CHAMPIONS | R.MADRID - BAYERN

El número uno del arbitraje para el Madrid-Bayern

Rosetti confía ciegamente en el polaco, Szymon Marciniak.

Sergio Ramos protesta una decisión de Marciniak, en un partido de la Selección española. /AFP
Sergio Ramos protesta una decisión de Marciniak, en un partido de la Selección española. AFP
Alberto Pérez

Alberto Pérez

Árbitro de plenas garantías para la 'final' del Bernabéu. El duelo del que saldrá uno de los dos equipos que peleará por el título de la Champions en Wembley será dirigido por el polaco, Szymon Marciniak. Una vez que el turco Cunet Çakir abandonó el arbitraje, Marciniak se ha convertido en el hombre de confianza del jefe del arbitraje europeo, Roberto Rosetti. Con una amplísima experiencia a sus anchas espaldas, hablamos de un excelente 'gestor' de partidos. Si Ancelotti es considerado el gran exponente a la hora de manejar un vestuario, este polaco de 43 años repite esa fórmula en lo suyo. Su equilibrio a la hora de mostrar firmeza y empatía es casi insuperable. Puede equivocarse, como todos, pero será muy complicado que pierda el control del partido. Tiene el respeto de los jugadores y es raro verle alterado pese a su arrolladora personalidad. Ayuda su imponente figura, más incluso a lo ancho, y representa al árbitro del siglo XXI con un físico descomunal tanto en lo aeróbico como en lo muscular. Amante de las artes marciales mixtas, rechazó la oferta de Arabia para arbitrar allí toda una temporada. Como buen árbitro UEFA, le gusta que el partido tenga ritmo y pita lo justo. Es poco dado a caer en simulaciones.

Sería interminable la lista de partidos que ha dirigido. Sin ir más lejos, ha dirigido los tres encuentros más importantes que se han disputado recientemente: la última final de la Champions entre el City y el Inter, la del Mundial de Clubes que ganó el conjunto citizen y la final del Mundial que dio el título a Argentina en los penaltis y donde señaló uno por equipo en el tiempo reglamentario. El reconocimiento también le viene desde los números, puesto que la Federación Internacional de Historia y Estadística le nombró mejor árbitro del año 2023.

Los seguidores del Barça le recordarán por el empate a tres frente al Inter en la pasada edición de la Liga de Campeones, que dejó virtualmente fuera del torneo a los de Xavi. Por hablar de uno de los más antecedentes recientes para el público español, llevó de forma exquisita la vuelta de octavos de final entre el Atleti y el propio Inter, con prórroga incluida. Unos cuantos jugadores terminaron bastante más tiesos los 120 minutos que este privilegiado físico. Peor suerte tuvieron los colchoneros en la pandemia cuando cayeron frente al Leipzig bajo su dirección. Y eso que pitó un claro penalti a su favor marcado por Joao Félix, de quien el polaco ha mostrado su admiración por ser capaz de desequilibrar partidos siendo tan joven.

Es cierto que sus antecedentes con el Real Madrid no son especialmente óptimos para los blancos. La debacle de Manchester le tuvo como testigo en la pasada campaña, aunque Guardiola tuviera bastante más culpa de lo ocurrido que su impoluta dirección de partido. También arbitró otra derrota merengue, pero con sabor victoria. Fue en la edición de las remontadas y en la vuelta de cuartos frente al Chelsea con triunfo blue en el Bernabéu, 2-3, pero clasificación madridista en la prórroga.

El secreto de su físico viene de base. Era y es un loco del ciclismo y pudo haberse dedicado a ello porque lo practicaba a máximo nivel en su juventud. Pero decidió cambiarlo por el fútbol, primero como jugador en el Wisla Plock y luego ya con el arbitraje recién cumplidos los 20 años. Se convirtió en árbitro FIFA en 2011. Confiesa que disfruta muchísimo de viajar por el mundo y arbitrar grandes partidos, pero que al mismo tiempo ha de sacrificar tiempo con su familia y que entrena muchas horas cada día para estar al máximo nivel.

Su peor momento lo vivió a raíz de una supuesta vinculación con un partido de extrema derecha polaca, por haber sido visto en una manifestación. UEFA investigó el hecho y creyó sus explicaciones que habían dejado en el aire su nombramiento para la final de la competición. El propio Marciniak hizo público su rechazo a cualquier gesto o modo de discriminación.