B. DORTMUND 4 - ATLÉTICO 2 (5-4)

Infiltrados en el muro del Dortmund: prohibido grabar y una grada llena a una hora del partido

Relevo ve el partido desde la mítica grada de Signal Iduna Park, un espacio con sus propias leyes.

El muro de Signal Iduna Park./EFE
El muro de Signal Iduna Park. EFE
Marcos Durán

Marcos Durán

Dortmund.- Nos hemos colado en la zona más importante del estadio del Borussia Dortmund, del Signal Iduna Park. Las entradas 12 y 13 son las de los ultras, ahí no se puede grabar, ahí no se puede sacar el teléfono, ahí hay unas normas que seguir y el que no las cumple se tiene que ir fuera. El que tiene un carnet en esa zona de la grada la cuida como si fuese oro, si se te pierde, no te dan otro y te tienes que ir a otro sitio.

Así se vive el muro amarillo desde dentro. MARCOS DURÁN /RELEVO

En un partido grande como el de hoy, el campo se empieza a llenar desde tres horas antes. Bueno, el campo no, el muro amarillo; aquí no hay asientos, aquí no hay sitios asignados, el que llegue antes se sitúa donde quiere, aunque hay códigos y los lugares se suelen respetar.

La entrada de los ultras al estadio, mejor dicho a las gradas, es espectacular. Hay muchos puestos de venta de Merchandising y ese dinero va después recaudado para que se compren bengalas y se puedan organizar los mejores tifos de toda Alemania y gran parte de Europa.

Cuando los ultras entran y suben a la grada, es como un ritual: ahí tampoco se puede grabar y todos empiezan a cantar una canción en la que afirman que no le importa ni la muerte de su madre, que lo único que les importa es el Borussia Dortmund.

Banderas y pancartas empiezan a desfilar por el muro amarillo del estadio. La cerveza, por supuesto, es un ritual y los aficionados tienen tarjetas en las que recargan dinero dinero para después ir gastando de ahí.

A una hora del inicio del partido casi toda la grada está llena y empiezan a animar. Se vienen 90 minutos o quizás 120 de puro fútbol y también de pura animación en una de las gradas más famosas de todo el mundo.