Xavi detectó un problema con Lewandowski en la pizarra y tiene razones para estar preocupado
El delantero polaco está teniendo mucho menos peso que la pasada temporada en la finalización.

El FC Barcelona y Robert Lewandowski están condenados a entenderse. A retroalimentarse. El polaco, al que le queda una temporada más asegurada, está pasando por un bache de juego que le está lastrando, tanto a la hora de influir en las jugadas como, sobre todo, a la hora de finalizar. "Tenemos que encontrarle más. Es uno de los mejores rematadores que hay, tenemos que centrar y generar más". Un mensaje no para Robert, sino para el resto de compañeros que ante el Oporto dispararon hasta 20 veces... mientras que Lewandowski solo lo hizo en una ocasión. ¿Qué está sucediendo?
En un partido en el que el FC Barcelona generó ocasiones y tuvo espacios para correr y poder romper el encuentro, su delantero centro apenas tuvo un remate en todo el partido (un cabezazo tapado por Pepe) y tocó menos balones en área rival que Raphinha, Joao Félix y Joao Cancelo: solo 4 toques, una cifra tres veces inferior a la media de su pasada Champions League. Ni Lewandowski está sabiendo rentabilizar sus participaciones ni el equipo le está alimentando, algo obvio viendo su escasa incidencia en los metros finales. El dilema para Xavi es que su 9 titular es un rematador excelente que ante el Porto apenas remató, y a cambio pierde todo lo que este Barça necesitaría ahora: voracidad al espacio y mayor agresividad.

Como se aprecia en el mapa, casi que no le llegaron balones en condiciones, y Lewandowski se pasó gran parte del partido corriendo, iniciando las jugadas muy abajo para no terminar de llegar nunca. Daba la sensación de que el plan de partido era ir muy rápido, tanto que al delantero no le dio tiempo a descargar los balones y ser un apoyo y llegar al área unos segundos después.
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Es evidente que la culpa es compartida cuando el problema es tan amplio. No es algo que tenga una única vertiente como posible solución, sino que el asunto se debe abordar desde muchas perspectivas. Que durante una hora de partido tu delantero centro no reciba ninguna pelota en área rival es preocupante. Que de 20 remates solo haga uno, también. Y para el Barça, Lewandowski no está pudiendo ser lo que su cuerpo necesita. A estas horas, el polaco es un abrigo en medio del mes de agosto. Simplemente, no está encajando.
La jugada anterior no se puede decir que sea un error de Gündogan. El alemán da el pase vertical que le permite asegurar la jugada a la vez que progresar, pero Lewandowski, que había bajado para enlazar con el centro del campo e iniciaba un desmarque con la defensa corriendo para atrás, reclamaba el balón con razón: un 9 también necesita que se fuerce la jugada en algunas ocasiones para que sienta que puede ser realmente útil.
Algo que puede estar rondando en la cabeza de los jugadores azulgrana es que al ver que Lewandowski no está ganando la mayoría de sus duelos, duden a la hora de acelerar los pases para activarlo, porque el polaco no está siendo consistente en acciones a campo abierto. Ni por velocidad ni por precisión, Lewandowski está quedándose corto cuando toca dar un plus. El equilibrio es muy frágil y el Barça debe encontrarlo.
Al jugar con tantos espacios, buscando un plan que conecte rápidamente con los atacantes para ser un equipo vertical, Lewandowski estuvo mucho tiempo alejado de la frontal, viviendo en el círculo central, lo que le obligaba a largos recorridos que hicieron que al llegar al área rival estuviese fatigado y menos lúcido. A sus 35 años, Lewy necesita menos recorridos explosivos (ya que nunca fue ese perfil de delantero) y sí más situaciones en las que recibir en área rival. Si cuando llega tras un sprint de 40 metros, no recibe la pelota y el Barça la pierde, sus esfuerzos quedan en vano. Es el pez que se muerde la cola.
Un bajón sostenido en Champions
De los nueve disparos que ha hecho Lewandowski en esta Champions League, seis fueron el día del Amberes. De hecho, comparando sus datos con los de la pasada fase de grupos, la bajada del polaco en todos los apartados es notoria: de 4,5 disparos a 2,4; de 12 toques en área rival a 5; de 2,2 pérdidas a 2,7. Está rematando muchísimo menos y teniendo menos de la mitad de la presencia que tuvo en el punto de penalti la pasada fase de grupos, justo cuando mejor estaba jugando Lewandowski. Las virtudes del polaco (remate, capacidad para incidir en área y asociarse ahí) no se están usando y sus carencias (velocidad, explosividad y atacar los espacios) quedan expuestas.
El dilema es conectar ambas necesidades, hacerlas comunes, para que tanto jugador como equipo se beneficien de lo que se pueden aportar. El Barça, que podría contar con Vitor Roque a partir de enero, tendrá que matizar su propuesta para suavizar los puntos en los que su nueve ya no puede incidir. Es un grupo de rock con el cantante afónico; el bajo y la batería deberán llevar más que nunca el ritmo, porque los solos ya no suceden, solo se imaginan