Luis Enrique, tú también eres el "puto amo" en la sala de prensa

Es abril y vuelve la Champions. Hace ya 13 años, el mundo del fútbol asistió anonadado a una de las mejores (quizás la mejor) rueda de prensa de la historia de la competición cuando Josep Guardiola se plantó en la previa del Real Madrid-FC Barcelona para asegurar, preguntado por Jose Mourinho, que nadie era mejor que el portugués en ese espacio. "El puto amo", espetó el técnico ante la incredulidad de quienes contemplaban la escena. Luis Enrique, que cogió el testigo de Guardiola en Barcelona para volver a ganar un triplete, ha dejado otra rueda de prensa para el recuerdo con una frase que rezuma intencionalidad: "Sin ninguna duda, yo", respondió acerca de quién, entre él y Xavi, representa mejor el estilo del Barça.
Es curioso lo del estilo. Cuando Luis Enrique entrenaba al equipo azulgrana, muchos le apaleaban públicamente por lo que, en palabras de quienes le querían fuera, "era un insulto al estilo Barça". Como aquel equipo disfrutaba contragolpeando al tener la mejor tripleta atacante que el club ha vivido, muchos cogían la parte por el todo, traduciendo una virtud en una esencia omnipresente, como si aquel Barça que destrozó al Real Madrid por 0-4 solo fuese producto de un talento único e irrepetible, y no también algo que el propio Luis Enrique propició con su mirada táctica. Su reivindicación en rueda de prensa no lo leo como un ataque a Xavi, sino como una proclama desacomplejada ante los ataques que recibió en Barcelona.
El legado es aquello que se recuerda, no aquello que dejas, porque la historia que nos es narrada se suele escribir de una forma peligrosa, repleta de triquiñuelas. Para muchos, el Barça de Luis Enrique sigue siendo un equipo de transiciones, un conjunto que corría y masacraba a sus oponentes, pero lo que el asturiano quiso al llegar al Barça fue actualizar una idea y renovar un modelo que la gente tenía abandonada en un bote de formol, congelado en un pasado ya irrecuperable. Para que la idea funcione, hay que saber aplicarla, y el Barça parecía una casa de maestros estudiosos en la que nadie sabía cómo hacer que aquello escrito fuese hecho. Luis Enrique, a su manera, lo logró. El mérito fue póstumo, cuando Lucho ya no estaba en el equipo y los que vinieron fueron peores, o con resultados menores.
Baja modesto que sube Luis Enrique … pic.twitter.com/lqqcKnnXFK
— JesúsGallego🐬 (@JGALLEGOonfire) April 9, 2024
En su reivindicación, Luis Enrique centra el debate futbolero en Xavi y en un Barça que ya no es. Ha alejado el foco de su equipo, a nadie le importa el PSG después de sus palabras. Importa algo que genera morbo, clicks, preguntas, debates, y en el fondo reta a Xavi, le cuestiona y le lleva a un terreno que Lucho, por experiencia y bagaje, ya ha dominado con anterioridad.¿A quién le importa el estilo cuando se trata de ganar? Si se piensa bien, el estilo siempre será aquello que pierda, porque la gente acudirá a él cuando su equipo no gane para culparlo y lo olvidará cuando gane, como ya le pasó a Luis Enrique. Es un saco de boxeo al que todo el mundo golpea sin saber muy bien por qué.
El Barça vive en un no-lugar. Para el club, centrar las horas anteriores a la noche más importante en años en un debate que solo te lleva a perder, a cuestionarte y a mirar atrás es ya una pequeña derrota. Luis Enrique es un estratega hábil, y ha capitalizado el debate previo en una victoria que se otorga porque nunca nadie la podrá comparar. ¿El estilo son títulos? ¿Es posesión? ¿Es presionar? Todo y, a la vez, nada de eso. Ya ha ganado. Es el puto amo. Xavi está ante una oportunidad única, y es la de devolver el mensaje en el campo, donde el Barça más le necesita.