La carta escondida de Luis Enrique con Dembélé donde más le duele al Barça
El francés está jugando en zonas interiores dependiendo del rival y ya hizo mucho daño a la Real Sociedad así en la vuelta.

Con todos los focos sobre Kylian Mbappé, que ya atemorizó al Barça en su última eliminatoria con cuatro goles en dos partidos, el gran tapado es Ousmane Dembélé. En estos estadios de la competición, donde ya solo quedan los mejores jugadores del planeta y todo pende de un hilo, a veces lo que suele decidir las eliminatorias es aquello que se lleva menos atención. Los bordes. Luis Enrique ya mostró ante la Real Sociedad cómo hacer daño a una de las mejores presiones de Europa cambiando a Dembélé de zona para generar un caos arrollador. ¿Por qué tendría sentido repetirlo ante el Barça?
"Depende del partido y del rival y de dónde está el espacio. Queremos que nuestros mejores jugadores toquen mucho el balón. Si no hay espacio dentro no pasa nada y lo desplazamos a la banda, pero tengo la corazonada que si hay ese espacio lo prefiero dentro porque está más cerca del gol y puede meter últimos pases". Eso explicó el técnico asturiano en la previa del PSG - Clermont (1-1) acerca de por qué está situando al francés por zonas centrales, espacio que ocupó en Rennes cuando explotó y que repitió en Dortmund antes de llegar al Barça y transformarse en un especialista.
El mejor Dembélé explota en París
Esta temporada, Ousmane Dembélé está siendo uno de los extremos con más desborde y capacidad para generar ocasiones del continente. Suma 0,35 asistencias esperadas sin contar el balón parado por cada 90 minutos, el segundo mejor atacante de las 5 grandes ligas por detrás Salah, más de 3 pases claves por partido (el que más) y es el mejor regateador de todos con 4,3 por encuentro, según StatsBomb. Además, ha pasado de 45 a 54 pases por partido. Ningún atacante en las 5 grandes ligas da más pases que él. Pero solo suma un gol con el PSG este curso. ¿Por qué por dentro?

Dembélé fue el comodín de Luis Enrique para la vuelta. Jugando por dentro y dejando sin referencia a los centrales, el PSG pudo superar la presión de los de Imanol Alguacil con mayor facilidad, teniendo siempre un 4vs3 en esa zona y siendo capaces de generar dudas a la hora de saltar y referenciar a los futbolistas que estaban en el centro del campo.

Con la amenaza perenne de Mbappé en el perfil zurdo, algo que fuerza al lateral y al central a ser muy precavidos a la hora de tomar riesgos, Dembélé puede atacar espacios mayores y con más margen de maniobra. Y de no ser así, como en la secuencia adjuntada, el francés los genera para que sea otro compañero quien los explote. Según StatsBomb, Dembélé es el cuarto atacante de las cinco grandes ligas que más valor añade con sus conducciones y regates: 0,28. La mejor marca de siempre del francés.
El Barça y el espacio interior
Y aquí es cuando se explica por qué sería una buena idea que Luis Enrique repitiese esta fórmula ante el FC Barcelona. El equipo de Xavi, que ha mejorado ostensiblemente en la defensa del área las últimas jornadas, es un Barça sin mediocentro. La inclusión de Andreas Christensen ha ayudado a difuminar las dudas, pero el problema del conjunto azulgrana sigue ahí, latente, sobre todo cuando al Barça le toca presionar y ser capaz de minimizar el tiempo y el espacio de los rivales a la que pueden empezar a correr.

Viendo los riesgos que toma el Barça y que no posee una estructura capaz de lidiar con espacios tan grandes, ¿por qué no apostar por situar al jugador de mayor desborde justo en la zona en la que los espacios se multiplican? Será clave para Xavi que pueda alejar a Gündogan de la base de la jugada, porque el teutón sufre mucho si tiene que defender espacios muy anchos, y que el partido no se transforme en una consecución de duelos individuales en los que el Barça tiene todas las de perder si el encuentro se rompe en dos.
Presionar es innegociable para el FC Barcelona. Sean quienes sean los que conformen el once titular, Xavi ha ido buscando soluciones a los problemas de su equipo a la hora de ser un conjunto demasiado largo y ancho, poco hábil a la hora de cerrar ciertas zonas o llevar al rival a espacios concretos. No se presiona tanto para robar, sino para negar. Y el Barça ha robado, pero ha negado poco, provocando que si no recupera la pelota, el rival le genere una situación de transición peligrosa.

Con la clara intención de apretar arriba, se aprecia que el Barça en muchas ocasiones presiona buscando más el emparejamiento individual que la defensa zonal, con marcajes individuales por todo el campo. Además, Ronald Araújo es un central corrector de primerísimo nivel, el mejor que habrá en la eliminatoria, pero tiene problemas para defender hacia delante y detectar a esos jugadores que, como Tsygankov en la imagen, buscan recibir delante suyo.

Habrá que ver qué busca Luis Enrique con Dembélé y si cree que podrá replicar las situaciones que el Girona le hizo en Montjuïc. Si se analizan los problemas del FC Barcelona, quizás el asturiano apueste por situar al ex culer en esa zona central, abriendo a ambos lados tanto a Barcola como a Mbappé para fijar a Koundé y Cancelo y esparciendo semillas de duda en Araújo y un Cubarsí que enfrentará un reto enorme a su edad.
El Barça jugó unos primeros 25 minutos más que notables ante el Nápoles, con un 2-0 como regalo y un fútbol que hizo vibrar a la afición. ¿Es sostenible ante el PSG? ¿Se puede pensar en un inicio alocado, buscando verticalizar y presionar asumiendo tantos riesgos? En el fútbol es tan importante ir como saber cuando no hacerlo, porque en la duda está la condena. Y Dembélé no mata, pero sí hace dudar. Le tocará a Luis Enrique decidir qué veneno usar. Xavi está ante su gran reto como técnico.