BARCELONA - NÁPOLES

Calzona rearma a un Nápoles al que se le caen los goles

No ha perdido el cinco encuentros que ha dirigido y ha recuperado parte de su eficiencia ofensiva.

Kvaratskhelia suma cuatro goles en sus últimos cuatro partidos ligueros. /AFP
Kvaratskhelia suma cuatro goles en sus últimos cuatro partidos ligueros. AFP
Albert Blaya

Albert Blaya

Cambio de entrenador, vida nueva. El Nápoles de Calzona, que cogió las riendas del equipo precisamente en la previa del partido ante el FC Barcelona, está empezando a carburar, más en sensaciones que en resultados, aunque en cinco partidos todavía no ha perdido (siendo la tercera vez en todo el curso que los napolitanos encadenan cinco partidos seguidos) y el juego, que estaba en un limbo, parece asemejarse un poco al del pasado curso.

Los italianos fueron campeones en la Serie A en gran medida porque Spalletti construyó a un conjunto muy fluido en el que, partiendo de un 4-3-3, interiores, laterales y extremos de cada costado se movían con agilidad, permutaban y avasallaban al rival en un juego muy dinámico y con mucha calidad en cada zona del campo. El Nápoles goleaba y prueba de ello es que, sin contar los penaltis, terminaron con 69 goles (77 en total) de un xG de 53,7. Es decir, anotaron 16 tantos más de lo esperado.

La marcha de Spalletti, la pérdida de calidad y los problemas institucionales han soterrado la confianza que poseía el grupo, diezmando su rendimiento este curso. El equipo del sur de Italia ha sido una sombra de lo que fue hace menos de un año, sobre todo a nivel ofensivo. Antes de la llegada de Calzona, el Nápoles había anotado 28 goles en Liga (sin contar penaltis) de los 32 que marcaba la estadística avanzada. Es decir, cuatro menos de lo esperado cuando el pasado curso terminaron con un diferencial de +16. Sin gol no hay paraíso.

Con Calzona, el Nápoles está volviendo a asemejarse al equipo del pasado curso. Ha perdido calidad en área propia y la posesión no es tan precisa, por lo que el conjunto italiano se parte con más facilidad. Pero desde el aterrizaje de Calzona, los napolitanos han recobrado parte de la confianza perdida. Y el fútbol, que a veces se viste de una forma muy compleja, reside muchas veces en saber generar escenarios donde el talento esté cómodo y eso le permita rendir más. En cuatro partidos ligueros, el Nápoles ha anotado diez goles… ¡de solo 6 xG! Han revertido la dinámica negativa marcando mucho más de lo esperado, algo que solo por el simple hecho de meter la pelota en la red ya le transmite una sensación distinta la que tenía con anterioridad.

'Kvaradona' mejora los números con el nuevo entrenador

Y de entre todos los jugadores que estaban lejos del nivel anterior, el que más ha cambiado es Kvaratskhelia, "Kvaradona" para los napolitanos. El que fuera el jugador con más desequilibrio del equipo (además de aportar 14 goles y 17 asistencias), estaba apagado, sin esa chispa que le permitió diferenciarse como uno de los grandes extremos del continente. De los 16 goles producidos (10 goles y 6 asistencias) este curso, suma cinco participaciones en los cinco partidos con Calzona. Antes, 11 en 29 partidos.

Con 1,23 goles producidos en los cuatro partidos de Liga, el georgiano es el jugador de la Serie A que más ha generado desde que Calzona llegase al equipo. Además, 1,7 regates buenos por cada 90 minutos, la tercera cifra más alta del campeonato en este espacio de tiempo. El mayor dinamismo del Nápoles en campo rival, recuperando una circulación más agresiva y paciente, con mayor fluidez en sus intercambios, le está dando más espacio a sus mejores jugadores, que traducen este cambio en el juego con mayores sensaciones. Más efectividad.

Hasta el cambio de rol de Christensen ante el Alavés (3 de febrero), el Barça había encajado 29 goles de 23 xG, una media de seis más de lo que marca el dato, algo preocupante que demuestra poca fiabilidad defensiva, falta de concentración y un mayor desgaste de todas las piezas que termina por repercutir en el gesto final. Desde el cambio de Christensen, el Barça ha encajado 5 goles de 4 xG. Aunque sigue siendo una cifra por encima de la media, han reducido de forma drástica la calidad de los disparos del contrario, alejándolos de zonas más asequibles, y han mejorado en la defensa del área.

Ambas realidades van a colisionar este martes en Montjuïc. Dos equipos que de un tiempo a esta parte han progresado en áreas en las que estaban en clara desventaja respecto al pasado curso, con un Nápoles que aún conservando parte de los problemas en su juego, ha logrado calmar al talento, darle cancha y que a partir de Kvaratskhelia el equipo coja vuelo. Para el Barça de Xavi, que tiende a querer que todo suceda muy rápido, lo mejor para el partido más relevante del curso será que todo suceda a su ritmo, que no es el que está queriendo instaurar.