterrizar en alguna ocasión. Cuéntame la anécdota del Audi A1, por favor.

Ufff, sí (se ríe). Eso me acuerdo que tenía 20 años o así. Yo tenía mi Volkswagen Polo que me había comprado a medias con mi padre, me había ayudado, me acuerdo súper ilusionado y no sé por qué llegó un momento que dije que no, que ese coche no era suficiente para mí, que yo ya estaba entrenando con el primer equipo y que yo necesitaba un Audi, que corriese mucho, con esto, con lo otro, con estos extras. Me acuerdo que cogieron mis amigos y mi familia y me dijeron: 'Ven, ¿dónde vas, hijo mío? ¿Dónde vas con esto?' Y me hicieron ver un poco que igual no era la hora, que igual tenía que esperar un poquito, que ya llegaría el momento, y al final estuve siete años con ese coche y ha acabado por no gustarme cambiar de coche muy asiduamente.

Pero no sé por qué, imagino que la pájara esa que me dio de: 'Bueno, tengo dinero, tengo un buen estatus y este coche no es para mí'. Me hizo ver mi familia que no, que eso no era así y que las cosas no iban por ahí. Y es importante tenerlo, porque igual hubiera cometido un gran error y por suerte tuve amigos y familia que me lo decían. Igual otro amigo me hubiera dicho: 'Sí, sí, cómpratelo y ya verás qué bien lo vamos a pasar y no sé qué'. Tengo la suerte de estar rodeado de gente buena y de gente que me quiere y que mira por mi bienestar y por lo mejor para mí.

Has nombrado varias veces a tu mujer, a su trabajo. Si no me equivoco, ella es enfermera, ¿no?

Sí.

No sé en qué medida ella y también su trabajo, con una pandemia de por medio que vivió trabajando en un hospital de Barcelona, a ti te te hacen también aterrizar, si es tu cable a tierra.

Sí. Yo he vivido estar en el Levante viviendo una gran temporada y mi mujer haciéndose viajes a Barcelona para trabajar el fin de semana entero, y ver lo que cuesta ganar el dinero y trabajar catorce horas seguidas y sacrificio. Esa otra parte también la ves y sí que de verdad que te hace poner los pies en tierra, te hace valorar las cosas y te hace ver que en la vida cuestan mucho las cosas y que no todo es lo que vivimos, que parece súper fácil y que chasqueamos los dedos y tenemos lo que queremos, esa burbuja que vivimos los jugadores. Sí, ella ha sido siempre mi cable a tierra, ella ha sido siempre muy cabezota en lo suyo, muy de lo suyo, muy terca para eso y me alegro de que haya sido así porque es algo que me ha hecho a mí estar, como tú dices, con los pies en el suelo y creo que es un poco lo que me complementa y lo que hace que yo también haya podido tener esa tranquilidad en el fútbol y ese sosiego y esa cabeza tan asentada que me ha ayudado mucho. Tener esa tranquilidad fuera, familiarmente, en tu vida de pareja, con tu hijo, con todo alrededor es idílico para que yo pueda dedicarme a la pelota, que es lo único por lo que me tengo que preocupar. Todas esas preocupaciones extradeportivas, en mi caso, por suerte, no están y es algo que se agradece.

"Merezco ascender a Primera División y jugar con el Elche en Primera. Lo merezco y lo merecemos"

Carlos Clerc Jugador del Elche C.F.

Para seguir pensando en el fútbol y, ¿en qué sueño en el mundo del fútbol?

Ahora mismo, ascender a Primera División y jugar con el Elche en Primera División es el sueño que tengo, y soy muy cabezota en eso. Y creo que lo merezco… y lo merecemos. Desde el año pasado que se consumó el descenso en mi cabeza no había otra cosa que volver a jugar con el Elche en Primera División, dejar esta ciudad otra vez en la máxima categoría y que disfrutemos de partidos en el Martínez Valero como los que disfrutamos en Primera División en años anteriores, porque creo que lo merecemos y que la afición está haciendo un esfuerzo enorme y lo está demostrando en cada partido, en cada desplazamiento, que también lo merece. Quedan diez finales que vamos a afrontar juntos, más juntos que nunca, y vamos a por ese sueño.