ATLÉTICO 3 - FEYENOORD 2

El Atleti replica el gol de Mbappé a España que Collina corrigió… ¡y lo vuelven a dar por bueno!

Morata marcó después de que Wieffer despejara un balón que iba rumbo a Saúl, que estaba en posición de fuera de juego.

El fuera de juego de Saúl./
El fuera de juego de Saúl.
Jonás Pérez

Jonás Pérez

El Atlético de Madrid puso las tablas en el duelo ante el Feyenoord al transformar Álvaro Morata un rechace. Un rechace que llega tras un envío de Rodrigo De Paul a Saúl... que se encontraba en fuera de juego. Es una jugada, de hecho, bastante parecida al tanto que Kylian Mbappé marcó a España en la Nations League. En aquel momento, se concedió en base a una regla, que cambio a posteriori ante el clamor general a que aquella diana subiera al marcador. También recuerda al no concedido en el derbi madrileño a Camavinga, después de que Rudiger pudiera cambiar la jugada en posición antirreglamentaria.

Esta acción parte de un envío de De Paul al espacio hacia la posición de Saúl Ñíguez, claramente adelantado. Wieffer repliega hacia atrás con el fin de evitar que el balón llegue al rojiblanco. Su despeje es el que le brinda el balón a Morata, que marca a placer. Es cierto que su intervención no es en pugna directa con Saúl y aquí puede estar la clave de la acción. Pero está condicionada por él y la naturaleza de la jugada le impide despejar con facilidad debido a que el '8' rojiblanco llega en carrera y en posición favorable para generar una ocasión de peligro.

Es decir, Wieffer despeja sin facilidad para jugar el balón de forma sencilla para que no le llegue a Saúl, en fuera de juego. El colegiado, de primeras, decide anular el tanto por posición antirreglamentaria. Pero le llama el VAR y, tras ver la acción, apuesta por corregir su decisión y conceder el tanto del empate del Atlético de Madrid. Una jugada similar a dos que han dado mucho que hablar: la de Mbappé ante España y la de Rudiger en el derbi madrileño.

La primera, en su momento, se resume en un pase filtrado a Mbappé en fuera de juego; despeje de Eric García en posición desfavorable y balón que acaba llegando al francés para marcar. El colegiado le dio validez... con gran parte de razón pese a las protestas de la Selección. En ese momento, la única normativa en torno al tema decía lo siguiente: "Se considerará que un jugador en posición de fuera de juego no ha sacado ventaja de dicha posición cuando reciba el balón de un adversario que juega voluntariamente el balón, incluida la mano voluntaria, a menos que se trate de una "salvada" por parte de un adversario".

Es cierto que era una normativa interpretable, pero ciñéndose a los hechos, Eric García, efectivamente, fue a jugar voluntariamente el balón y eso fue suficiente para que Anthony Taylor considerase que el gol debía subir al marcador. Meses después, Pierluigi Collina, jefe del estamento arbitral de la FIFA, tuvo la oportunidad de dar su visión y la del colectivo ante esa misma acción, una puesta como ejemplo de cómo había que interpretar las normas.

"El gol en la final de la Nations League marcado por Mbappé fue considerado válido porque se interpretaba que el defensa quería jugar el balón, después de aquello los expertos dijeron que aquella interpretación fue demasiado simple porque simplemente quería cortar un pase y no jugar el balón. La nueva interpretación respeta más el fútbol", consideró.

En ese "respeta más el fútbol" se hizo una clara alusión a la interpretación del reglamento. Pero hubo más. International Board, encargada de las normas del fútbol matizó la norma para que quedase por escrito el proceso interpretativo de cada acción: "No es fuera de juego cuando el defensor decide ir a jugar el balón, si tiene tiempo y opciones para jugarlo y lo hace de una forma controlada y no forzada. Una mala acción técnica del defensor cuando tiene control de su cuerpo y tiempo para jugar el balón no invalida el juego voluntario/deliberado y, por tanto, habilita la posición del atacante".

Y el matiz final: "No se considerará juego deliberado cuando el defensor se encuentra el balón de manera inesperada, si se ve sorprendido por la llegada del balón y su gesto es una mera reacción instintiva de intentar tocarlo, si no tiene opciones ni tiempo, el balón viene jugado por última vez desde una corta distancia, con velocidad, sin tiempo para realizar un control del cuerpo y de la situación. Tampoco es juego deliberado cuando el defensor toca el balón de manera forzada, teniendo que extender sus extremidades para alcanzar el balón, con poco control sobre la acción como interceptar un disparo a portería o salvada".

Cierra: "La distancia, velocidad, trayectoria del balón o si este va a ras de suelo o por el aire, son elementos de juicio para discernir si la acción del defensor es deliberada o no y si la realizó de una forma controlada o forzada". En este caso, por tanto, Letexier ha considerado que Wieffer tenía el suficiente control de la situación para que su despeje no esté condicionado por la posición antirreglamentaria de Saúl y que, además, este no pugna directamente con él.

Las diferencias con la acción de Rudiger

En el pasado derbi madrileño, Jude Bellingham puso un centro desde la banda izquierda en dirección a la posición de Antonio Rudiger. Este buscó el remate de cabeza en pugna con Mario Hermoso. El balón les pasó por encima y ninguno de los dos estuvo ni siquiera cerca de tocarlo. Probablemente aunque se hubieran mantenido indiferentes y quietos ante el envío, ninguno podría haberlo jugado. Ni siquiera si se encontraran sin marca.

La pelota alcanzó a David Alaba en el segundo palo, remató al poste y el rechace llegó a Camavinga, que la empujó a la red. Alberola Rojas decidió anular el gol por fuera de juego de Rudiger, que sí había condicionado el salto y el comportamiento en la jugada de Mario Hermoso, pese a que ninguno de los dos la tocó ni probablemente pudo tocarla por ser un envío demasiado elevado para la posición que ocupaban en el terreno de juego.

En ese caso, el VAR no avisó al colegiado y el tanto se anuló respetando su decisión. La principal diferencia con la acción de Wieffer, Saúl y Morata es que Wieffer no pugna con Saúl, sino que se encuentran con relativa distancia. Diferentes competiciones y diferentes formas de interpretar una norma que ya dio que hablar cuando Mbappé protagonizó la victoria de Francia ante España en la Nations League y que precisamente cambió para que no se volviese a repetir. Aun así, matices de International Board o de FIFA mediante, la interpretación sigue sobre la mesa y, con ella, pareceres para dar y tomar. En este caso, los rojiblancos salieron victoriosos.