FINAL DE CHAMPIONS | CITY 1 - INTER 0

La final de John Stones que explica al City de Guardiola: así se gestó la victoria

El central inglés, si es que se le puede seguir llamando central, cuajó un partido espectacular que mantuvo vivo al City en sus peores momentos.

John Stones celebrando la Champions League. /GETTY
John Stones celebrando la Champions League. GETTY
Albert Blaya

Albert Blaya

El último pliegue en la personalidad de John Stones salió a la superfície en Estambul, en el mayor escenario posible, dejando a la luz el último estadio de confianza definitiva a la que puede aspirar un futbolista. Stones alcanzó el Nirvana cerrando el círculo a una metamorfosis que ya está completada, con la Champions bajo el brazo y una final para recuperar con los años. Mientras el Manchester City dudaba y temblaba, Stones convencía a sus compañeros jugando. Fue su final.

Explicó Guardiola después de la final que les costó encontrar a Stones, que era el hombre libre en muchas situaciones. Pep preparó la final para poder encontrar a un central de 1,90 entre líneas, situado como interior en la parte alta del cuadrado. Dicho así, suena a locura. Pero Stones, rompiendo moldes y prejuicios, da sentido a cualquier apuesta: si se lo propusiese sería el mejor extremo del mundo ahora mismo. Flota. ¿Qué buscó Guardiola... y por qué costó tanto que saliese?

Stones para tener la última ventaja

El Manchester City varió su estructura para enfrentar al Inter de un Simone Inzaghi que mostró al mundo, si es que hace falta que un finalista lo haga, el por qué ha llegado tan lejos. En vez de construir desde atrás en un 3+2 con Stones acompañando a Rodri, Pep apostó por un 3-1-2-1-3, con Rodri como único eje... y Stones como interior diestro, muy arriba, Gündogan quedaría en la punta del rombo y De Bruyne sería el otro interior.

Bastoni, el central zurdo, persigue a John Stones hasta bien entrado el campo del City.
Bastoni, el central zurdo, persigue a John Stones hasta bien entrado el campo del City.

Situar al inglés en esa zona en vez de en la base de la jugada era un anzuelo para que Inzaghi viese a Rodri muy solo y apostase por una presión más agresiva, obligando a sus centrales a largos recorridos que dejasen espacios a sus espaldas con los que poder jugar para tener ventaja.

Stones muy arriba, fijando a Bastoni. En la imagen se aprecia a Brozovic, el mediocentro, saltando a por Rodri, dejando su espalda libre, una que aprovecha Gündogan para recibir.
Stones muy arriba, fijando a Bastoni. En la imagen se aprecia a Brozovic, el mediocentro, saltando a por Rodri, dejando su espalda libre, una que aprovecha Gündogan para recibir.
Gündogan recibe liberado.
Gündogan recibe liberado.

No solo fue el jugador libre, sino que no fue extraño ver a Stones casi como un segundo punta, fijando a centrales para que Gündogan pudiese encontrar recepciones cómodas entre líneas. El City varió su estructura de forma hábil, inteligente sobre el papel, porque la forma de atacar una línea de cinco es generar constantes sobrecargas en un sector y atacar el espacio que se libera en lado contrario. Moverlos. Stones, que de central ya solo tiene el oficio innato, fue la trampa. Aunque no siempre funcionó.

Darmian, el central diestro, saltando muy lejos a por De Bruyne y con Haaland fijando a los dos centrales restantes, Stones está completamente solo. Ese era el pase que pedía Guardiola... y que no se dio.
Darmian, el central diestro, saltando muy lejos a por De Bruyne y con Haaland fijando a los dos centrales restantes, Stones está completamente solo. Ese era el pase que pedía Guardiola... y que no se dio.

La pizarra es una ayuda, un sostén, pero nunca tiene un poder definitorio porque quien decide qué ruta tomar es siempre el jugador. Y el City estuvo errático, muy poco ágil en decisiones que suelen salirle de forma natural. Rodri, que fue el héroe tardío de la final, disputó sus peores 60 minutos del curso antes del gol, perdiendo balones y sin dar esa confianza que repercute en quien va a recibir el pase. Stones, que siempre entendía dónde y cómo estar, no pudo ser todavía mejor porque no se lo permitieron.

Stones se posiciona de forma inteligente a la espalda de Lautaro, aprovechando que el Inter ha basculado para tapar el salto de Brozovic sobre Rodri.
Stones se posiciona de forma inteligente a la espalda de Lautaro, aprovechando que el Inter ha basculado para tapar el salto de Brozovic sobre Rodri.

¿Y si te digo que Stones fue el máximo regateador de una final de Champions League, con un 6/6? Recibiendo presionado protegió el balón como si quisiese asumir el hueco dejado por la dura baja de De Bruyne, como si quisiese rellenar el vacío que dejó el mago David Silva hace años, girando como una peonza, camuflando su corpulencia bajo toneladas de docilidad y sensibilidad.

Tras recibir, regatea, esconde y se la pasa a Gündogan en ventaja. Nada que no pueda hacer.
Tras recibir, regatea, esconde y se la pasa a Gündogan en ventaja. Nada que no pueda hacer.

El pase decisivo en el 1-0 no lo dio Stones, sino que fue Akanji, otro central. Y es que este Manchester City se define y se narra a partir de su defensa, pese a Haaland y sus goles. "Disfrutan defendiendo, se nota que tenemos a cuatro centrales puros atrás", concluyó Guardiola. Stones no marcó, pero sí dio esa confianza cuando no existía.

Guardiola vio en este chaval una mentalidad tan potente, tan consistente y engreída, que decidió convertirlo en el jugador definitivo, en inclasificable, de tal forma que cuando uno se pregunte acerca de la naturaleza de Stones se parezca mucho a preguntarse sobre el origen de las cosas, del mundo, de las galaxias. Que solo nos quede aceptarlo.