REAL MADRID 1 - MANCHESTER CITY 1

De Bruyne neutraliza a un Real Madrid imponente

Vinicius abrió el marcador con un zapatazo y el belga empató con otro. Rüdiger secó a Haaland. Partidazo de Carvajal y Rodri.

Courtois, tras encajar el 1-1 de De Bruyne. /AFP
Courtois, tras encajar el 1-1 de De Bruyne. AFP
Sergio Gómez

Sergio Gómez

El finalista lo decidirá el Etihad, como Ancelotti y Guardiola tenían fijado en sus cabezas y en sus discursos. Un zapatazo de De Bruyne cuando mejor estaba jugando el Real Madrid neutralizó el zambombazo de Vinicius, cuando el Manchester City estaba desplegando su mejor fútbol, ese con el que pretende hipnotizar al contrario con la pelota y que acabó por diluirse en la pizarra de Carletto. Fue un partido pendular, ajedrecístico, un pulso magnífico en el que ambos tuvieron tramos de verse guapos y, también, de descubrirse algún lamparón. En el Bernabéu no hubo monstruo (Haaland) que ver gracias a Rüdiger, Courtois y Ederson tuvieron sus portadas, Rodri volvió a impresionar por su jerarquía y Carvajal y Camavinga salieron entronizados. No hay esfuerzo que se ahorre.

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City y Real viajan a Inglaterra con motivos para el optimismo. Los citizen, conscientes de que en el Etihad suele meter una marcha más y con la fe de que, esta vez sí, Haaland asuste con algún rugido. Y el Madrid, que tuvo otra noche imponente, siente que la eliminatoria está en su terreno, que no es otro que el de las empresas complicadas. Aunque en esta ocasión, el billete lo tendrá que sacar lejos del calor del hogar, de ese Bernabéu telúrico al que hoy anuló De Bruyne. A Estambul se irá por Mánchester.

VINICIUS

😎 Me reafirmo

El relato del Real Madrid pertenece a Vinicius, un jugador que imanta al equipo a su espalda. No hay asunto ni ataque en el que no participe, en el que no levante la mano para ser actor principal. Contra el City, pese al buen marcaje de Walker, volvió a echar mano de galones para tirar del Madrid cuando el rival agobiaba. Tras un inicio citizen de monólogo, el brasileño golpeó el primero. Suele ser habitual que el primer grito sea el suyo. En el minuto 35 coronó con un inapelable zapatazo una jugada en la que rimó la clase de Modric y el empuje de Camavinga. El plan de Ancelotti pasaba por resistir atrás y aprovechar los descuidos para lograr un botín. Así sucedió en el 1-0: una contra, tres toques y golazo.

El brasileño va montado en la regularidad y le da igual el pelaje del rival. La estadística confirma que hay pocos elementos tan diferenciales como él. Lleva siete goles en partidos de eliminación directa de la Champions: dos en octavos, dos en cuartos, dos en semifinales y uno en la final. En ese último tramo de la escalera al que otros llegan nublados, ahora decide con la contundencia de los líderes.

Vinicius celebra el 1-0 al City.  REUTERS
Vinicius celebra el 1-0 al City. REUTERS

CARVAJAL-CAMAVINGA

💯 Mis 'dieses'

Si el 1-0 de Vinicius dio tranquilidad al Madrid, las alas se las aportaron unos laterales que estuvieron a la altura del pedigrí del encuentro. El partido contra el City era una semifinal vestida de final y, por tanto, Carvajal acudió puntual a la cita. El '2' es prenda que no se encoge ni arruga en las noches señaladas. Supo aguantar bien a un Grealish endemoniado, que venía en el mejor momento de la temporada. El duelo acarreó algunas chispas. Al final de la primera parte, tuvieron un rifirrafe por un empujón fuera de lugar del madridista. En la segunda, acabó con la piel en los huesos. No hay jugador más competitivo que él.

Carvajal defiende su posición ante Grealish.  EP
Carvajal defiende su posición ante Grealish. EP

Por su parte, Camavinga volvió a ejercer de portento físico. Plástico y expansivo como las ondas que se dibujan en un lago al lanzar una piedra, el francés entra en esa categoría de futbolista capaz de crear tendencia. En el inicio del encuentro coqueteó con el sufrimiento cuando Bernardo Silva, consciente de algunas de sus lagunas defensivas, comenzó a encararle. Sin embargo, lo que te puede restar atrás, te lo da arriba con un físico sobrecogedor. En una de esas arrancadas, se metió por dentro, como le pide su entrenador, quebró las líneas y asistió a Vinicius para que abriera el marcador. Aunque en un pestañeo en la segunda parte asomó su parte gris (una pérdida suya fue el origen del 1-1), la segunda mitad confirmó su buen momento. Su alegría e ímpetu le tienen en una ola. Bernardo Silva se vio enclenque a su lado.

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HAALAND-RÜDIGER

🤳 Mi fondo de pantalla

Se anunció que un monstruo visitaba el Bernabéu y Haaland se marchó sin pegar un solo grito en su primera estancia. Intimida con un físico poderoso, una fuerza incontrolable y atemoriza por su facilidad y voracidad para marcar. Sin embargo, Rüdiger y Alaba apagaron cualquier conato de amenaza. Después de unas semanas en las que el puesto de central ha estado bajo sospecha en el Real Madrid, el alemán y el austriaco marcaron territorio ante el noruego. Sobre todo Rüdiger, que desde la sanción de Militao sabía que enfrente tenía una complicada papeleta.

En el minuto 3 ya le cuerpeó con fuerza y, con un movimiento de manos tan impredecible como inclasificable, le vino a decir que la fiera iba a vestir de blanco. Su marcaje fue perfecto. El impacto de Haaland en el juego del City esta temporada ha sido descomunal. En un equipo que estaba pensado para ir al área rival a través de la posesión, este año ha confeccionado goles con centros desde los tres cuartos de campo hacia el noruego, tan buen descargador como definidor. Algo que en el Bernabéu fue imposible gracias a un enorme Rüdiger.

Rüdiger agarra a Haaland.  AFP
Rüdiger agarra a Haaland. AFP

RODRI

🚨 Poco se habla de...

Cuando mejor estaba el Manchester City marcó el Madrid y cuando mejor estaba el Madrid, marcó el City. Y el tanto fue de un jugador que estaba siendo una sombra de sí mismo, Kevin de Bruyne. Las musas no entienden tanto de continuidad como de chispazos. Y el del belga neutralizó la eliminatoria con otro zarpazo. La jugada se engendró con polémica. Los blancos reclamaron que el balón había salido por la banda. Ancelotti estalló y su enfado tuvo el castigo de la amarilla. El árbitro y el VAR dijeron que no había caso.

Si el gol del City fue cosa de De Bruyne, el fútbol perteneció a Rodri. Para que haya un éxito es necesario que exista previamente una decisión correcta. Y en este equipo de Guardiola, pese a algún error puntual, la seguridad la tiene el español, uno de esos jugadores que no sería el primero en la salir de la boca del aficionado al preguntarle por sus preferencias pero que, en cambio, es de la estirpe de futbolistas insustituibles para cualquier entrenador. Para un mediocentro entender lo que sucede y poder anticiparse es esencial para que el puesto no le engulla. A sus 26 años, Rodri lo tiene en el tuétano.

EL CÉSPED

📀 Mi 'bonus track'

Fue una noche de reencuentros en el Bernabéu. Con el City de Guardiola; con la afición, después de ganar la 20ª Copa del Rey contra Osasuna, y con un terreno de juego en apariencia saludable después de atravesar un vía crucis desde el comienzo de temporada. El césped que se vio en la ida de semifinales de la Champions es el quinto de esta temporada. Los anteriores trasplantes resultaron un desastre y ofrecieron una imagen lamentable. Lo que se vio este martes en el estadio blanco sí era un campo a la altura de un recinto Cinco Estrellas y que lucía el verde de la esperanza a la que se agarra el Real Madrid para pasar a la final en el Etihad.